Honduras: un poco de Historia

ESTAMPAS DE HONDURAS

Por Fernando Ramón Bossi

LA RESISTENCIA INDÍGENA CONTINÚA

Como en todo rincón de América la población indígena del actual territorio hondureño resistió a la conquista europea. Socremba, Cicumba, Lempira y otros tantos más, son los nombres que hoy figuran en la lista de caciques que se enfrentaron al colonialismo español. Pero todos, de una u otra forma, fueron derrotados. Durante la colonia la mayoría de la población indígena fue esclavizada para trabajar en las plantaciones y en las minas. El exterminio fue enorme; los menos pudieron huir hacia las montañas y las selvas. Pero la persecución aún sigue. Los tolupanes se aislaron lo más que pudieron. En sitios prácticamente inaccesibles se instalaron; la Montaña de la Flor es uno de ellos. Pero desde 1991 unos 40 miembros de la etnia, entre ellos varios dirigentes, han sido asesinados por defender sus tierras. Las empresas madereras y los terratenientes han ocupado una buena parte de las tierras otorgadas por el Estado a los tolupanes. “Tenemos muchos problemas con la tierra, hay unos hombres que han venido a nuestras tierras y no se quieren ir. Me tienen azorado, pero yo voy a defender mi tierra. Me voy a quedar aquí”, dijo Julio Soto, cacique de la tribu de La Ceiba.

LOS CARIBES NEGROS

Dos barcos negreros, repletos de esclavos provenientes de la costa occidental de África, naufragan frente a la isla de San Vicente. Los africanos sobrevivientes son acogidos fraternalmente por los indios caribes. Era el año 1635. Los nuevos pobladores, mezclados con los caribes, dieron origen a la población garífuna. En San Vicente, franceses e ingleses explotaban plantaciones de caña de azúcar con mano de obra esclava negra. La presencia de “negros libres”, como eran los garífunas, representaba un mal ejemplo para los esclavistas europeos. Tras cruentas batallas contra el ejército británico, donde se destacaría al líder Joseph Satuyé, los garífunas son derrotados. Los colonialistas ingleses no dudaron en arrasar casas y poblaciones enteras. Menos de 4.000 sobrevivientes son deportados a la isla Balliceaux en Las Granadinas. Allí, más de la mitad de la población muere por hambre y enfermedad. Los 1.600 que quedaron vivos fueron trasladados lejos de la región, a las islas de la Bahía, frente a las costas de Honduras. De allí, muchos fueron trasladados a tierra firme. Los garífunas representan hoy una pequeña pero significativa franja de la población de Honduras.

CECILIO DEL VALLE

Se lo conoce como el “sabio Valle”, y realmente lo era. Fue redactor del Acta de Independencia de Centroamérica y ferviente luchador por la unidad de nuestra América. Sus escritos al respecto conciben un plan para la realización de la unidad promoviendo un congreso donde “se crearía un Poder que, uniendo las fuerzas de 14 ó 15 millones de individuos, haría a la América superior a toda agresión; daría a los Estados débiles la potencia de los fuertes; y prevendría las divisiones intestinas de los pueblos sabiendo éstos que existía una federación calculada para sofocarlas. Se formaría un foco de luz que, iluminando la causa general de la América, enseñaría a sostenerla con todos los conocimientos que exigen sus grandes intereses”. El tucumano Bernardo Monteagudo, representante de Bolívar en Centroamérica, intentó entrevistarse con Cecilio del Valle, pero la reunión nunca se efectuó porque éste se encontraba en México. A su retorno de Guatemala, Monteagudo le escribe a del Valle, con quien intercambiaba correspondencia, diciéndole que el Libertador Bolívar estaba muy complacido en autorizar la publicación de sus escritos: “con razón, él cree que usted es uno de los grandes defensores de la libertad que el Nuevo Mundo tiene en el sur”. El coronel Monteagudo, colaborador directo del Libertador en lo concerniente a la convocatoria del Congreso Anfictiónico, escribió el “Ensayo sobre la necesidad de una Federación general entre Estados Hispanoamericanos”. Esta importante obra, dice el autor en su introducción, recoge el espíritu de los trabajos de Cecilio del Valle. José Cecilio del Valle fue electo Presidente de Centro América, pero no pudo desempeñar tal cargo debido a su muerte el 2 de marzo de 1833. Su pasión por contribuir a la unidad de nuestra América, lo llevó a decir: “América no caminará un siglo atrás de Europa: marchará a la par primero; la avanzará después; y será al fin la parte más ilustrada por las ciencias, como es la más iluminada por el Sol”.

BANDERA DE HONDURAS

La bandera de Honduras, al igual que la de El Salvador, Nicaragua y Guatemala toma sus colores de la bandera de las Provincias Unidas Centroamericanas: azul, blanco y azul. Pero, ¿de donde vienen estos colores? La historia nos cuenta que durante esos años, toda Centroamérica, que estaba gobernada por los españoles, fue atacada por mar, tanto desde el Pacífico como desde el Atlántico por medio de buques que desplegaban la bandera azul, blanca y azul. La explicación es simple: la bandera en cuestión era la bandera de las Provincias Unidas del Río de la Plata, que desde 1816 se habían declarado independientes de “España y cualquier potencia extranjera”. Con patente de corso, Luis Aury desde el Caribe e Hipólito Bouchard desde el Pacífico, sin ningún tipo de coordinación entre ambos, incursionaron por las costas centroamericanas. El primero atacó la Fortaleza de San Fernando de Omoa y la de Santa Bárbara de Trujillo en Honduras, la segunda El Realejo (Nicaragua) y Sonsonete (El Salvador). Por oriente y occidente llegaba la imagen de la bandera azul y blanca que combatía contra los colonialistas españoles. Los independentistas centroamericanos, se inspiraron en esa bandera a la hora de crear su pabellón nacional. De ahí viene la bandera hondureña con cinco estrellas en su centro que representa la unión centroamericana.

FRANCISCO MORAZÁN

El 3 de octubre de 1792, en Tegucigalpa, nació José Francisco Morazán Quesada. Fue fusilado en San José de Costa Rica 18 días antes de cumplir sus 50 años y 21 años después de la declaración de independencia de Centroamérica. Morazán había combatido por la Federación Centroamericana y contra los opositores a ésta: el partido conservador que nucleaba en su seno al alto clero, los grandes terratenientes y los comerciantes ricos. En más de veinte batallas, sus tropas lo habían visto combatir en primera fila. Fue general conocedor de tácticas y estrategias, pero también de combate cuerpo a cuerpo. Fue conductor de pueblos y gobernante de ideas liberales y democráticas. La aristocracia clerical y terrateniente centroamericana nunca le perdonó el haber suprimido el diezmo, como tampoco el haber confiscado la tierra de la Iglesia, principal latifundista de la región. La oligarquía, con la ayuda de las potencias de turno, recuperaron espacio y desgarraron Centroamérica en cinco pequeños y débiles países. “Mi amor a Centroamérica muere conmigo”, escribió Morazán en su testamento pocas horas antes de ser fusilado. Dicen que después de la primera descarga del escuadrón de fusilamiento, Morazán, tendido en el suelo, levantó su cabeza y dijo: “Aún estoy vivo”. Dicen también que una segunda descarga terminó con su vida. Mas el pueblo centroamericano con su lucha parece desmentir la última versión. CATRACHOS Cuando William Walker se apoderó del gobierno de Nicaragua y restableció la esclavitud, los centroamericanos dejaron de lado, al menos por un momento, sus luchas intestinas y se unieron para combatir al aventurero yanqui. El general Florencio Xatruch, con tropas hondureñas, derrotó la invasión filibustera financiada por los esclavistas del sur de Estados Unidos y con beneplácito del gobierno de ese país, que pretendía anexionarse toda Centroamérica. “Ahí vienen los catrachos”, decían los nicaragüenses cuando veían pasar victoriosas a las tropas de hondureños comandadas por Xatruch. El apellido del general era difícil de pronunciar. De “Catruch” pasó a “catrachos”, refiriéndose a sus soldados. De ahí quedó el apodo de catrachos para todos los hondureños. El general Florencio Xatruch había combatido como sargento en el ejército de Francisco Morazán. Luego del fusilamiento del prócer unionista, Xatruch quedó inmerso en las luchas permanentes entre conservadores y liberales.

“LA AHORACADINA DE OLANCHO”

Era 1868. Con gran satisfacción, observó el Presidente José María Medina las calaveras enjauladas de Bernabé Antúnez y Francisco Zabala. Los “trofeos”, colgaban de un árbol en el cerro El Vigía, situado en la parte norte de Juticalpa. “Medinón”, como apodaban al presidente por su gran contextura física, visitaba la región tras haber derrotado a los “comunistas de hecho” –así los llamaba-, que se habían insurreccionado tres años antes contra su gobierno. Antúnez y Zabala habían liderado un levantamiento de campesinos y pequeños ganaderos del lugar, descontentos por la voracidad de los grandes hacendados que, cada vez más, se apoderaban de grandes extensiones de tierra. El presidente Medina, ultra conservador y respaldado por la Iglesia, no dudó en enviar a su militar preferido para aplacar la rebelión: el general Juan Antonio Medina, más conocido como “Medinita”. “Medinita” y sus hombres se trasladaron de inmediato al teatro de operaciones. Allí, desplegando una política de “tierra arrasada”, pusieron fin a la insurrección. El saldo fue de 600 campesinos ahorcados y más de 200 fusilados. De ahí en más, a “Medinita” lo apodaron “el General Bejuco”. El horror causado en la población al ver tantos cuerpos colgados de los árboles, hizo que se produjera una migración en masa hacia otras regiones del país, aparte de las 600 familias de campesinos que fueron deportadas. Los hacendados y sus familias recibieron con algarabía al Presidente Medina, hubo arcos de palmas y resonar de campanas, discursos y banquetes, algarabía y bailes. Olancho no era la misma, se había despoblado.

EL “CINCHONERO”

En 1868, Serapio Romero, conocido como el “Cinchonero” mata a machetazos, en duelo a muerte, a Nazario Garay, mayor de la plaza de Juticalpa. Comenzaba otra insurrección en Olancho contra el Presidente José María Medina. El viejo general Florencia Xatruch aparecía como instigador de la revuelta, desde su exilio en El Salvador. Para esa época, el gobierno de Medina había solicitado un empréstito a Inglaterra con el fin de construir un ferrocarril que uniera el Atlántico con el Pacífico. Todo fue una gran estafa y, para colmo, el presidente se había comprometido con entregar tierras a los ingleses a cambio de nada. El levantamiento de Serapio Romero fue contra esa entrega y por las justas demandas de los campesinos pobres del lugar. Una de las primeras medidas que adopta el “Cinchonero” al tomar Juticalpa fue la de rescatar las cabezas aún expuestas en el cerro El Vigía de Antúnez y Zabala, y proceder a darle cristiana sepultura. Poco tiempo después, el “Cinchonero” es derrotado y decapitado por las fuerzas represivas. El Movimiento Popular de Liberación “Cinchonero”, MPL-C, que actuó en la lucha armada por los años 80, llevó su nombre en homenaje a Serapio Romero.

ACUERDO DE CABALLEROS

En un barco estadounidense, anclado en Puerto Cortés, el general Miguel Dávila y el general Manuel Bonilla acuerdan hacer la paz. Uno liberal, el otro conservador. El general Manuel Bonilla había desembarcado en La Ceiba, financiado por Samuel Zemurray, dueño de la Cuyamel Fruit Company, junto a dos aventureros norteamericanos. Lee Christmas y su socio y amigo Guy “Ametralladora” Maloney. Los “matones” yanquis comandaron las operaciones. Con muchas municiones y armamentos que recibieron de los Estados Unidos, fácilmente derrotaron a las fuerzas de Dávila. A bordo del “Tacoma”, los dos hondureños se ponen de acuerdo, bajo la supervisión del cónsul estadounidense Thomas G. Dawson. Cinco meses después Manuel Bonilla asume la presidencia y a los pocos días, mediante decreto número 78, se ceden en arrendamiento, al señor Samuel Zemurray, diez mil hectáreas de tierras. Con razón afirmaba Zemurray: “En Honduras un diputado es más barato que una mula”.

LAS BANANERAS

Ferrocarril a cambio de tierras, era el gran negocio de los políticos hondureños, y también de los dueños de las bananeras. “Ustedes construyen una cantidad determinada de kilómetros de vías férreas y se le otorgan, en concesión, tierras para sus plantaciones”. El promedio era de 50 hectáreas por cada kilómetro de vía férrea. Los empresarios no podían creer la oferta: “construimos líneas férreas, que las necesitamos para el transporte del banano desde nuestras plantaciones a los puertos de exportación, y encima, nos ofrecen las mejores tierras del país”. “Okey”, contestaban los hermanos Vaccaro (Standard Fruit Company), Samuel Zemurray (Cuyamel Fruit Company) y los representantes de la United Fruit Company. Cada empresa amparaba a sus políticos, los promovía, financiaba y… en muchos casos los empleaba en sus firmas. La cuestión era que esos políticos tenían que alcanzar niveles de decisión para favorecer con su influencia a la empresa tutora. A raíz de esto, las disputas entre las bananeras y “sus” políticos provocarían sangrientas guerras civiles. Así, durante más de treinta años los hondureños se desangraron en luchas intestinas. Lo común era que la United Fruit Company financiara al Partido Liberal, y la Cuyamel Fruit Company al Partido Nacional (conservadores), pero esto podía cambiar. En 1929 la United Fruit se unificó con la Cuyamel. Mágicamente acabaron las guerras civiles, una sola empresa empezaba a monopolizar la producción bananera de Honduras.

DE “POCHO” MORALES A MISTER MORALES

Allá por 1920 un joven estadounidense, residente en Honduras, Franklin “Pocho” Morales salva a una joven mujer que se estaba ahogando. Resulta que la muchacha era hija de un influyente senador norteamericano. Este señor, sumamente agradecido del gesto solidario del joven, quiere recompensarlo de alguna manera. Franklin trabajaba como barman en un distinguido hotel de Tegucigalpa y estaba en Estados Unidos de visita. Tomándose su tiempo, pensó y le pidió al senador que lo promoviera como cónsul en Honduras, argumentando que, por su trabajo, conocía a todos los políticos de importancia de ese país. El senador analizó la solicitud y le comentó a Franklin que esos cargos estaban destinados únicamente al personal de carrera, pero que tuviera paciencia dado que estaba haciendo las consultas pertinentes. Franklin Morales no pudo ser cónsul de Estados Unidos en Honduras, las leyes norteamericanas se lo impedían. Pero como bien había prometido el senador, el “Pocho” Morales fue recompensado, y en enero de 1924 fue designado embajador de los Estados Unidos en Honduras. Más tarde Mister Morales se haría famoso al llamar, sin autorización del Congreso de Estados Unidos, a 200 marines para proteger su legación en Tegucigalpa.

DICTADURAS

Era la vuelta a la “Edad de Piedra” en Centroamérica. Jorge Ubico gobernaba en Guatemala y coleccionaba estatuas y estatuillas de Napoleón con la misma pasión con que asesinaba a sus opositores; Maximiliano Hernández Martínez “El Brujo”, mandaba matar campesinos en El Salvador con la conciencia tranquila, porque sostenía firmemente que “es un crimen mayor matar a una hormiga que a un ser humano, ya que el hombre vuelve a nacer después de muerto mientras que la hormiga muere para siempre”; Anastasio Somoza se adueñaba de Nicaragua luego de asesinar a Sandino y, en Honduras, llegaba al poder Tiburcio Carías Andino. De la mano de la United Fruit Company, Tiburcio, jefe del Partido Nacional (conservadores), gobernará despóticamente el país durante 16 años. Corrupción, represiones sangrientas, persecuciones y demás arbitrariedades caracterizaron al gobierno dictatorial; siempre con la complacencia de los Estados Unidos y en particular de las bananeras. “Magno gobernante”, “caudillo laborioso”, “paisano destacado”, “máximo hombrón”, “preclaro estadista”, “gobernante modelo” y “conspicuo político”, eran las formas en que sus acólitos se dirigían a él. Estos mismos aduladores decretaron el día 14 de marzo, fecha del nacimiento de dictador, como “Día de la Paz y de dar Gracias a Dios”.

CARÍAS Y GÁLVEZ

La caída de los regímenes de Hernández Martínez y Jorge Ubico envalentonaron a los opositores del dictador Carías Andino. En San Pedro Sula una importante manifestación irrumpía para pedir la renuncia del presidente y la realización de elecciones libres y democráticas. La marcha fue pacífica y sin ningún incidente. Horas antes el Ministro de Guerra, Juan Manuel Gálvez había dado plenas garantías a los manifestantes. Patrullas de soldados y policías vigilaban la marcha. El propio presidente Carías había trasladado de Olancho al mayor Ángel Funes para que se hiciese cargo del operativo. La marcha duró una hora, y al finalizar un manifestante, el doctor Antonio Peraza, solicitó a Funes permiso para dirigir unas palabras. Pero Funes no aceptó. El periodista Alejandro Irías se acercó al mayor para tratar de convencerlo, mientras tanto Peraza se dirigió al público diciendo: “Pueblo sampedrano, habéis dado una muestra más de verdadero civismo; la patria os lo agradece, ¡viva Honduras!”. Cuando escuchó Funes la voz del orador desenfundó su pistola y le asestó un balazo mortal al periodista Alejandro Irías. “Sigan la movilización, hijos de puta”, gritó otro militar. Y como si esa fuera la señal, comenzaron los policías a disparar sus ametralladoras de mano, fusiles y pistolas. Más de cien personas murieron en lo que se llamó la “Masacre del 6 de julio”. Tiburcio Carías Andino gobernaría cinco años más. Lo sucedería su Ministro de Guerra, Juan Manuel Gálvez, hombre también de la United Fruit.

JUAN PABLO WAINWRIGHT

En las mazmorras del dictador Jorge Ubico, un hombre era torturado salvajemente. Tras recobrar el conocimiento, la víctima alcanza a decirles a los torturadores que puede ofrecerles revelaciones extraordinarias, pero que sólo lo hará frente al presidente guatemalteco. -¿Qué tiene usted que revelarme?, pregunta el General Ubico apersonándose en el Penal. -Lo he llamado para decirle que Usted es un miserable, un verdugo y una bestia humana-. Acto seguido le escupe la cara al dictador. Ubico tiembla de rabia y le cruza un latigazos en la cara. Juan Pablo Wainwright había nacido en Santa Bárbara, Honduras, en 1894. A los 16 años partió de su casa para unir su destino a los pobres de la tierra. Trabajó de obrero, pescador, mozo, campesino y marinero. Recorrió Estados Unidos, Alaska, África, el lejano Oriente y se alistó como soldado en la Primera Guerra Mundial. En 1920 regresa a Honduras y ya es dirigente de las primeras huelgas contra las empresas bananeras del país. Wainwright es uno de los fundadores de la Federación Obrera Hondureña (FOH) y del Partido Comunista Hondureño (PCH). Acusado de sedición, es encarcelado durante el gobierno de Mejías Colindres, pero logra fugarse del Castillo de Omoa. Huye a Guatemala y reinicia sus actividades políticas y sindicales. La dictadura de Ubico lo encarcela junto a otros militantes comunistas. Todos son absueltos menos él. En febrero de 1932, luego del incidente con el dictador, sufre la pena capital. Frente al pelotón de fusilamiento grita a viva voz: “¡Viva la internacional comunista! ¡Viva la clase obrera! ¡Abajo el capitalismo y sus lacayos!”.

SONETOS Y ANTIIMPERIALISMO

“El imperialismo del Norte es un pulpo formidable, cuyas gigantescos tentáculos se alargan siniestramente sobre los países débiles”, decía Froylán Turcios desde el Boletín de Defensa Nacional, editado por él junto a un grupo de intelectuales hondureños a raíz de la intervención yanqui de 1924. Froylán Turcios, escritor, poeta y periodista, ponía su pluma al servicio de la causa nacionalista latinoamericana. Y más aún, unos pocos años después funge como representante internacional del General de Hombres Libres, Augusto Sandino. Más allá de las desavenencias que se produjeron entre ellos, Sandino supo estimarlo como un hombre valiente y honesto. En “Oración al Hondureño”, el literato escribe: “Y no olvidaré jamás que mi primer deber será, en todo tiempo, defender con valor su soberanía, su integridad territorial, su dignidad de nación independiente; prefiriendo morir mil veces antes que ver profanado su suelo, roto su escudo, vencido su brillante pabellón”. Sobre el escritor Turcios, diría Rubén Darío: “Es un caso típico de nuestra zona: produce libros, escribe periódicos y hace revoluciones”.

LORENZO ZELAYA

De jovencito trabajó para la Tela Rail Road Company, empresa subsidiaria de la United Fruit Company. Allí conoció en carne propia la explotación a que eran sometidos los trabajadores del banano. Su lucha sindical lo lleva a la presidencia de la Federación Nacional de Campesinos de Honduras, FENACH. Ferviente luchador por la Reforma Agraria, sufrió cárceles y persecuciones. Lorenzo Zelaya se preparó políticamente pero murió asesinado junto a otros seis hombres, cuando se iba a incorporar a la guerrilla, el 30 de abril de 1965 en la Montaña de El Jute. Cuenta Doña María, viuda de Lorenzo Zelaya, que antes de partir le había dicho: – Me voy porque quiero ayudar al pueblo-. – ¿Pero usted no piensa en sus hijos?, ¿no piensa usted que puede fracasar?, ¿me ama a mí?, le pregunté. -Cierto, la amo, pero yo tengo que luchar. Yo amo al pueblo y los amo a ustedes. Yo quiero ver crecer a mis hijos con usted, pero la lucha así es, y yo he nacido para defender al pueblo. Yo amo al pueblo y los amo a ustedes-, contestó Lorenzo.

GOLPE, GUERRA Y BANANAGATE

El general Oswaldo López Arellana deja el poder inmediatamente después que el gobierno de Estados Unidos le baja el pulgar. Se había descubierto que, para frenar un alza de impuesto a las exportaciones, la United Brands había sobornado al primer mandatario y a altos funcionarios del gobierno. En 1963, López Arellana había dado un Golpe de Estado. Desde el gobierno disolvió el Congreso, prohibió la actividad política, declaró el estado de excepción y justificó su accionar por la “amenaza comunista”. Seis años después, a causa de la expulsión de salvadoreños, que a su vez habían sido expulsados de su propia tierra por la voracidad de los terratenientes, y, con la excusa de la rivalidad surgida entre ambos países por la disputa en las clasificatorias al mundial de fútbol del ’70, se desata una guerra fratricida que fue conocida con el frívolo nombre de “La Guerra del Fútbol”. Cien horas duró el conflicto. Más de cuatro mil muertos fue el saldo.

NEGROPONTE

Tras el triunfo del sandinismo en Nicaragua los norteamericanos reforzaron su presencia militar en Honduras. Con el presidente Carter se incrementó la ayuda militar a 3.5 millones de dólares. Apenas cuatro años después, en 1984, la llamada ayuda militar estadounidense ascendía a 77.5 millones de dólares. Pero más allá de esa “ayuda”, tanto el ejército, como los “contras” y los escuadrones de la muerte también recibían financiamiento a través del narcotráfico. Ya ha quedado demostrado cómo, con el dinero de la droga, la CIA y la embajada de Estados Unidos adquirían armas, las cuales eran transportadas a Honduras para armar a las fuerzas represivas. Todo esto fue gracias a la gestión de John Demetri Negroponte, quien fue embajador entre 1981 y 1985. Su tarea ahí era lograr la caída del gobierno sandinista de Nicaragua y para eso se crearon, armaron y entrenaron los “contras”, mercenarios que debían enfrentar y derrocar al ejército sandinista. Estos mercenarios, se hicieron famosos por haber cometido toda clase de abusos y crímenes contra la población civil nicaragüense, salvadoreña y hondureña. Negroponte sigue ocupando altos cargos en el Departamento de Estado, como también sigue afirmando que: “es simplemente falso que existían escuadrones de la muerte en Honduras”.

“MI BIBLIA ES MI PROTECCIÓN”

En 1982 el general Gustavo Álvarez Martínez, entrenado en los Estados Unidos e íntimamente vinculado a la CIA y a la Castle & Cooke (antigua Standard Fruit Company), pasó a ser el “hombre fuerte” de Honduras. Como Jefe del Consejo Superior de las Fuerzas Armadas, uno de sus primeros actos fue desmantelar las cooperativas bananeras. Con instructores argentinos –a quienes admiraba por la forma en que estaban combatiendo la “subversión” en su país- y la CIA, creó el siniestro Batallón 3-16. La cantidad de crímenes cometidos por los miembros del Batallón, a las órdenes de Álvarez, se desconoce aun, pero se estima en cientos. Torturas, asesinatos y desapariciones fueron los métodos utilizados por este cuerpo de militares bajo la anuencia del gobierno estadounidense y del embajador Negroponte. En 1983, el gobierno de Reagan lo condecoró con la Legión de Mérito por “promover el éxito del proceso democrático en Honduras”. Su amistad con Donald Winters, jefe de la CIA en Honduras, era tan estrecha que cuando Winters adoptó una niña le pidió a Álvarez que fuera su padrino. En marzo de 1984 Álvarez cayó en desgracia. Por un tema vinculado a la malversación de fondos fue deportado a Costa Rica. De allí se fue a vivir, junto a su familia, a Miami. A los años, convertido en un fanático predicador decidió regresar a Honduras. “Mi Biblia es mi protección”, contestaba ante la pregunta si no tenía miedo en regresar a su país después de lo ocurrido. Pero la Biblia es sabia. En enero de 1989 un comando del Movimiento Popular de Liberación “Cinchonero”, MPL-CH concretó un acto de justicia popular y llenó su cuerpo de plomo.

HONDURAS: CENTRO DEL MUNDO

Para los Estados Unidos, durante la década del ’80, Honduras era una pieza clave del rompecabezas centroamericano. En Nicaragua había triunfado el Frente Sandinista, en El Salvador la guerrilla avanzaba peligrosamente, en Panamá el General Omar Torrijos había encendido la tea del nacionalismo militar y en Guatemala la insurgencia también actuaba. Al imperialismo yanqui le quedaba acudir a Honduras y Costa Rica, mas este último no tenía fuerzas armadas. La opción entonces era reforzar, en todo lo posible a los militares catrachos, como también desplegar fuerzas propias en territorio hondureño. De enero a agosto 1983 se llevaron a cabo las maniobras denominadas Ahuas Tara I, realizada en la zona fronteriza con Nicaragua Allí participaron 1660 efectivos norteamericanos que, con 4 mil hondureños, establecieron amplias infraestructuras militares en Honduras. Desde agosto de 1983 a febrero de 1984, en el Ahuas Tara II, 10 mil efectivos norteamericanos y 5 mil hondureños simularon una invasión naval a la región. Entre abril a junio de 1984, las maniobras Granadero I incluyeron mil efectivos norteamericanos más un batallón de ingeniería, sumados a tres mil hondureños y un número no determinado de salvadoreños. En dicho operativo, se construyeron pistas militares en la frontera hondureña, como también ejercicios militares de contrainsurgencia y rápido despliegue. Michael Sheehan, capitán de las operaciones de fuerzas especiales del ejército yanqui, resumió la perspectiva estadounidense sobre Honduras: “Este basurero es el centro del mundo ahora”.

MADE IN USA1

Mano de obra barata y leyes de “flexibilización” laboral tentaron a las grandes empresas capitalistas para afincar maquilas en todo el sur del planeta. En Honduras actualmente funcionan cerca de 230 de ellas, que ocupan alrededor de 130.000 trabajadores. Una empresa maquiladora puede operar en Honduras de tres maneras; por medio de la Zona Libre (ZOLI), por medio de las Zonas Industriales de Procesamiento (ZIP) y como empresa de Régimen de Importación Temporal (RIT). Con cualquiera de estas modalidades están exentas de impuestos. De las que operan, 95 son estadounidenses, 63 asiáticas, 58 hondureñas y 14 de otros países. Los sueldos en una maquiladora oscilan entre 130 y 150 dólares por mes, con jornadas laborales que van entre 10 y 12 horas. SETISA, una de las maquiladoras radicadas en Honduras y de capital estadounidense, por ejemplo, paga 0.90 dólares por una hora de trabajo, durante la cual se confecciona una camiseta marca Sean John, que en cualquier tienda de Nueva York se vende a 40 dólares. Cuenta una trabajadora de esta empresa: “Cuando Bárbara y Charlie me mostraron el precio de una camisa Sean John, no pude creerlo. Sabíamos que eran caras. Pero qué sorpresa darnos cuenta que valen 40 dólares. Las trabajadoras en Honduras nunca imaginamos que podría costar tanto. Nosotras producimos más de mil de estas camisas por día, y una sola camisa pagaría más que mi salario de una semana”.

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Un poco más de 500 jóvenes asesinados fue el saldo del accionar de las bandas delictivas en Honduras durante el 2007. La Pandilla 18 y la Mara Salvatrucha nacieron en Los Ángeles, Estados Unidos allá por los años 80. Muchos jóvenes de ambas organizaciones fueron deportados por el gobierno estadounidense por diferentes razones, otros regresaron por su propia cuenta. A la delincuencia juvenil ya existente en Honduras, como en otros países de Centroamérica, se le sumo este nuevo artículo de importación. Cerca de 100 mil jóvenes están involucrados, de una u otra manera a estos grupos armados. Sus edades oscilan entre 12 y 25 años. Los candidatos del bipartidismo propusieron varias ideas para solucionar el tema de la delincuencia. Unos sostuvieron que había que, previo democrático referendo, implantar la pena de muerte; los menos duros hablaron de represión, duplicar las fuerzas policiales y aumentar las condenas. Las maras y pandillas viven, fundamentalmente, del tráfico de estupefacientes y del sicariato, están vinculadas a los grandes cárteles mexicanos y colombianos y son, sin duda, un subproducto del capitalismo de Estados Unidos, principal país del mundo en el consumo de drogas.

MADE IN USA 3

Allá por la “Era Reagan”, cuando los Estados Unidos y toda la oligarquía centroamericana luchaban contra el sandinismo, se instala en Honduras la Base Enrique Soto Cano. Esta base militar fue utilizada como centro de operaciones de los mercenarios contratados por los Estados Unidos para derrocar al gobierno sandinista en Nicaragua. Conocidos como la “contra”, esta fuerza paramilitar fue instruida por funcionarios de la CIA y militares estadounidenses, contando entre otros al tristemente célebre Oliver North. Desde la Base, se planificaban y lanzaban los operativos que costaron la vida de miles de nicaragüenses, hondureños y salvadoreños. Soto Cano cuenta con una pista capaz de recibir grandes aviones destinados al transporte de tropas. Actualmente residen cerca de 600 militares estadounidenses y es sede de Fuerza de Tarea Conjunta Bravo. Según ellos, la misión de la Fuerza de Tarea Conjunta Bravo es “incentivar la unión y llevar a cabo ejercicios de inter agencia en el Área de Operaciones Conjunta, para realizar seguridad y cooperación regional y apoyar el desarrollo democrático”. Entre otros actos de “acción humanitaria”, en su página web, destacan la donación de 700 mochilas para niños y niñas hondureñas, como la de 320 pares de zapatos destinados a tres orfanatos. Aunque la Constitución de Honduras no permite legalmente la presencia militar extranjera en el país, nada indica que existan planes de desalojo.

POLÍTICA Y DINERO

“La alianza con el ALBA es como regresar al pasado en donde los izquierdistas, comunistas manejaban la economía de los países”, señaló el empresario Miguel Facussé ante la iniciativa del presidente Zelaya de incorporarse a esa organización. El “Club de Coyolito” o el “Club de la Americana” son los espacios donde se reúnen los ricos y famosos de Honduras. Por allí desfilan los Rosenthal, los Ferrari, los Canahuati Larach y los Facussé, los Nasser, los Lamas, los Kafie… los dueños de Honduras. Según un medio periodístico, un funcionario del gobierno de Zelaya, que no quiso identificarse, señaló que estos empresarios fueron claros cuando hablaron con el primer mandatario: “Ustedes son temporales, en cambio nosotros somos permanentes. Queremos que se nos consulte en las decisiones, queremos contratos y participar de las licitaciones, opinar sobre algunos nombramientos de funcionarios públicos y contratos de publicidad con el Estado”.

EL CLUB DE COYOLITO

Coyolito es un lugar paradisíaco ubicado en la isla de Zacate Grande, en el Golfo de Fonseca. Allí han levantado suntuosas residencias los poderosos empresarios hondureños. Es el paraísos de los ricos y famosos de Honduras. Dado que el lugar es demasiado bello para que lo disfruten los pobres, los capitalistas catrachos no han dudado en comprar las tierras del lugar a precios irrisorios, cuando no han apelado al desalojo directo de sus pobladores. Tras despojar a punta de pistola a varias familias del lugar, los Facussé y los Nasser, se han adueñado de importantes terrenos que no eran de ellos. Los lugareños, desde hace ya unos años se han organizado para defender sus derechos, mas la justicia no llega, y últimamente han sido víctimas de intimidación, persecución y amenazas por parte de personal armado que actúa al servicio de los empresarios. Club de Coyolito es el nombre con que se denomina al grupo de oligarcas que ahora mantiene lujosas residencias de veraneo en ese lugar. Desde allí, las familias prominentes de Honduras organizan bodas, fiestas, agasajos, reciben a visitantes extranjeros y también, parece ser, previa escala por la Base de Soto Cano, organizan golpes de Estado.

Publicado en  on Julio 28, 2009 at 6:50 pm Dejar un comentario

MARX y AMÉRICA LATINA

Por Leopoldo Zea (publicado en Cuadernos para la Emancipación Nº33)

“A Marx, como pensador –decía Ernesto Che Guevara–, como investigador de las doctrinas sociales y del sistema capitalista que le tocó vivir, pueden, evidentemente, objetársele ciertas incorrecciones. Nosotros, los latinoamericanos, podemos, por ejemplo, no estar de acuerdo con su interpretación de Bolívar o con el análisis que hicieran Engels y él de los mexicanos, dando por sentadas incluso ciertas teorías de las razas olas nacionalidades inadmisibles hoy” (1). Lo que ya destacaba el Che Guevara en 1960, se ha presentado en nuestros días en forma crítica entre varios marxistas latinoamericanos al recordarse, por un lado, el bicentenario del nacimiento de Simón Bolívar y, por el otro, el centenario de la muerte de Marx. Un problema que parece de lealtades. Lealtad como latinoamericano a la obra y trascendencia de Bolívar y, como marxista a la doctrina revolucionaria de éste. Lo cierto es que, cada uno en su campo en el de la acción libertadora, y en el de la doctrina que ofrece instrumentos para ampliar esas acciones, siguen vigentes. Una vigencia que no debe ser vista como contradictoria. El Che Guevara lejos de hacerse problema del desencuentro planteado dice: “Pero los grandes hombres descubridores de verdades luminosas, viven a pesar de sus pequeñas faltas, y estas sirven solamente para demostrarnos que son humanos, es decir, seres que pueden incurrir en errores, aun con la clara conciencia de la altura alcanzada por estos gigantes del pensamiento”.

Vigencia de Marx y Bolívar

Hombres fueron Marx y Engels, como hombre fue Bolívar, y como tales habrá que ver su obra para que la misma sirva de ejemplo y estímulo a la realización de las obras que los hombres han de seguir haciendo para alcanzar la plenitud. Se ha hablado, también, de desacralizar a estas figuras de la historia, buena intención si la misma no está dirigida a la anulación de los desacralizados. Desacralizar a Bolívar, no es empeñarse en mostrar, como se ha intentado, en supuesto nombre de los pueblos, era un mantuano que sólo luchaba por los limitados intereses de su clase, un criollo, un burgués y un manipulador de pueblos. Como desacralizar a Marx no será insistir en lo que insiste la propaganda represiva de nuestros días para justificar la persecución de quienes tratan de aplicar sus doctrinas. El que se intente una y otra cosa en la actualidad es el mejor índice de la vigencia de estos hombres. Desacralizarlos será verlos como hombres en el mundo en que actuaron, y lo que anhelaron, pero también la vigencia que esa acción tiene en nuestro mundo. Los recuerdos centenarios coincidentes que ahora se celebran en nivel latinoamericano y mundial ofrecen una buena oportunidad para analizar las causas del desencuentro, ya no tanto de Marx frente a Bolívar, sino de Marx frente a la América Latina. Por lo que a Bolívar se refiere, ya se viene haciendo, viendo en él algo más que una estatua ecuestre, a un hombre, como todos los hombres, empeñado en el logro de metas que no estaban fácilmente a su alcance, como siguen no estándolo en nuestros días; pero con más posibilidades de su logro ahora, gracias a la experiencia de El Libertador (2). ¿Tiene, entonces, sentido hablar ahora de la visión que tenían Marx y Engels de la América de Bolívar? Habrá quién sostenga que lo mejor sería no plantear problemas que pueden lesionar la unidad de la acción revolucionaria que planteó Marx. Que h a b l a r ahora de Marx y su visión sobre América Latina será abrir heridas y zanjas de opinión contrarias a la necesaria unidad. Que solo se trata de errores humanos, que lo mejor es olvidar. Sin embargo se ha hecho expreso en estos últimos tiempos, más aún en estos nuestros días de celebraciones de centenarios, que no se trata de olvidar, sino por el contrario, de situar racionalmente el desencuentro y mostrar lo que ya el Che Guevara anticipaba. Son errores humanos, pero errores que han de ser sometidos a crítica para que su alcance no sea lo que sí quisieran quienes se han opuesto y se oponen a lo que a través de sus vidas buscaron, por su lado Bolívar y por el otro Marx: la liberación, la desenajenación del hombre, sometido de muchas formas a voluntades ajenas a la propia. De la importancia que pueden tener estos errores son ya ejemplo los problemas de lealtad que se plantean entre varios marxistas latinoamericanos. No se trata de elegir entre Bolívar y Marx, sino, por el contrario, de conciliar a ambos para el logro de una meta que les es común, pese al equivocado juicio de Marx sobre el primero.

Marx y sus limitaciones eurocéntricas

Como hombres, tanto Marx como su compañero Engels, lo fueron obviamente de su tiempo, y por ello limitados geográfica y culturalmente en su visión sobre otros pueblos allende sus fronteras. Europeos, y más aún alemanes, y como tales civilizados en el sentido que tal calificativo tenía para un europeo de su tiempo. Lucharon por la desenajenación del hombre, por la liberación de la clase trabajadora, por la rebelión del proletariado sometido a la más brutal explotación. Desenajenación del hombre y la liberación del proletariado, consideradas a nivel mundial. ¡Trabajadores de los países del mundo uníos! De igual forma lo vieron en su tiempo, los filósofos de la Ilustración que lucharon por la libertad y la igualdad de todos los hombres, dando origen a dos grandes revoluciones, la de Estados Unidos en 1776 y la de Francia en 1789. Sin embargo, estas revoluciones, una anticolonialista y otra antifeudal no llevaron la libertad, la igualdad a toda la tierra sino, por el contrario, al pasarse de la abstracción declaratoria a la realización de la acción, se encontraron formas justificativas de limitación de libertades y de mantenimiento de desigualdades; unas y otras expresas brutalmente en la ampliación y justificación del colonialismo. La justificación de estas limitaciones las expuso magistralmente Hegel en su Filosofía de la historia. La libertad y la igualdad para todos los hombres, pero a partir de su previa realización en un determinado centro, en Europa, en el mundo occidental. Sería de este centro liberador e igualador que los principios de las dos revoluciones se extenderían. Sería este centro, europeo-occidental, el que decidiese, inclusive, sobre la capacidad, la madurez, de otros pueblos para su logro. De donde será fácil pasar, como aún se hace en nuestros días, al sacrificio concreto de hombres y pueblos en la supuesta y abstracta defensa de la libertad universal resultando ser contraria a ella su reclamo por pueblos y hombres no capacitados para su uso.

Carlos Marx y Federico Engels no escapan a esta limitación, pues si bien los principios de su filosofía son universales, las posibilidades para el logro de las metas propios de esos principios estarán limitados a Europa y al mundo occidental. La revolución socialista como antes la liberal tendrá que pasar por Europa. Se anhela la justicia social para todos los hombres y pueblos de la tierra, pero se considera que no todos los hombres y pueblos son aptos o cuentan con medios suficientes para su logro, como cuenta ya para ello el proletariado de los industrializados países de Europa y los Estados Unidos. Limitación que vale tanto para la América Latina, como para Asia, para África y para Rusia. Es el desarrollo del capitalismo y, con ello, la proletarización de Europa y el mundo occidental, lo que va a permitir la revolución que conduzca al socialismo.Los otros pueblos, para lograrlo, solo tienen como posibilidad la de alcanzar el mismo desarrollo o, bien el de ser incorporados por la fuerza, mediante la colonización, al sistema capitalista, siguiendo así la suerte de todo el sistema. No se puede saltar sobre la historia. Frente a Rusia, en discusión con los populistas, Marx insistirá, una y otra vez, en la necesidad de que la revolución campesina, que allí pudiese darse esperase, para su éxito, por el logro de la revolución proletaria en Europa. O bien alcanzase el desarrollo la todavía incipiente burguesía rusa, ya que no podía llegar por la otra vía, la de la colonización que Europa había impuesto a otros pueblos del mundo. De cualquier forma la revolución socialista tenía que pasar por Europa, o ser realizada a la manera de Europa. Pero la revolución socialista, pese a los impedimentos que encontraban Marx y Engels, se realizó en primer lugar en Rusia, en condiciones que no eran las que ambos señalaban. Se realizó aunque con un agregado, que es la reinterpretación del marxismo, realizada por Lenin.

El porqué de los desencuentros de Marx con América Latina

Es dentro de la natural situación del tiempo de Marx y Engels, que se pueden y deben explicar sus desencuentros con América Latina, como los tuvieron con el mundo no occidental. Desencuentros que no deben ser vistos como contradictorios con el sistema filosófico y de la acción que puede deducirse de ellos en estas regiones del mundo. “El mérito de Marx –decía el Che Guevara– es que produce de pronto en la historia del pensamiento social un cambio cualitativo; interpreta la historia, comprende su dinámica, prevé el futuro, pero, además de preverlo donde acabaría su obligación científica, expresa un concepto revolucionario: no sólo hay que interpretar la naturaleza, es preciso transformarla”. Es aquí, en la acción para el cambio que cada hombre, cada pueblo, ha de hacerlo conforme a lo que le es propio, a sus posibilidades. Y es aquí donde surgen los Lenin, Mao, Fidel, y todos los líderes revolucionarios que tratan de cambiar el mundo ir justo por otro más justo. “La revolución cubana toma a Marx donde éste dejara la ciencia para empuñar su fusil revolucionario; y lo toma allí, no por espíritu de revisión, de luchar contra lo que sigue a Marx de revivir a Marx “puro”, sino simplemente porque hasta allí Marx, el científico, colocado fuera de la historia, estudiaba y vaticinaba”. Los revolucionarios cubanos conocen las leyes de la historia descubierta por Marx, pero el cómo actuar de los revolucionarios será un problema a resolver por ellos mismos. Se considera cuando se habla de la forma como Marx presentó a Bolívar, que no fue culpa de él, sino culpa de las fuentes en las que se apoyó. Se dice, igualmente, que con tales juicios Marx no era marxista. Lo cierto es que tanto Marx como Engels pensaron sobre América Latina y Bolívar como querían y podían pensar, de acuerdo con su propia y peculiar situación y formación. Son ahora los latinoamericanos, como los rusos, los asiáticos y africanos los que, como dijera el Che Guevara, toman de Marx lo que de Marx sirve para apoyar y justificar su acción revolucionaria. No podían, como pretendían Marx y Engels, esperar que la revolución se hiciese previamente realidad en los países capitalistas; ni tampoco esperar al desarrollo capitalista de sus pueblos. Pero Marx y Engels, pese a sus naturales limitaciones como europeos se universalizan dando base científica a los afanes revolucionarios de otros pueblos. Marx es europeo, y el marxismo ha sido expresado en función con Europa dentro del sistema en el cual y frente a la cual surgió. Pero no por ello Marx es menos marxista cuando se equivoca en sus juicios sobre otros pueblos y hombres. Para que tenga plena razón ante ellos, además de marxismo ha de ser leninismo, maoísmo, castrismo, etcétera. Marx tiene razón cuando considera que es a partir de la conciencia de la explotación que los hombres luchan por su liberación. Pero igual la tenía Hegel cuando hacía de la toma de conciencia del Esclavo base de la rebelión contra el Amo. Y es en este sentido que el conocimiento de la interpretación de Marx y Engels con respecto a la América Latina hace que los hombres de esta región tomen conciencia de la necesidad de formas especiales, propias, de su liberación que no tienen que ser, precisamente, las que suponen los autores marxistas en relación con la socialización de Europa y el mundo occidental. La revolución socialista no pasa, se ha visto ya, por el mundo occidental. Las leyes socialistas descubiertas son ciertas, pero las formas de la acción han de adecuarse a las respectivas realidades. Eurocentrista es Marx cuando hablando de la dominación inglesa en la India dice: “Inglaterra tiene que cumplir en la India una doble misión: destructora por un lado y regeneradora por otro. Tiene que destruir la vieja sociedad asiática y sentar las bases materiales de la sociedad occidental en Asia” (3). De igual forma ve la Guerra del Opio en China, como la ocasión para un gran estallido revolucionario. La “ocasión para este estallido la han brindado los cañones británicos, que impusieron a China la droga soporífera denominada opio” (4). Igualmente se aplaude y justifica por ello la intervención en Argelia. Inglaterra, Europa, el sistema capitalista, la burguesía como los pueblos de que hablaba Hegel, son simples instrumentos de un espíritu que tiene sus propios fines. Pero un espíritu que ha encarnado en Europa y que va, poco a poco, alcanzando las metas que se ha impuesto. La burguesía, instrumento de ese espíritu va sirviendo al mismo para un día ser desechada como la cáscara vacía de que hablaba Hegel. Es dentro de esta interpretación eurocentrista y hegeliana que habla Engels aplaudiendo la derrota de México en 1847. “En América hemos sido espectadores de la conquista de México –dice– y nos hemos alegrado por ella. Es un progreso que un país que hasta ahora se ocupaba exclusivamente de sí mismo, desgarrado por eternas guerras civiles y retraído a todo desarrollo, un país que a lo sumo habría de caer en el vasallaje industrial de Inglaterra, un país tal, se vea lanzado por la violencia al desarrollo histórico. Es en interés de su propio desarrollo que estará colocado en el futuro bajo la tutoría de los Estados Unidos. Es interés de toda América que los Estados Unidos, gracias a la conquista de California lograrán el dominio del Océano Pacífico” (5). Será por esta vía, por la de la colonización, que los pueblos de América Latina, Asia y África, se incorporen al socialismo que se alcanzará, previamente, en el mundo occidental. No otra cosa dirían los herederos de la revolución anticolonial de los Estados Unidos en 1776 y la burguesa de Francia en 1789, que será bajo su dominio que otros pueblos puedan alguna vez, alcanzar sus libertades y privilegios. Ciento por ciento hegeliano es Engels, cuando en otro comentario sobre la derrota de México en 1847, refutando a Bakunin pregunta: “¿Acaso es una desdicha que la magnífica California haya sido arrancada a los holgazanes mexicanos, que no sabían qué hacer con ella? La ‘independencia’ de algunos españoles de California y Texas sufrirá, quizás; la ‘justicia’ y otros principios morales puede que sean afrentados aquí o allá, ¿pero qué significa todo esto ante tantos hechos de este tipo en la historia universal?”. “Todas esas pequeñas naciones impotentes deben estar reconocidas, en suma, a quienes siguiendo necesidades históricas, las agregan a un gran imperio, permitiéndoles así participar en un desarrollo histórico al cual abandonadas en sí mismas, habrían permanecido completamente ajenas. Es evidente que ese resultado no podría ser realizado sin aplastar algunas dulces florecillas. Sin violencia no se puede llevar nada a buen fin en la historia. ¿Qué habría ocurrido si Alejandro, César y Napoleón, hubiesen estado dotados de la misma emotividad a la que apela el paneslavismo en favor de sus clientes?” (6) Hegel, hablando de los mismos grandes hombres o héroes, instrumentos del espíritu como Alejandro, César y Napoleón, decía: “Una gran figura que camina, aplasta muchas flores inocentes, destruye por fuerza muchas cosas, a su paso” (7). Es en relación con este eurocentrismo que Marx y Engels se muestran contrarios a cualquier acción revolucionaria que impida, o entorpezca, la única y definitiva revolución, la socialista que ha de originarse en Europa. Comprenden positivamente los movimientos nacionales en Europa, pero siempre que ayuden, y no estorben a la auténtica acción revolucionaria que ha de conducir al socialismo. Escribiendo a Eduardo Bernstein habla Engels de los movimientos nacionalistas revolucionarios pero expresando que los mismos deberán quedar subordinados a los del proletariado europeo. Por “la liberación del proletariado de Europa occidental y todo el resto debe estar subordinado a este objetivo. Por más interesantes que puedan ser los eslavos de los Balcanes, etcétera, ellos se pueden ir al diablo en el momento en que sus esfuerzos por liberarse entren en conflicto con el interés del proletariado”. “¡Alto! ¡Ustedes deberán tener tanta paciencia como la que tiene el proletariado europeo! Si éste se libera, ustedes serán libres. Pero hasta entonces no toleraremos que ustedes pongan piedras en el camino del proletariado en lucha” (8). Es esta visión y no mala información, la que explica exabruptos como los de Marx frente a Bolívar. Replicando a su editor, Charles Anderson Dana, porque le acusa de prejuicios contra Bolívar, dice “Hubiera sido pasarse de la raya querer presentar como Napoleón I al canalla más cobarde, brutal y miserable. Bolívar es el verdadero Soulouque” (9). Esto es, un falso Napoleón como lo era el haitiano. Pero, ¿por qué esta fobia contra Bolívar? Porque en Bolívar ve una imitación de Luis Bonaparte al que combate Marx cuando eso escribe. Es en esta misma relación que Marx condena la invasión euro pea en 1861 a México, como una intriga de Napoleón III. “Se trata –dice Marx– de una de las más monstruosas empresas jamás registradas en los anales de la historia internacional”. “Es posible que Luis Bonaparte haya incluido la intervención en México entre las muchas posibilidades que, permanentemente tiene a su disposición para distraer al pueblo francés” (10). ¿En qué se distingue esta intervención de la que festeja Engels en 1847? Simplemente en que en esta última sí servía a los fines de la implantación del socialismo en el mundo. Los Estados Unidos al invadir y mutilar a México estaban trabajando por su incorporación al sistema del que habría de originarse el sistema socialista. La intervención de Luis Napoleón Bonaparte, respondía por el contrario, a intereses obscuros y lejanos a esa meta, significaban un retroceso, como lo fuera la Santa Alianza que parecía prolongarse en la intervención europea sobre Veracruz. Además el México de 1861, bajo el liberalismo burgués de Juárez, era distinto de los anárquicos gobiernos que perdieron la guerra frente a los modernos y liberales Estados Unidos. En este sentido, Bolívar representaba un retroceso histórico, visto como otro Luis Napoleón. Bolívar solo podía ser un ególatra que no podía liberar naciones fuera de los presupuestos históricos encontrados por Marx y Engels. La verdadera liberación y justicia tendrían que surgir de las entrañas mismas del capitalismo. De esta forma se explican también los trabajos de Marx y Engels sobre la diplomacia secreta de Rusia en el siglo XVII bajo Pedro I El Grande. Mostraba allí Inglaterra su error al apoyar, como lo hacía en el siglo XIX a la Rusia despótica. Tanto para Marx, como para Engels la presencia bárbara, despótica de Rusia en los destinos del mundo era contraria al sistema que con sus contradicciones daría origen al socialismo. Pueblos bárbaros eran Rusia, Asia, África y la América Latina que por ello tendrían que esperar la oportunidad del cambio revolucionario que tendría que darse, previamente lo desarrollado en Europa, en el mundo occidental. Pueblos que no debían estorbar la misma revolución con intentos fuera de la madurez que era necesaria. Cabría entonces preguntarse: ¿Qué habrían pensado Marx y Engels, de haber sido testigos de la revolución de Rusia en 1917? ¿Qué de las revoluciones socialistas que han seguido en China, Cuba y África? ¿Habrían visto estas revoluciones con los ojos del actual socialismo europeo?

Marx y Bolívar se relacionan en su empeño por la liberación del hombre

Pero preguntas semejantes serían como esas de que hablaba un historiador, respecto a cómo podría haber sido la historia si Cleopatra hubiese tenido otra nariz. Cleopatra es parte de la historia con independencia de su nariz. Marx y Engels son parte de esa misma historia con independencia de sus no menos naturales limitaciones. Los conflictos, los cargos de conciencia, surgen a partir de considerar a Marx y a Engels como algo más que hombres, de ver en su filosofía algo más que filosofía, una doctrina. Su filosofía es universal y viva por lo que ha ayudado y ayuda a los hombres a comprender el mundo que ha de ser cambiado, pero que no podrá serlo por su pura aplicación dogmática. Como filósofos, Marx y Engels, no vieron su propio filosofar como dogmas establecidos e indiscutidos. Lo discutible de su filosofía no es la filosofía misma, sino su aplicación. De ello era plenamente consciente Marx cuando escribe a Arnold Ruge diciéndole: “Nuestra divisa será la reforma de la conciencia, no por dogmas, sino por el análisis de la conciencia mística, oscura para sí misma, tal como se manifiesta en la religión o en la política. Se verá entonces que, desde hace mucho tiempo, el mundo posee el sueño de una cosa de la cual le falta la conciencia para poseerla de verdad. Se verá que no se trata de establecer una gran separación entre el pasado y el porvenir, sino de cumplir las ideas del pasado. Se verá, por último, que la humanidad no comienza una nueva tarea, sino que realiza su antiguo trabajo con conocimiento de causa” (11) Sin dogmas, una misma tarea, un viejo trabajo del que se va tomando conciencia. Es el mismo el trabajo de Bolívar y sus iguales de ayer y el de los socialistas de hoy. Es el mismo trabajo, pero con mayores conocimientos, mejores instrumentos cada vez. El error está en pretender enjuiciar una tarea en relación con los diversos instrumentos, los de ayer y los de hoy. El pretender que Bolívar es un déspota y reaccionario porque no fue marxista; tanto como el pretender que Marx es enemigo de América Latina y Bolívar porque no fue, antes de serlo marxista. Tanto como el considerar a Marx enemigo de América Latina porque no fue capaz de deshacerse de prejuicios que le eran innatos. Desacralizar, ver como hombres al uno y al otro, no es juzgarlos anacrónicamente o fuera de su contexto histórico y cultural. Habrá que comprenderlos en la ineludible relación que guardan entre sí en su empeño por realizar el viejo trabajo de la liberación del hombre, en cumplir viejas tareas, cada vez, con mayor conocimiento de causa. No se debe confundir a Marx y Engels con santones, dioses o religiosos. Son filósofos, hombres de ciencia que encontraron formas más exactas del conocimiento de la realidadsocial y se empeñaron, en función con las mismas, en el cambio de tal realidad. Los líderes de la revolución cubana me parecen ejemplares en este sentido. Sin rechazar, sino por el contrario, apropiándose de las verdades encontradas por el marxismo consideran que su tarea no es imponer una determinada religión o dogma, sino liberar a su pueblo, y a los pueblos del que el suyo es parte. Que la tarea de hoy es la misma tarea en que se empeñaron ayer, primero Bolívar y después Martí. Por ello llaman a Bolívar abuelo como a Martí padre de su nación. ¿Quiénes son más revolucionarios? preguntan: ¿los que siguieron a Bolívar y a Martí o los que llegaron en el “Granma”? “Lo que cualitativamente puede hacer diferente al revolucionario de hoy –contesta Fidel Castro– es su superior conocimiento de las leyes que rigen el desarrollo de la sociedad humana, lo que pone en sus manos un instrumento extraordinario de lucha y de cambios sociales” (12). ¿Cómo puede conciliarse Martí con los principios científicos del marxismo? Fidel contesta, “No se puede separar una cosa de la otra en la historia de nuestro país. Porque Martí en su época cumplió con la tarea que le correspondía y fue exponente del pensamiento más revolucionario de aquella época”. Fue la combinación del pensamiento revolucionario de Martí con el pensamiento moderno del marxismo-leninismo “los elementos que más influyeron en nosotros y que más, realmente, nos inspiraron”. La “liberación nacional y la liberación social se encuentran estrechamente unidas” (13). Una fue la visión, obviamente limitada de Marx, sobre América Latina y otras regiones al margen del mundo europeo y occidental, pero otra ha sido la poderosa influencia de su filosofía en esas mismas regiones. Regiones que en su lucha revolucionaria han mostrado los errores de enfoque del marxismo, pero no los del conocimiento de la realidad que está siendo cambiada y los medios para hacerlo. A partir del conocimiento científico de la realidad a su alcance, fue que Marx y Engels, ofrecieron los instrumentos de conocimiento de la realidad de otras regiones del mundo y posibilitaron el cómo hacer, el cómo realizar el necesario cambio. Pero el cómo hacerlo, el para qué el cambio ha sido y es problema de cada pueblo a partir de viejos anhelos que al hacerse más conscientes pueden ser mejor realizados. El cómo y el para qué no dependen, no pueden depender de la voluntad de otros pueblos y otros hombres, es esta una tarea exclusiva y peculiar y que por serlo, iguala a un pueblo como al resto de los pueblos de la tierra.

1 Notas para el estudio de la ideología de
la Revolución Cubana: Verde Olivo, 8 de
octubre, 1960, Habana.
2 José Aricó: Marx y América Latina,
Alianza Editorial Mexicana, México 1982.
3 Futuros resultados de la dominación
británica en la India en: Sobre el Colonialismo,
Córdoba, Argentina, 1973.
4 La revolución en China y en Europa,
Ibid.
5 Los movimientos de 1847, en: Materiales
para la Historia de América Latina,
México 1975.
6 Respuesta a Mijail Bakunin, en: Neue
Rheinische Zeitung, febrero de 1849, cit. en:
G. Beyhaut: Raíces Contemporáneas de
América Latina, Eudeba, Buenos Aires,
1964.
7 Filosofía de Historia Universal, Revista
de Occidente, Madrid, 1928.
8 Correspondencia de Eduard Bernstein
con Friedrich Engels, cit. José Aricó
9 Carta de Marx a Engels, Londres 14 de
febrero de 1858.
10 La intervención en México, Die Presse,
12 de noviembre de 1861, en Materiales…
op. cit.
11 Carta a Arnold Ruge, septiembre de
1843.
12 Discursos en el XXV aniversario del
asalto a Moncada, Habana, 26 de julio de
1978.
13 La estrategia en Moncada, entrevista
en: Cuba Internacional, enero de 1978, Habana.

Publicado en  on Abril 9, 2009 at 10:18 pm Comentarios (1)

60 años de la Constitución Argentina de 1949

60 años de la Constitución Argentina de 1949

Aritz Recalde, enero de 2009 [1]

En el 2009 se cumplen 60 años de la sanción de la Constitución Argentina de 1949. Dicho texto fue producto de la soberanía popular, que primero y por intermedio del ejercicio de las facultades del Congreso de la Nación, declaró la necesidad de la reforma constitucional; posteriormente, el pueblo eligió a los constituyentes y finalmente, a través de la ratificación plebiscitaria, institucionalizó el programa de la revolución peronista. El texto tradujo en el ordenamiento institucional del país los anhelos de las organizaciones libres del pueblo, que fueron silenciadas y perseguidas por décadas desde la batalla de Caseros que derrocó a Juan Manuel de Rosas. La línea política, cultural y social del nacionalismo popular inaugurada por San Martín, Rosas y los Caudillos federales, encontró en Hipólito Yrigoyen primero y en Juan D. Perón después, su continuación y expresión programática y política. La Constitución del año 1949 es la expresión concreta en el siglo XX de dicho desenvolvimiento histórico y cultural. Arturo E. Sampay[2] define el termino Constitución como “una estructura de leyes fundamentales que cimenta la organización política del Estado, fijando sus fines y enunciando los medios adecuados para conseguirlos, y que establece, además, la manera de distribuir el poder político y elegir los hombres que lo ejercen. Dicho con otras palabras, la Constitución es el orden creado para asegurar el fin perseguido por una comunidad política, y la que instituye y demanda la órbita de las diversas magistraturas gubernativas”. La Constitución establece derechos y fija deberes de los hombres y colectivos sociales de una nación. El texto constitucional y continuando con la interpretación de Sampay, se divide en una dimensión expositiva que define el esquema gubernativo y de distribución concreta del poder entre los miembros de un territorio (parte Orgánica); y otra dimensión que establece los fines de la nación (parte Dogmática). La parte “Dogmatica” de la Constitución peronista puede ser resumida a través de la mención de un fragmento del preámbulo del texto del año 1949, que establece entre los fines del Estado la “irrevocable decisión de constituir una Nación socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana”. Mencionados de manera resumida los fines de la Constitución, es importante ahora, aludir a la parte Orgánica del texto que nos permite dar cuenta de cuáles fueron los medios concretos que desarrolló el gobierno para alcanzar los objetivos de la revolución. Previamente, consideramos oportuno traer a consideración otro concepto de Sampay[3]. Al analizar la carta magna el autor establece una distinción entre la “Constitución escrita”, la “Constitución Real” y la “Constitución Justa”. La primera, establece (…) “en un acta legislativa solemne, las instituciones destinadas a que perdure y se desenvuelva la Constitución real”. Para saber cual es la “Constitución Real” (…) “corresponde averiguar, en primera instancia, qué sector social predomina en la actualidad y con que finalidad lo hace, y en segundo lugar, qué sector social lucha por conseguir el predominio y qué ideal e inclinación vital los lleva a buscarlo”. El autor además y como adelantamos, introduce la noción de “Constitución Justa” entendida como (…) “la institucionalización del predominio del sector de la población históricamente eficiente para ordenar la actividad social y los recursos sociales con vistas a lograr que todos y cada uno de los miembros de la comunidad tengan lo necesario para desarrollarse plena e integralmente”. En el marco de ascenso del peronismo la Constitución Escrita era la del año 1853, con las modificaciones posteriores a la Batalla de Pavón promovidas por la escuela del liberal y porteño Bartolomé Mitre. El esquema institucional del país de la oligarquía colisionó profundamente con los actores revolucionarios en asenso que y siguiendo a Sampay, definen la “Constitución Real”: los trabajadores, los industriales y la dirigencia con vocación de desarrollo nacional independiente[4]. Por ejemplo, los políticos de la oligarquía y el capital extranjero acusaban de “inconstitucional”[5] a los aumentos salariales y a la intervención del Estado en la explotación de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF). Para superar el subdesarrollo del país, la revolución en el año 1949 implementó una nueva institucionalidad, que a diferencia de la de 1853, fue una “Constitución Justa” ya que generó las condiciones para el desarrollo pleno del conjunto de la Comunidad Nacional. Parte “Orgánica” de la de 1949 Para resumir este apartado vamos a identificar cuatro aspectos principales del nuevo sistema institucional que introdujo el texto del año 1949: nuevo concepto del Estado; nuevo concepto de la Democracia; nuevo concepto de la Propiedad y nuevo concepto de la Soberanía. 1- Nuevo Concepto de Estado: Se superó la noción de Estado Liberal “gendarme” y se institucionalizó el modelo de Estado Interventor y empresario. Con este objetivo, el Artículo 40 permitió al Estado: – Monopolizar algunas áreas de la economía; – Monopolizar el control de los Servicios Públicos que no podían ser privados; – Monopolizar la tenencia y explotación de los recursos naturales definidos como “inalienables e imprescriptibles de la nación”. 2- Nuevo Concepto de Democracia: Se superó la noción de democracia liberal que define al sujeto como “ciudadano”, que a través del voto solamente tiene derecho a que el Estado, supuestamente, proteja la propiedad privada o su desenvolvimiento en el mercado (sobre el particular, se introduce el apartado Capítulo II “Deberes, derechos y garantías de la libertad personal”). Las garantías individuales además, fueron ampliadas y por ejemplo, se introdujo la figura de Habeas Corpus y la noción garantista del derecho penal (Artículo 29). En el lugar del derecho liberal clásico se institucionalizó la noción de “derecho social” a través del Capítulo III, “Derechos del trabajador, la familia, la ancianidad y de la educación y la cultura”. 3- Nuevo Concepto de Propiedad: La noción de la propiedad privada del liberalismo fue remplazada por la idea de que la “propiedad privada tiene una función social”. El Artículo 39 estableció que “el capital debe estar al servicio de la economía nacional y tener como principal objeto el bienestar social”. Para cumplir con esta noción y por ejemplo, el Artículo 38 estableció las figuras de la “expropiación” con fines de utilidad pública y otorgó al Estado la facultad para fiscalizar la distribución y la utilización del campo. 4- Nuevo concepto de Soberanía: A diferencia del liberalismo que enajena el patrimonio económico y espiritual del país en nombre de la supuesta “neutralidad valorativa”, la Constitución relacionó directamente el tipo de “administración del patrimonio” de los argentinos a un problema de soberanía nacional. Con este fin, estableció como fines del Estado la defensa de patrimonio: – Económico: por ejemplo, el ya mencionado Artículo 40; – Social: por ejemplo, el Capítulo III o el Artículo 39 indicados; asimismo, se puede señalar la mención al fomento de la pequeña propiedad agrícola y la extinción del latifundio que hace la Constitución (Artículo 68, inciso 16); – Cultural: por ejemplo, el Artículo 37 inciso IV, 7 estableció que “Las riquezas artísticas e históricas, así como el paisaje natural cualquiera que sea su propietario, forman parte del patrimonio cultural de la Nación y estarán bajo la tutela del Estado, que puede decretar las expropiaciones necesarias para su defensa y prohibir la exportación o enajenación de los tesoros artísticos. El Estado organizará un registro de la riqueza artística e histórica que asegure su custodia y atienda a su conservación”. – Político: la “independencia económica y la soberanía política” son objetivos del Estado que están mencionados en el texto. Tanto en su parte Dogmática como Orgánica. La revolución nacionalista pacífica que dio espacio a la Constitución del año 1949 fue derrotada por la violencia cívico militar del golpe del año 1955. Este programa y sus detractores, pusieron al país al borde de la guerra civil y a través de casi 20 años de proscripciones y violaciones al derecho, prepararon e implementaron la dictadura de 1976. La Constitución luego del golpe del año 1955 fue derogada por la decisión del Poder Ejecutivo Nacional, cuestión inconstitucional, ilegal y profundamente ilegitima. La dictadura del año 1976 y las políticas económicas del neoliberalismo posteriores, plantearon entre sus fines la dependencia económica, la entrega de soberanía a los organismos de crédito y a las empresas del extranjero y la profunda desigualdad social a la cual nos vemos inmersos. Con este fin, las Constituciones y los gobiernos posteriores, nos legaron un Estado que en su funcionamiento retrocedió al modelo del liberalismo del siglo XIX. Nos dejaron una Democracia que coexistió con una profunda desigualdad y que lejos de garantizar un Estado de derecho social, profundizó su opuesto. El modelo de Propiedad poco y nada tiene una función social, y por el contario, se produjo un efecto de centralización, extranjerización y de deterioro del aparto productivo y de fuga de los recursos naturales del país. Asimismo, la idea de Soberanía nacional fue remplazada por los conceptos de los “técnicos” del liberalismo enajenando las decisiones del país y depositándolas en el extranjero y los grupos económicos. Desde el año 2001 y subsiguientes, el país inició un proceso de cuestionamiento de muchos postulados del programa neoliberal. En este cuadro, se produjeron importante avances, que al día de la fecha y lamentablemente, aun nos dejan a medio camino entre el proyecto de país del liberalismo y el de la nación soberana, libre y solidaria que institucionalizó la Constitución del año 1949. [1] Este trabajo es un Resumen de la “Constitución Argentina de 1949. Génesis y caída”. Aritz Recalde. Descargalo aquí. [2] Sampay, Arturo Enrique, “Informe del despacho de la mayoría de la Comisión Revisadora de la Constitución de 1949”, 8 de marzo de 1949. Extraído de Unamuno, Miguel y Bortnik, Rubén, La reforma constitucional del siglo XX, Biblioteca Política Argentina, Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1986. p. 54. [3] Sampay, Arturo Enrique, Constitución y Pueblo, Cuenca Ediciones, Buenos Aires, 1974, pp. 102-103. [4] El proceso de asenso de una fuerza social y siguiendo a Perón, atraviesa por 4 momentos: una etapa organizativa y Doctrinaria de imposición cultural del proyecto; un segundo momento de Toma del Poder Político (golpe de 1943; centralización de la CGT; Formación del Partido Laborista y finalmente del Partido Único –justicialista); un tercer momento que denomina como etapa Dogmatica de implementación de medidas de gobierno (Secretaria de Trabajo y Previsión primero y luego desde 1946 en la totalidad del Estado); finalmente, la cuarta etapa es la Institucional en donde la revolución se hace Constitución y el Estado consolida la nacionalidad. Perón Juan Domingo, La Hora de los Pueblos. Ed. Norte, Madrid, 1968. [5] Con una reforma constitucional las revoluciones buscan bloquear la acción del capital extranjero y la oligarquía que actúan a través de sus operadores insertos en el aparato judicial.

Publicado en  on Marzo 13, 2009 at 4:35 pm Dejar un comentario

La relación negada: Bolívar y la Argentina

Artículo que forma parte del libro de aparición en Mayo “La Patria es América” .

La relación negada: Bolívar y la Argentina

Ignacio Politzer

Cuando queremos pensar en Simón Bolívar desde la Argentina se nos interpone un obstáculo que ya va siendo conocido por todos. Estamos hablando de la historia mentirosa que ha esbozado nuestra historiografía oficial para explicar nuestro país donde se ha procurado enfrentar a Simón Bolívar con José de San Martín, y hacer de esta figura latinoamericana, un simple caudillo venezolano.

Diferentes acercamientos

Para explicar esta situación nada mejor que recordar la construcción de la historia que realizó Bartolomé Mitre acerca de la reunión sin testigos que tienen Bolívar y San Martín en Guayaquil corriendo el año 1822. A partir de esta reunión Mitre instaura, en primer lugar, una competencia entre ambos, además esta entrevista será, para el mitrismo, la gran constructora de identidad del proceso revolucionario. Por un lado, San Martín, digno, renuncia a continuar. Por el otro, Bolívar autoritario, soberbio y mandón sigue.

Para el mitrismo y su línea histórica no importa la cantidad de hombres en los ejércitos de ambos (San Martín no tenía un número importante de soldados para continuar la lucha y solicita a Bolívar que le adjudicase algunos miles), ni las necesidades de próximos combates que tenía Bolívar (para lo cual necesitaría de los soldados), ni la moral de la tropa (miembros de la tropa sanmartiniana comenzaron a cuestionar sus directivas), ni siquiera que el supuesto perdedor de aquella reunión tuviera un cuadro en su habitación con el retrato del supuesto ganador (sería bastante morboso si es que se hubieran peleado). Así vemos que para el mitrismo lo que impera es una lucha de egos, sin importar los objetivos estratégicos de liberación de ambos libertadores.

De este modo, esta corriente denominada Historia Oficial ha construido la historia misma de la Argentina separada del desarrollo del proceso de independencia llevado adelante en el norte de Sudamérica. Asimismo en la educación formal hay quienes estudian la independencia de nuestro país, salvo excepciones, como caso aislado del proceso desarrollado en toda América del Sur, haciendo hincapié en la epopeya sanmartiniana, pero pensándola como la acción de un héroe individual. Así es que las enseñanzas mitristas dejan a nuestro pueblo con la sensación de que lo que hemos producido los latinoamericanos es ajeno a nosotros mismos, abriendo la puerta para la colonización cultural de Inglaterra y Estados Unidos.

Otra de las corrientes históricas que desarrolló una imagen alterada de Bolívar fue el marxismo. Carlos Marx en 1858 escribió un artículo en el cual denostaba al venezolano y lo tomaba como un oportunista autoritario. Sin embargo, dicho artículo fue realizado ante una evidente carencia de profundización histórica de los sucesos del continente americano del sur. El mismo es el punto de inicio de una discusión que han tenido los marxistas, sobre todo los de los países coloniales en conflicto con los imperialismos de turno: lo que llamamos la Cuestión Nacional. De este modo, esta situación va a dar pie a una revisión de la postura de Marx sobre Bolívar tomando en cuenta una posición ulterior, desarrollada en una carta a Federico Engels de 1867 (Carrera: 2006)[1] favorable a la lucha del pueblo irlandés contra el imperio inglés. Así es que en los escritos de Marx se encuentran ambas posturas, por un lado crítica a Bolívar y al proceso de independencia sudamericano, como también el apoyo a una lucha nacional y anticolonial en Europa.

El marxismo latinoamericano se ha dividido en dos. Por un lado los que denigraron a Bolívar acusándolo de terrateniente que defendía los intereses de su clase, tomando por verdadero absolutamente todo lo esbozado por Marx[2]; y por el otro, los que entendieron que la revolución independentista era la síntesis de la lucha contra el imperio español, entendiendo que en esta lucha se integraban las diferentes clases sociales, las cuales tenían intereses comunes en la expulsión de España de América. Haciendo uso del materialismo histórico, que fue el método de análisis de las sociedades desarrollado por el pensador alemán, dentro de este campo algunos adujeron que Marx estuvo mal informado y otros simplemente que estaba equivocado.

¿De dónde salió Bolívar?

Para generar una visión diferente adentrémonos en intentar conocer a este gran latinoamericano llamado Simón Bolívar.

Bolívar perdió a sus padres siendo él muy joven y heredó una fortuna, nació en una cuna de oro como se dice en el barrio. De niño estuvo al cuidado de una negra esclava llamada Hipólita.[3] Pero esto, pese a los dogmáticos que creen que las condiciones económicas determinan la vida entera, no le impidió abandonar su riqueza para luchar por la independencia de los pueblos de América. Nace en 1783, tres años después de la insurrección de Tupac Amaru en el actual Perú, la cual se expandió por todo el continente haciendo temblar el dominio español. Es decir que para 1810 tenía 27 años. No es de extrañar su juventud, ya que la mayoría de los actores políticos del proceso de la Independencia americana fueron jóvenes, con algunas excepciones como es el caso de José Artigas en la Banda Oriental que para 1810 tenía 50 años.

El joven Simón devenido de una familia mantuana,[4]perteneciente a una clase social que afincaba su riqueza principalmente en el comercio de esclavos negros. En su juventud fue formado por el maestro Simón Rodríguez, seguidor de Rousseau, pero crítico a su vez del ginebrino. Podríamos decir que Rodríguez ha hecho una lectura latinoamericana de Rousseau, es decir que ha creado una mirada diferente a partir de esas lecturas. Además Bolívar fue un lector de Baruch Spinoza, de John Locke, de Thomas Hobbes, de los Enciclopedistas Franceses y de Montesquieu, entre otros. Enumerar intelectuales europeos no tiene que generar una falsa imagen de repetición, sino que lo que hizo Bolívar fue apropiárselos para redefinir un pensamiento propio para América.

Bolívar forma parte del gobierno que se establece en abril de 1810, como coronel del ejército y representante para una misión diplomática hacia Inglaterra con el objetivo de conquistar el apoyo de la isla europea al nuevo gobierno. Esta junta derivará en la presidencia de Francisco de Miranda, un criollo que buscaba desarrollar el proceso de independencia americano desde hacía 20 años, creando así la 1º República.

La junta de abril de 1810, había jurado en nombre de Fernando VII y buscaba principalmente la autonomía de recursos, pero también en su seno existían las voluntades, como la de Miranda, que buscaban ya la independencia total. Este proyecto caerá porque los criollos que destituyeron a los españoles carecieron de la fuerza militar necesaria para triunfar. De este modo, Bolívar será derrotado en Puerto Cabello intentando defender su posición. Observamos entonces que el debut en las armas del mantuano fue con una derrota.

Posteriormente va a formar parte del grupo que entregará a Miranda a los españoles, entendiendo que Miranda quería huir luego de haber capitulado. Este hecho ha generado, en Venezuela, gran polémica, ya que los defensores de las desmembración del continente han querido enfrentar a Miranda y a Bolívar, con el objetivo de ensuciar la gesta libertadora que tuvo primero a Miranda como un adelantado a su época, a través de su planteo de la independencia americana de España, y luego a Bolívar como el gran Libertador de América. No es mera coincidencia el parecido a lo que han hecho en la Argentina con respecto al encuentro de Guayaquil, es decir: buscaron enemistar a los compañeros de objetivos emancipatorios procurando generar fragmentación de las fuerzas patriotas y desconocimiento de la historia para lograr que los pueblos americanos se confundieran acerca de sus héroes y así mantener la desunión.

La primera derrota que sufre Bolívar al mando de tropa no lo asusta para intentar retomar la lucha contra los españoles. A diferencia del Río de la Plata Venezuela está situada en un territorio clave para el ingreso de los españoles a América, lo que implicaba en los hechos que el enemigo agigantara sus fuerzas con más rapidez. Además de la mayor fuerza militar, las desuniones y la escasez de recursos jugaron a favor de los europeos que supieron capitalizar los errores tácticos de los criollos. Cabe remarcar que el 26 de marzo de 1812 ocurrió un gran terremoto que sólo en Caracas, que tenía una población de 40.000 habitantes, causó 10.000 muertos. Debido a esto los altos mandos de la Iglesia entendieron que, como el terremoto se había producido un jueves santo, este era el castigo divino contra los que se habían alzado contra el gobierno español en América. Bolívar va a contestar “(…) y si la naturaleza se opone lucharemos contra ella y la haremos que nos obedezca” (Mijares: 1986)[5] estableciendo ya que el camino a la guerra revolucionaria era inevitable.

Luego de ser derrotado, en Nueva Granada (hoy Colombia) construye un ejército con el que declaró la guerra a muerte contra el español (1813) y de donde se destacó la Campaña Admirable con la que el ejército bolivariano terminó entrando en Caracas y declarando la Segunda República.

En este momento el jefe español era José Boves, caudillo militar que supo utilizar a los llaneros venezolanos en contra de los criollos, como así también permitió que los negros esclavos se sumaran a las filas españolas y se quedaran con el botín tras arrasar las haciendas de sus dueños mantuanos. Por lo tanto, las castas más bajas de la sociedad o no participaban de la guerra o participaban para los españoles, ya que aún los criollos en la dirección del proceso revolucionario no hacían concesiones hacia estos sectores y sólo establecían libertades de pensamiento, económicas o de culto, pero mantenían la servidumbre y la esclavitud.

Simón Bolívar encontrará otra vez la derrota. Imaginémonos hoy con la cultura del éxito vertiginoso a la orden del día, poner en tela de juicio a un vencido en dos ocasiones, que sumado a eso luego se va exiliado, sin poder y sin armas. Podríamos avizorar que sería apresuradamente condenado y olvidado

La vuelta del exilio y la nueva percepción

Bolívar se exilia siempre pensando en volver, y en volver para triunfar. En 1815 y 1816 establece su exilio primero en la isla inglesa de Jamaica y luego en la República de Haití que se había emancipado de Francia en 1804, siendo la primera República Latinoamericana libre y gobernada por los ex esclavos negros. En estas islas va a meditar sobre la derrota, buscando los errores que habían cometido sus fuerzas, pero dando energía al sueño de la liberación de todo el continente. Son de este momento las Cartas de Jamaica, donde Bolívar se imaginó la unidad de todas las colonias españolas en América, cuyo centro sería el istmo de Panamá.

Será en Haití donde experimenta las transformaciones más importantes para la continuidad de la lucha por la liberación. Bolívar es recibido por el presidente de Haití, Alexandre Petión, y es financiado para la consecución de sus planes. Este financiamiento requería que como retribución se declarara abolida la esclavitud ni bien el barco, que llevaba a los insurgentes, tocara tierras venezolanas. Así lo hará Bolívar.

En consecuencia nos permite observar las transformaciones en las mentalidades de los hombres en plena trayectoria, haciendo caer las creencias de que los próceres de América no podían dudar y no podían cambiar de parecer, sin perder de vista los objetivos claro está. En efecto, sería interesante para nosotros en el Río de la Plata pensar qué hubiera pasado con Mariano Moreno, secretario de guerra de la 1º junta de gobierno de 1810 si se mantenía con vida y veía el accionar de los porteños contra las provincias del interior, ¿no se uniría en una alianza todavía más estrecha con nuestros negros, nuestros gauchos y nuestros indios? No es un intento de historia contrafáctica, sino la posibilidad de pensar un posible accionar determinado por las sucesivas derrotas que tuvo el sector representado por Moreno en los sucesivos gobiernos desde Mayo de 1810.

Entonces volviendo a Simón Bolívar vemos que una de las causas de su derrota, que había sido la falta de apoyo de las castas que no participaban en la conducción de la Revolución, había sido ya zanjada con la intervención de la República negra de Haití. ¡Vaya si Haití es importante para los latinoamericanos!

Ganar y luego… inventar

Por lo tanto, una vez que logra hacer pie en Venezuela Bolívar ya se transformará para su pueblo en el Libertador, como lo llaman aún hoy. Para lograr sus objetivos, al llegar reconstruye el ejército, donde participarán todas las castas sociales. Será un ejército que combatirá con la estrategia de la guerra de recursos debido a su desventaja con respecto al ejército español. Un ejército que atravesará innumerables veces la Cordillera de los Andes, al que le faltará alimento, vestido y armas.

Una vez ingresado en Venezuela, lo hace por la isla Margarita en 1816, establece la abolición de la esclavitud, la abolición de la servidumbre y la prohibición del trabajo obligatorio, es decir acaba con las formas de sometimiento productivo que habían inventado los españoles. Así también establecía la igualdad política y educativa. Por consiguiente para que estas leyes se pudieran cumplir se debía tener control total del territorio con lo cual el ejército iba creciendo en número, y en moral por las victorias.

Así hacia fines de 1816 comienza la gran Campaña del Libertador teniendo como picos en la lucha las batallas de Boyacá en 1819 donde libera Nueva Granada, Carabobo en 1821 que libera Venezuela, Bomboná, también en 1821, que libera la zona que hoy ocupa Ecuador, en 1824 la batalla de Junín lo hace con Perú y la batalla de Ayacucho el 9 de diciembre de 1824 donde su brazo derecho, el mariscal Sucre, lo reemplaza en la dirección y liberan el Alto Perú (hoy Bolivia); así derrotan el último bastión español en América.

De este modo, en 1819 en la localidad de Angostura se estableció un Congreso que debía dictar una Constitución para la Gran Colombia, unidad de Cundinamarca (Nueva Granada), Venezuela, y Quito (Ecuador). Bolívar va a inaugurar el Congreso enunciando algunos conceptos que han quedado grabados a fuego en el ideario de liberación latinoamericano. El primer concepto que esboza era la necesidad de pensar quienes eran los sujetos de la transformación y que tipo de sociedad se quería construir, dice Bolívar: “Tengamos en cuenta que nuestro pueblo no es el europeo ni el americano del Norte, que más bien es un compuesto de África y de América, que una emanación de la Europa, pues hasta la España misma deja de ser europea por su sangre africana, por sus instituciones, y por su carácter. Es imposible asignar con propiedad a qué familia humana pertenecemos. La mayor parte del indígena se ha aniquilado, el europeo se ha mezclado con el americano y con el africano, y éste se ha mezclado con el indio y con el europeo. Nacidos todos del seno de una misma madre, nuestros padres, diferentes en origen y sangre son extranjeros, y todos difieren visiblemente en la epidermis: esta desemejanza trae un relato de la mayor trascendencia” y había dicho unos años antes “La sangre de nuestros ciudadanos es diferente, mezclémosla para unirla” (Herrera Torres: 2001)[6]

Entonces en estas citas identificamos cual es el sujeto político que hay detrás de Bolívar: el sujeto mestizo, es decir la mezcla de las castas existentes, generando la culminación de esa separación al mismo momento. Visualiza la diferencia no como un escollo, sino como una potencia a desarrollar, recuperar lo rico de cada cultura a través de la mezcla, al mismo tiempo que se crea una cultura novedosa, la americana del sur. Asimismo establece que el gobierno que se diera la Gran Colombia debería ser una República, pero no una al estilo norteamericano, ya que siguiendo a su maestro Simón Rodríguez está pensando bajo la premisa : o inventamos o erramos.

Por esto, plantea que seguramente la Constitución Norteamericana funcionará bien para los norteamericanos, pero en el caso de los americanos del sur, debían conocer sus necesidades y sus posibilidades para erigirse como República. Es así que a estas repúblicas que buscaba ser un calco de la constitución del Norte, Bolívar las llama Repúblicas aéreas; es decir Repúblicas surgidas de una idea teórica alejada de la realidad concreta.[7]

De esta manera desarrolla la idea de una República con cinco poderes. Además de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, propone la creación de un poder electoral y un poder moral. El poder electoral debería ser autónomo para garantizar que las elecciones realizadas por el pueblo se desarrollaran en procesos transparentes, buscando así, en su contexto determinado, reducir el poder de los grupos adinerados. Mientras que el poder moral debería cumplir el rol de garantizar que los funcionarios del Estado no se sirvieran de su cargo, sino que sirvieran al pueblo, garantizando el máximo posible de eficiencia en los cargos públicos. La visualización de la posibilidad de corrupción en los cargos públicos es la causa de este poder. A sabiendas que el dinero podría comprar voluntades, una de las formas que se le ocurren a Bolívar para contrarrestar este flagelo es la creación de este poder específico.[8]

Igualmente desarrolla la idea de una presidencia vitalicia para resguardar al Estado del divisionismo que entendía se encontraba en las clases dominantes criollas de los distintos territorios que se unían. Es decir una conducción que impidiera el divisionismo que era el gran fantasma post enfrentamiento bélico. Esta postura, acerca de la necesidad de la presidencia vitalicia, se ha intentado leer como la imagen de un Bolívar monarquista o autoritario sin razón y ansioso de poder. Sin embargo, la proclama es realizada a partir de un estudio riguroso de su sociedad. Se plantea que ante la idea de republicanismo a la norteamericana o de democracia débil que se quería imponer, quienes iban a conseguir llegar al poder eran los más poderosos que tenían todas las posibilidades. A fin de equilibrar estas posibilidades se necesitaba una conducción férrea que tendiera a la igualación social, por eso es menester la educación extendida a todos los sectores sociales.

De este modo, mientras las mayorías sociales no pudieran generar la alternativa de poder propia, la balanza se equilibraría a través de la conducción caudillesca, o sea la centralidad del poder en un presidente vitalicio. Sin más esta es la idea que plantea Bolívar. La misma se puede analizar desde muchos ángulos, pero no debemos perder de vista nunca al problema que trata de dar solución: cómo organizar una sociedad desigual en camino hacia la igualdad después de echar a los españoles.

Igualmente, en nuestra época observamos se produce una discusión similar en la forma, ya que los gobiernos populares electos de la región se plantean también la posibilidad de reelecciones indefinidas en pos de las desigualdades sociales que hacen que siempre haya una alternativa más poderosa para una elección del lado del sector oligárquico aliado al imperio norteamericano, que del lado del pueblo donde se hace más dificultosa la construcción de representantes genuinos[9].

Por su parte, el Congreso de Angostura no va a apoyar la presidencia vitalicia y es así como comienza a abrirse la posibilidad de sucesión que va a ser aprovechada por las oligarquías nativas representadas en primer lugar por Francisco de Paula Santander en Nueva Granada. Él mismo queda como vicepresidente mientras Bolívar, que había sido proclamado presidente de la Gran Colombia, se dirige a culminar la travesía militar.

Aquella famosa entrevista

En 1822 mientras se desarrolla la famosa entrevista entre Bolívar y San Martín en Guayaquil, se producía una disputa entre grancolombianos y peruanos por la posesión de ese territorio, disputa que se va a zanjar con la incorporación de Guayaquil a la Gran Colombia pese a los esfuerzos de San Martín de incorporarla a su protectorado peruano. Que haya habido diferencias con respecto a este tema, no implica en absoluto que las hubiera en cuanto al objetivo central que era la victoria militar contra los españoles y Unidad de los nuevos gobiernos de América. La posibilidad de otra lectura es una búsqueda de generar enfrentamientos inventados entre pueblos hermanos que buscaban darse un destino común. Como bien se sabe los hermanos no son iguales, pero resuelven sus contiendas puertas adentro, bien vale la pena recordar nuevamente al Martín Fierro de José Hernández: “Los hermanos sean unidos porque esa es la ley primera (…) porque si entre ellos se pelean los devoran los de afuera” (Hernández: 1991)[10]. Y en nuestros países hubo una importante cantidad de historiadores y políticos que nos han querido hacer pelear para que el resultado fuese la entrega de nuestras soberanías.

Asimismo creemos que es posible pensar, a partir del accionar de San Martín en Europa, que este haya recibido la sugerencia por parte de Bolívar de ir a buscar el reconocimiento de los países europeos respecto de las nacientes repúblicas. Tarea para nada fácil, recordemos que la Revolución Francesa había caído y en Europa volvía a reinar la Santa Alianza enemiga de la idea de progreso social y de República. Si observamos la ajetreada actividad de San Martín en Europa, ejerciendo influencia en la creación de la República de Bélgica, nos hace pensar en la posibilidad de una continuidad de la actividad revolucionaria, pero por otros caminos. Desde la historiografía oficial se nos presenta a un San Martín abuelito amable, que jugaba con su nieta en Europa intentando invisibilizar la continuidad de la actividad del San Martín político. Es decir que buscan recrear un San Martín santo de la espada, pero que no se metía en política. Nosotros nos debemos como sociedad el reconocimiento de un San Martín político que fue perseguido por los sectores aliados a Inglaterra en Buenos Aires y obligado a desarrollar su actividad en el exterior.

También la liberación de las mujeres

Luego del triunfo en Perú con la batalla de Junín Bolívar vuelve a la Gran Colombia y deja a Sucre la última batalla de Ayacucho, para intentar ordenar el gobierno que ya presentaba tendencias a la disgregación. Antes de irse establece la repartición de tierras y la abolición de la servidumbre, dando un discurso que realza a la mujer americana: “¡Hijas del sol! ¡Ya son tan libres como hermosas! Tenéis una patria iluminada por las armas del ejército Libertador: libres son vuestros padres y vuestros hermanos: libres serán vuestros esposos, y libres daréis al mundo los frutos de vuestro amor.”(Herrera Torres: 2001)[11] En este discurso Bolívar reconoce a las mujeres como actores fundamentales para la formación de hombres y mujeres libres, así como también reconoce la cultura originaria de las mujeres peruanas, legítimas hijas del sol. Es decir que recrea el discurso del mestizaje haciendo iniciar la historia americana con los pueblos originarios. Así es que Bolívar volverá una y otra vez sobre este punto que en definitiva se trataba de la unidad de los sudamericanos.

El difícil período de la postrevolución

Durante su gobierno en la Gran Colombia podríamos pensar que Bolívar se anticipó a la historia de la ecología decretando la preservación de los bosques, conservación de las aguas y aprovechamiento racional de la riqueza forestal con su debida conservación. No nos parece extraño que el Libertador estuviera pensando en la preservación de los ríos y de los bosques ya que mediante esta acción buscaba mantener el lazo con las comunidades originarias que trabajaban la tierra y vivían del río, así como también lograr introducir la cultura de la ciencia moderna para el estudio de la vegetación para un uso social, por eso su uso racional.

Además estableció la nacionalización del suelo, es decir de las minas, como la protección de las manufacturas que fueran producidas en el territorio propio, es decir que de esta manera intentaba generar el desarrollo de los actores económicos internos que dieran una sustentación productiva al proyecto de República liberada a partir del control de los principales recursos naturales.

Asimismo planteaba el desarrollo variado de cultivos en la tierra para ejercer un sistema agrícola productivo de interés social, es decir, para construir un mercado interno vasto, y así también exportar excedentes.

Pero ahora, imaginemos que para la realización de estas políticas se necesitaba de algo primordial como era la unidad del pueblo tras su líder, un pueblo que venía de 15 años de guerras y quería conquistar una paz igualitaria. Por eso es que el Congreso lo designa Dictador, y se establece lo que se denomina la Dictadura popular, es decir el gobernante elegido por el pueblo para dictar las leyes y garantizar la unidad a través de la centralidad del poder. Tantos años de dictaduras en nombre de las oligarquías latinoamericanas apoyadas por el imperialismo inglés y el norteamericano hacen que el concepto de dictadura popular aparezca como extraño y peyorativo, pero recordemos lo que dijimos más arriba acerca de la necesidad de que las democracias débiles se fortalezcan a través del poder centralizado. Para verificar la otra salida, la de una democracia formal, es decir donde lo único de democrático es el nombre, veamos simplemente que fue lo que ocurrió. En frente de la posición bolivariana se ubicaban sus anteriores aliados, los mantuanos, que ahora se situaban en esta nueva etapa a partir de priorizar las alianzas con Inglaterra por sobre el desarrollo interno. La cabeza de este proyecto de entrega fue Francisco de Paula Santander

Bolívar va a sufrir varios intentos de asesinato, el más renombrado es aquel en donde partidarios de su vicepresidente[12] ingresan a su habitación con el objetivo de matarlo, pero el Libertador es avisado y salvado por su mujer la quiteña Manuela Sáenz (la Libertadora del Libertador), que logra dar por tierra el intento, engañando a los ejecutores de esta operación, mandados por Santander, que a su vez termina expulsado del territorio.

El 1º Congreso

Sin embargo pese a la oposición en 1826 Bolívar va a ser artífice del Congreso Anfictiónico de Panamá donde buscó dar institucionalidad a una posible unidad continental. Este Congreso va a contar con la concurrencia de enviados de Perú, Bolivia, México, Gran Colombia, y Guatemala. Argentina decide no enviar representantes lo mismo que Chile, lo que termina dejando al Congreso sin la parte sur de Sudamérica. Por otra parte Estados Unidos decidió enviar representantes, ya que fue invitado por Santander, pero estos no llegarán. Este Congreso fue el primer intento de unidad de los nuevos gobiernos, y fue boicoteado por Inglaterra y su dominación, a partir de las deudas contraídas, de los países que no asistieron. Para los imperialistas cualquier unidad en bloque de estas nuevas repúblicas implicaría acrecentar el poder de cada país individualmente, así como de la generación de un espacio de poder novedoso en el mundo que buscaría equilibrar la relación de fuerzas a nivel mundial. E Inglaterra y Estados Unidos siempre siguieron el principio que afirma: divide y reinarás.

Los objetivos bolivarianos eran: crear un organismo novedoso que fuera sostenido por todos los estados sudamericanos para defenderse de las amenazas expansionistas de Inglaterra, EEUU, Francia y la posible vuelta de España; una vez fortalecido, generar nexos solidarios con los pueblos del mundo, buscando el equilibrio de poder a nivel mundial. Es decir que la interpretación imperialista no se equivocaba, el Congreso era subversivo, en el sentido de transformación de lo vigente, para el orden mundial que habían configurado las potencias.

A su vez la importancia del mismo radica en que ha sido el 1º intento por desarrollar un proceso de autonomía a nivel continental, que pese al fracaso en sus objetivos ha dejado marcado el camino para que los pueblos de Nuestra América siguieran intentando realizar una y otra vez dicho trascendente objetivo

La relación con los “neutrales” del Norte

Párrafo aparte merece la relación con Estados Unidos, que aparecía como impulsor de la neutralidad en el conflicto entre Sudamérica y España, pero en definitiva realizaba su libertad de comercio vendiendo armas al Reino de España que las precisaba, pero no permitía armarse a los independentistas, ni los ayudaba en absoluto a resistir a los españoles. Esta incipiente Nación buscaba al igual que Inglaterra apoyar a los dos bandos esperando que si se lograba la independencia fuera a costa de que los independentistas perdieran lo más posible, lo que generaría las democracias débiles fáciles de gobernar, y si no se lograba España quedaría endeudada con ellos. En este contexto Bolívar va a tener una disputa muy importante con aquel país del Norte a partir de la confiscación de una goleta con bandera norteamericana que se dirigía a España con armamento para vender. Este hecho indignó a Bolívar quien entendió el rol que jugarían los americanos del norte respecto de los americanos del sur. Su pensamiento se puede resumir en esta frase: “los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia para plagar la América de miseria a nombre de la libertad” [13](Herrera Torres: 2001).

Bolívar y el Río de la Plata

Durante 1825 el mariscal Antonio José de Sucre, brazo derecho del Libertador, quedará en el Alto Perú negociando con el gobierno del Río de la Plata la situación del territorio liberado, mientras Bolívar se ocupaba de frenar los intentos divisionistas en la Gran Colombia. Al gobierno porteño hegemonizado por el sector oligárquico rivadaviano no le importaba el territorio de la hoy Bolivia porque su negocio estaba en el Río de la Plata, a través del puerto de Buenos Aires, y así permitieron la balcanización del territorio.

De acuerdo con Bolívar las nuevas repúblicas debían respetar las dimensiones de los antiguos virreinatos, pero como el gobierno de Buenos Aires estaba dispuesto a desprenderse de una parte de su territorio, terminará apoyando a Sucre y al proyecto de Constitución Bolivariana en la futura Bolivia, que lleva ese nombre por su Libertador. Mientras Bolívar visita el Alto Perú, emisarios argentinos dirigidos por el coronel Dorrego (Alvear y Díaz Vélez) se entrevistaron con el Libertador para convencerlo de que este invadiera Brasil, que estaba en guerra con Argentina por la Banda Oriental. Recordemos que Brasil desde 1822 era un Imperio independiente de Portugal en América, y que buscaba la dominación comercial y territorial de sus vecinos. Ya Mariano Moreno en el plan de operaciones se había planteado la posibilidad de que las provincias unidas del Río de la Plata se anexionaran parte del territorio brasilero, a partir de la generación de un levantamiento republicano contra la monarquía portuguesa de ese momento.

Así es que cuando Dorrego se transforma en el hombre de Bolívar en Argentina seguía en pie la idea de ingresar al Brasil. Los argentinos irían por el sur, mientras que Bolívar y sus fuerzas entrarían por Paraguay, generando un movimiento de pinzas, que sumado al levantamiento de los republicanos brasileros podría tumbar al imperio. El primer objetivo era que Dorrego accediera al gobierno bonaerense para así realizar los planes políticos del Libertador para la Argentina. Pero, y aquí 2 años fueron una eternidad, cuando llega Dorrego a ser nombrado gobernador de Buenos Aires en 1828 el poder de Bolívar está cercado en la Gran Colombia y ya ha fracasado el Congreso de Panamá. De esta manera Dorrego no contará con el apoyo de Bolívar y no podrá terminar de ganar la guerra con Brasil, con lo cual se independizará la República del Uruguay en una derrota política que no le dejó margen de gobierno para reestablecer alianzas. Así es que será asesinado por un rivadaviano como Lavalle, que se había formado con San Martín y luego lo traicionó.

Acerca de la idea de Bolívar de pasar por Paraguay urge decir algo más. No sólo era parte de una estrategia de pinzas, sino que también sabía de la prisión de su amigo el científico Aimé Bonpland por parte del Gobierno del Dr. José Gaspar Rodríguez de Francia, dictador del Paraguay[14]. Creemos que hay una interpretación negativa de Bolívar hacia el gobierno de Francia, pero es posible que haya sido elaborada por informaciones de los opositores al gobernante paraguayo, que eran los sectores más pudientes y que buscaban el sometimiento de Paraguay a Buenos Aires.

Asimismo a Bolívar le interesaba restar el poder de Brasil en el continente, pero también sabía de las buenas relaciones entre Inglaterra y Brasil, y mientras aún necesitaran el apoyo inglés cualquier operación de acción contra Brasil tendría que ser muy cuidadosa. Con lo cual también el trato es cuidadoso desde este aspecto.

Bolívar va a renunciar al gobierno en 1830 y va a morir exilado en Santa Marta (hoy Colombia), y viendo la desmembración del continente, a partir de la disputa entre los países hermanos por territorios limítrofes, mientras Inglaterra y Estados Unidos se disputaban el dominio comercial y cultural de toda la región, ubicando a sus personeros en los puestos de mayor envergadura. Santander será repatriado y dirigirá los destinos de Colombia, y así el final de la vida del Libertador será con desesperanza creyendo erróneamente que había “arado en el mar”[15].

A modo de cierre

Este texto finaliza su escritura en febrero de 2009. Hasta el año 2008 no había existido nunca en la historia de Sudamérica una reunión en la que participaran todas las repúblicas del continente sin los Estados Unidos, cuando se produjo la reunión del grupo Río en Brasil[16]. Antes se había constituido el Banco del Sur, la Televisión del Sur, y quedan como proyectos el gasoducto del Sur, la Universidad del Sur, entre otros.

Si pensamos en el sueño bolivariano podemos imaginarnos que un bloque latinoamericano de poder no sólo transformaría a los pueblos de Nuestra América, sino que también transformaría el equilibrio de poder en el mundo, pudiéndonos defender colectivamente de cualquier ataque externo como lo decía el Libertador[17]. Así como nos potenciaría en el desarrollo de nuestros países siendo soberanos acerca de los recursos estratégicos para la sobrevivencia de las naciones. La energía y los alimentos hoy escasos en el mundo son un gran fruto del territorio latinoamericano. Si se consolidara el bloque de integración se podrían tomar medidas que favorecieran al conjunto de los países latinoamericanos antes que a las grandes potencias.

Bolívar lo había pensado en los inicios del siglo XIX, y recién 200 años después es cuando las posibilidades son reales para que este encuentro pueda producirse.

Bolívar fue desconocido por el mal trato que han tenido con él los difusores de la desmembración del continente. Es importante hoy que rescatemos su figura desde bien al sur, para recuperar toda la fuerza de la gesta libertadora americana, y volver a sentirnos, no sólo parte de una misma historia, sino también parte de un mismo futuro

De nosotros depende.

Bibliografía:

Blanco Fombona, Rufino: Mocedades de Bolívar, Monte Ávila, Caracas, Venezuela, 1989.

Bolívar, Simón: Ideario Político, Ediciones de la Presidencia de la República, Caracas, Venezuela, 2001.

Carrera, Jerónimo, compilador: Bolívar visto por marxistas, Fondo Editorial Carlos Aponte, Caracas, Venezuela, 2006

Casa de las Américas y Pidival, Francisco (seleccionador): Simón Bolívar. La vigencia de su pensamiento, Casa de las Américas, La Habana, Cuba, 1982

Hernández, José: Martín Fierro, Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, Argentina, 1991

Herrera Torres, Juvenal: Bolívar, El Hombre de América (2 tomos), Convivencias, Medellín, Colombia, 2001.

Mijares, Augusto: El Libertador, Ediciones de la Presidencia de la República, Caracas, Venezuela, 1987.

Mitre, Bartolomé: Historia de San Martín, Peuser, Buenos Aires, Argentina, 1946.

Nweihed, Kaldone: Bolívar y el tercer Mundo, Ediciones del Rectorado y el Consejo de Publicaciones de la Universidad de los Andes, Mérida, Venezuela, 1999.

Pidival, Francisco: Bolívar Pensamiento precursor del antiimperialismo, Madres de Plaza de Mayo, Buenos Aires, Argentina, 2005

Salduna, Horacio: Bolívar y los argentinos, Ex libris, Caracas, Venezuela, 2004.

Trías, Vivián: Simón Bolívar y el nacionalismo del tercer mundo, Emancipación, Caracas, Venezuela, 2006.

Viñas, David y García Cedro, Gabriela (compiladores): Bolívar. Antología polémica, Fundación Crónica general, Buenos Aires, Argentina, 2007



[1] Carrera, Jerónimo, compilador: Bolívar visto por marxistas, Fondo Editorial Carlos Aponte, Caracas, Venezuela, 2006.

[2] Es interesante esto, porque como decíamos más arriba Marx toma las dos posiciones. En este caso los que eligieron la primera se ven tentados también por una consecuencia de la dominación cultural imperialista que manda que todo lo que produzcamos los latinoamericanos no sirve, o no tiene mucho valor, asumiendo que lo que viene de afuera, sean o ideas o productos materiales, siempre es mejor.

[3] La negra Hipólita hoy tiene su justo homenaje con la “Misión Negra Hipólita” que busca sacar a de la calle a los sin techo en Venezuela.

[4] La clase alta venezolana era llamada mantuana porque las mujeres de esa clase eran las únicas que podían llevar mantas en la cabeza, no así demás castas sociales.

[5] Mijares, Augusto: El Libertador, Ediciones de la Presidencia de la República, Caracas, Venezuela, 1987.

[6] Herrera Torres, Juvenal: Bolívar el Hombre de América, Convivencias, Medellín. Colombia, 2001.

[7] En el río de la Plata conocimos las constituciones de Repúblicas aéreas en 1819 y en 1826 ambas de la mano de Rivadavia. Constituciones surgidas del intento de copiar los modelos existentes sin tomar en cuenta la realidad concreta del territorio donde se buscaba implementar.

[8] Teniendo en cuenta la inserción de los imperialismos a partir del dinero, la actualidad que toma el Poder Moral es total.

[9] El texto fue terminado cuando el pueblo Venezolano decidió que permitiría a los gobernantes actuales la posibilidad de presentarse en elecciones sin un límite de tiempo en el cargo fijado por la ley. Esto abrió la posibilidad de que el Comandante Chávez pudiera seguir liderando el proceso de la Revolución Bolivariana, siempre elegido por su pueblo a través de elecciones.

[10] Hernández, José: Martín Fierro, Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, Argentina, 1991

[11] Herrera Torres, Juvenal: Ob. Cit.

[12] Traiciones de vicepresidentes latinoamericanos son moneda corriente en nuestra actualidad, quizás esta sea la primera.

[13] Herrera Torres, Juvenal: Ob. Cit.

[14] El Dr. Francia fue también un dictador elegido por su pueblo, nunca se coronó a si mismo.

[15] La continuidad del sueño bolivariano hasta el día de hoy es una marca de fuego en todo el continente hasta el día de hoy.

[16] Reunión histórica también porque reincorporó a Cuba a un organismo americano de decisión.

[17] Esta postura latinoamericanista en términos de bloque de poder también fue desarrollada por otro gran Latinoamericano del siglo XX Juan Perón en un discurso del año 1953 recopilado en el libro América Latina: ahora o nunca.

Publicado en  on Marzo 11, 2009 at 7:30 pm Dejar un comentario

Haití y la Revolución Latinoamericana

¿Por qué hablar de Haití? ¿Qué representa ese pequeño país, situado en una isla, para los latinoamericanos?

La república de Haití es la primera experiencia triunfante de la emancipación latinoamericana. En 1804 se independiza de Francia como culminación de un proceso de búsqueda de autonomía política que se había iniciado en 1790 y había tenido al ex esclavo Toussaint Louverture como jefe principal de la Revolución.

Cuando estalla la Revolución Burguesa en Francia, y enuncia los derechos del Hombre, los esclavos Haitianos (en ese momento de la isla llamada La española) creyeron que se había abierto la posibilidad de que su realidad fuera transformada y así llegar a la liberación.

El conflicto comienza con los negros libertos que buscaban tener una mayor representación en el gobierno de la colonia, pero al poco tiempo ya los esclavos se organizaron con el fin de la abolición del sometimiento. Cabe recordar que en ese momento se calcula que la población era de 800 mil habitantes de los cuales 700 mil eran esclavos. Como sucede siempre, y vale recordarlo para los que hacen abstracción teórica, cualquier revolución ocurre en un contexto determinado y tiene que lidiar con los problemas de la época en que vive. En este caso, al tener a España cercana al territorio que se quería dominar, Louverture establece una alianza con ella contra Francia que durará hasta 1794 cuando los franceses resuelven que los negros de América también podían ser libres, aboliendo la esclavitud. Mientras duró la alianza con los españoles (que luego se quedaron con una porción del territorio que hoy se llama República Dominicana) Louverture fue construyendo un ejército que respondiera a él. Así fue que llegado el momento de negociar con los franceses, ya era el general de un ejército de 20 mil hombres negros que querían dejar atrás la esclavitud.

En 1794 cuando Francia asimila la situación de la esclavitud y ve como posible la pérdida de la colonia a manos españolas o inglesas, arregla con Louverture el alto el fuego y el reconocimiento como gobernador de toda la isla (ya que este último había invadido la parte española donde se mantenía la esclavitud, luego de quebrada la alianza con el país ibérico).

Este proceso culmina en 1801 con la 1º Constitución Haitiana donde no se produce la declaración de independencia, pero si se establece la autonomía. Con Francia la relación sería como Estado asociado o como Estado independiente, eso lo resolvería el reconocimiento o no que hicieran los europeos del proceso haitiano. Los franceses tendrían que lidiar con un líder negro, ex esclavo, para resolver el abastecimiento de azúcar, y mantener la posición estratégica en América. Tanto Haití como Cuba son la puerta de entrada de los europeos en América, debido a su posición en el Océano Atlántico. Por eso la importancia de estos países desde el punto de vista geopolítico.

Claro está que la situación para los negros en el poder no era fácil. Además de las luchas internas por el liderazgo, se sucedían los atropellos, de ingleses, franceses y españoles que a su vez se apoyaban en la reciente emancipada Norteamérica. Es importante notar que cuando los Estados Unidos resolvieron independizarse de Inglaterra, el reino español y el francés (países competidores en el orden mundial) llegaron a tomar deuda para apoyar esta acción de los americanos contra los ingleses. Cuando una colonia de esclavos francesa toma la decisión de adquirir su libertad, ni España ni Inglaterra apoyan fuertemente en contra de Francia. El apoyo existe solamente con fuertes condicionamientos económicos y territoriales que sólo cambian el país del cual se depende.

El peso de la cuestión racial hace que la geopolítica se subordine a los prejuicios del mundo europeo. Es decir, si los que se independizan son blancos y comerciantes hasta es posible endeudarse para ayudarlos. Si se independizan negros esclavos, es mejor no meterse, aislarlos, salvo que se pueda sacar un provecho económico y conseguir una nueva colonia. Así han actuado las naciones europeas con nuestros pueblos: originario, negro y mestizo.

La pregunta que surgía ante esta situación es como se iba a organizar la nueva sociedad con la esclavitud abolida. En lo económico no cambiaba demasiado la situación, se seguía con la lógica de las plantaciones, fundamentalmente de azúcar, pero ahora eran negros libres los que iban a la misma. Se era libre, pero había un compromiso con la sociedad que lo liberaba. Faltaba un proyecto de reemplazo del antiguo orden económico por uno nuevo. No existía el modo, todavía, de incorporar a los negros libertos al nuevo país cambiando la lógica de organización social.

Así con la llegada de Alexandre Petión, en 1807, se producirá una repartición de tierra que forjará las posibilidades de construcción de una nueva sociedad. La constitución de 1801 no llegaba a eso, pero reconocía al negro como actor de la sociedad haitiana. Lo reconocía dentro de la Nación Francesa. Podríamos decir que al igual que ocurrió en el resto de América, era una Revolución democrática, que luego se transformará en nacional al declarar la independencia. Pero en su comienzo estableció la posibilidad de convivencia con el mundo europeo.

Esta experiencia va a durar hasta 1802 cuando la Francia napoleónica decidió enviar 42 mil hombres para recuperar la isla al mando de Leclerc, cuñado de Napoleón (esto habla de la importancia de la isla para el mundo europeo). Los haitianos resistirán y podrán expulsar al enemigo, pero perderán en la batalla a su jefe que, al haber aceptado una propuesta de negociación, fue llevado a Francia donde muere de frío y hambre por la traición francesa.

A pesar de la pérdida del máximo dirigente, la revolución no va perder su curso. El ejército que había creado Louverture fue lo suficientemente sólido como para terminar con los franceses e instaurar la primera República Latinoamericana en 1804. Con Jean Jacques Dessalines a la cabeza se establece la independencia, se crea un nuevo calendario, se prohíbe que los blancos sean propietarios, se establece que todos los haitianos de ahora en más son “Negros”[1]. Así también establece que el territorio que habitaban iba a llevar el nombre de Haití, voz que provenía de la lengua arawak, de los pueblos originarios asesinados por los españoles y franceses. Es decir que establecían una unión muy fuerte con la tierra que habitaban, ya no eran parte de África, se habían hecho latinoamericanos.

Este proceso de transformación marcó a toda Latinoamérica. Los europeos lo intentaron aislar, mediante la demonización, pero fue el encuentro entre Petión, presidente y líder haitiano, y Simón Bolívar, general de la resistencia contra el español en lo que será la Gran Colombia[2], en 1816 lo que hizo que este último comprendiera que sin los oprimidos de América no iba a poder triunfar. Al conocer la experiencia de reforma agraria en el sur de Haití liderada por Petión, Bolívar volvió a Caracas con la promesa de que ni bien pisara el territorio venezolano aboliría la esclavitud. Esto decirlo es fácil, pero hay que recordar que Bolívar provenía de una familia que comerciaba esclavos, con lo cual la transformación aún es mayor. Y así lo hizo Bolívar, y por eso logró conformar su ejército con todo el pueblo, incluyendo a los negros y a los originarios.

Haití marcó la bisagra de la liberación latinoamericana junto con el levantamiento de Túpac Amaru en 1780, ya ningún proyecto de liberación latinoamericano podía no contar con las raíces del pueblo oprimido, los originarios, los negros y los mestizos.

En la actualidad la república de Haití está invadida por tropas de la ONU a partir del golpe de Estado contra Bertrand Aristide que había sido elegido democráticamente. El golpe del 2004 dado internamente con el apoyo de las ONG que crea la CIA norteamericana y financian el desorden y la destrucción para que Haití siga siendo una neocolonia estadounidense no debe ser aceptado por los latinoamericanos. El pueblo haitiano ha conocido la invasión imperialista norteamericana en gran parte del siglo XX.

Debemos saber que nuestro país participa de esa legitimación militar del golpe político, y expresar nuestra oposición. Ellos ayudaron a la liberación de nuestros pueblos de la colonización española. Es hora de que nosotros no apoyemos a los que buscan destruir la posibilidad de su liberación, porque en eso se va también posibilidad de la unidad latinoamericana.

Ignacio Politzer


[1] En una asimilación y reversión del contenido negativo del término admirable, siendo el puntapié de la historia de la reversión de los conceptos que construye el poder dominante opresor como los descamisados argentinos o los forajidos ecuatorianos

[2] La Gran Colombia fue el proyecto bolivariano de constitución de una República integrada por los actuales territorios de Venezuela, Ecuador, Colombia, Panamá, parte de Guyana y pequeños territorios de Brasil y de Costa Rica. Se creó en 1821 y en 1830 tuvo su declive y fragmentación.

Publicado en  on Noviembre 15, 2008 at 2:49 pm Comentarios (1)

¿Quién fue Juan Manuel de Rosas?

Juan Manuel de Rosas es el personaje del siglo XIX que la historiografía oficial eligió para transformarlo en el causante de todos los males que pudiera tener nuestro país. Cuando decimos que la historia oficial lo ha transfomado en “la bestia sanguinaria” debemos dudar de lo que nos dicen los libros que repiten la historia mitrista para introducirnos en la contextualización del que fue Gobernador de Bs. As. durante más de 20 años.

Rosas, dice la izquierda mitrista, representó a los ganaderos porque él era ganadero. Claro si todo fuese tan lineal Bolivar hubiera representado a la oligarquía caraqueña porque él salió de allí y el Che Guevara tendría que representar a la clase alta argentina. Pero como sabemos que la identidad de los actores políticos se construye andando, permitamonos dudar acerca de estas aseveraciones.

Rosas llegó a la gobernación en medio de una crisis política y social que parecía no tener resolución sin nuevos desmembramientos del territorio. Las provincias mediterráneas, junto con el Litoral no lograban imponerse a los porteños de Buenos Aires. Estos porteños que habían mandado a matar a Dorrego que era la mejor expresión del federalismo porteño, para arreglar con las provincias. Muerto Dorrego aparece Rosas, estanciero, que buscará acordar con las provincias, en vez de hacer como hacían los rivadavianos que mandaban constituciones hechas en Buenos Aires para que las acataran en los “13 ranchos” como llamaban a la Argentina profunda. Rosas respetará los caudillajes en las provincias como autoridades gubernativas, y frenará las intervenciones porteñas. Es así que reconocía como actores políticos a los caudillos provinciales.

Rosas encarnará el intento de construir la soberanía económica mediante la creación de saladeros. Estos salaban carne, tasajo, que se vendía a los esclavos de diferentes países, entre ellos Brasil, Estados Unidos y Europa. Era una salida posible para la incipiente dependencia con el imperio Británico que había logrado endeudarnos en 1824 con el empréstito de Baring Brothers, que terminó de pagar el peronismo en su 1º gobierno (1946- 1952).

Este intento de independencia económica, sumado al control de la moneda, creando la Caja de la Moneda que reemplazaba al rivadaviano Banco Nacional (con directorio controlado por ingleses), hacía pensar la posibilidad de control de la emisión y así una posible acumulación que fortalecería el proceso de industrialización saladeril. Claro que seguimos hablando de un proyecto vinculado a las tierras bonaerenses y litoraleñas, un proyecto ganadero, pero haciendo eje en el control de los recursos. Con los saladero hasta los barcos en los que se mandaba la carne los construiamos en astilleros de Corrientes o de Santa Fe. También logró implantar la ley de Aduana, que beneficiaba a la producción local contra las exportaciones inglesas, es decir que los ingleses que fabricaban ponchos con el cuero que nosotros les vendíamos ahora tendrían que ver quien más podría usar sus lindos ponchos porque nosotros ibamos a usar los que producieran los telares catamarqueños, tucumanos, cordobeses o correntinos. Es decir Rosas establecía una negociación con las provincias para hacerlas entrar en el proyecto productivo que llevaba a Buenos Aires a la cabeza.

Francia e Inglaterra van a establecer un bloqueo al puerto desde 1838 a 1849. Hay que imaginar las necesidades que se habrán tenido en esa época. Rosas resistió dignamente, San Martín le entregó su sable corvo en honor a la defensa, y los unitarios exiliados en Montevideo apoyaron a los franceses contra el “tirano” porque parece que venían a traer la luz europea.

Con el bloqueo al estar cerrado el puerto de Buenos Aires, los litoraleños comenzaron a enriquecerse a través del uso de sus puertos, y luego de finalizado el bloqueo, cuando los europeos saludaron a nuestra bandera, Urquiza jefe Entrerriano, se unió a lo peor del porteñismo y a otros caudillos que interpretaban que había un futuro posible sin Rosas, para derrocar al Gobernador, y así imponer un nuevo gobierno.

Claro que esto no sería fácil. Una de las cuestiones que se le critica a Rosas es la no federalización de la Aduana porteña. Esta federalización la intentaron los federales urquicistas y Bs. As. se separó de la Confederación durante 9 años (1853-1862) es decir se creó el país Buenos Aires. Otra que Uruguay.

Rosas murió lejos de su país y la historia luego intentó destruir este intento de autonomía nacional, a partir de lo posible del momento, calumniando y generando las miradas dicotómicas típicas del ideologismo liberal. No olvidemos que con Caseros no vino el gobierno de los caudillos haciendo eje en nuestro interior sino que fue la preparación de las matanzas de gauchos que propugnó Bartolomé Mitre y Domingo Sarmiento. Fue el aniquilamiento de la potencialidad de una nación independiente que se coronó con el genocidio al pueblo paraguayo a través de la Guerra de la Triple Alianza (1965-1970)

Les dejamos un texto de José Maria Rosa que ilustra aún más esta época.

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Publicado en  on Octubre 30, 2008 at 5:22 pm Comentarios (3)

La Revolución de Mayo

Mucho se ha escrito sobre el proceso revolucionario iniciado en Mayo de 1810. Generalmente no se sabe que en América las juntas se expandieron por todo el continente. En Venezuela en Abril, en septiembre en Mexico, en 1809 en el Alto Perú, en 1811 en Paraguay. Este proceso que se inicia en 1810 hace su entrada como respuesta a la invasión napoleónica de España en 1808, y a la caida de las juntas populares ibéricas. Sumadas a la situación geopolítica del reino español se desataron las demandas insatisfechas de los sectores americanos, que veían la posibilidad de satisfacer sus reivindicaciones.

Dejamos un texto de Norberto Galasso sobre este proceso. larevoluciondemayo-norberto-galasso

Publicado en  on Septiembre 24, 2008 at 3:16 pm Comentarios (2)

Urquiza y la traición de Caseros

La historia Argentina tiene innumerables defecciones del proyecto nacional en pos de un país organizado por la exportación de los productos de la tierra de la pampa húmeda y la Mesopotamia a través de pequeños grupos concentrados. Los intereses de estos sectores sumados a la interpretación Brasilera, mediada por el tamiz inglés, de Rosas como un obstáculo a la navegación de los ríos y a la “libertad” dieron por tierra la experiencia de unidad posible de intereses de todo el país. Más allá que Rosas provenía de la una mirada estanciera pampeana de la realidad, logró hacer que esos intereses no destruyeran al resto del territorio. La defección de Urquiza del proyecto de unidad federal a través de los diferentes caudillos de las provincias llevó a este a terminar siendo instrumento de políticas ajenas, beneficiandose económicamente. Llegó incluso a venderle caballos a Brasil en momentos de invasión del Uruguay para terminar con el gobierno blanco. Caseros significó la derrota del proyecto nacional y la persecución y muerte de los referentes provinciales que proyectaban la construcción de un país federal en la práctica por Mitre, Sarmiento y los mercenarios a sueldo. Urquiza no pudo convencer a los porteños de que se quedaran en la Confedración de las provincias y estos lograron aislarlo y enfrentarlo con los demás caudillos. Caseros abrió la puerta de la Guerra del Paraguay, que terminó con la posibilidad de un proyecto autónomo en nuestros nacientes países y se decidió que la única vía era la inserción en el mercado mundial a partir de lo que Inglaterra necesitaba y lo que nuestra tierra podia producir. También Caseros permitió luego la avanzada al Sur y al Norte de la Campaña del Desierto del genocida Roca contra nuestros pueblos originarios que habian logrado resistir al español, pero la lógica de expansión de la frontera agrícola va a permitir la avanzada militar contra los originarios. Les dejamos el texto de José Maria Rosa acerca de como llegó Urquiza al famoso pronunciamiento

Publicado en  on Julio 20, 2008 at 2:15 pm Comentarios (1)

San Martin y su proyecto político

Publicado en  on Julio 4, 2008 at 2:31 pm Dejar un comentario

Discusión interna del movimiento popular

 

REALISMO O REVOLUCIÓN

Por Daniel Chango Illanes – San Juan

Mal que mal, con tropiezos, con confusiones, con presiones, avances y retrocesos, lo que se vive en la Venezuela de Chávez y en la Bolivia de Morales, son procesos revolucionarios. El kirchnerismo argentino no es revolucionario ni quiere serlo. La derecha lo castiga por su política de derechos humanos, y por el crecimiento de agrupaciones políticas que son potencialmente revolucionarias, aunque todavía no lo son. Cuentan con figuras revolucionarias en su seno, pero el kirchnerismo funciona como un control disciplinario de estas. Esa es la gran diferencia entre la historia que se vive en Venezuela y Bolivia, y la que se vive en la Argentina.

 

El peronismo y el progresismo argentinos y buena parte de la izquierda, están enfermos de dos enfermedades curables, pero que hoy se encuentran con pronóstico reservado: las dos enfermedades son próximas y contagiosas: una es el realismo resignado y otra es el realismo cínico.

 

El realismo resignado ataca con mucha virulencia a los peroprogresistas, y el realismo cínico ha instalado su cepaje de virus en el organismo peronista. El extremo de este último fue el menemismo y el duhaldismo. Pero también aparece en el actual gobierno. Los hermanos Gioja, difunden una propaganda que, usando de la bandera de la patria, dice “San Juan, ejemplo”. Quiere decir: en San Juan no hay conflicto con la derecha. Es lógico, el gobierno es la derecha. En San Juan no hay conflicto por las retenciones. ¿Para qué si el gobierno defiende a las mineras que son las que temen las retenciones?.

 

El realismo resignado es mucho más difundido que el realismo cínico. Es una enfermedad más leve, pero es peligrosa. La contagia varios, entre ellos Carlos Chacho Alvarez cuando dice que no hay posibilidades revolucionarias porque ya no hay épica. Es lógico que diga eso, porque para salir del realismo resignado lo que hace falta es épica. Con épica y gimnasia política – transpiratoria y no subsidiaria – se recupera el fervor y la fe, se recupera la idea de revolución. El realismo cínico es otra clase de mal: necesita extirpación, cirugía, no hay otra: es infeccioso. Por suerte su contagio es más lento, pero cuando agarra algún organismo desprevenido, lo transforma en un maldito portador sano de cosas que se transforman en ese despiadado creer sólo en la guita, y decir como dice el kirchnerismo oficial, porque es verdad que lo dice, “hay capitalismo para rato”.

 

Hay que volver a recuperar un discurso revolucionario, eso es lo único que puede permitirnos triunfar sobre la ofensiva oligárquica. Para eso hay que proponer el camino a un sistema nuevo que tenga un fundamento socialista en serio, con elementos sinérgicos del capitalismo y con una construcción estratégica del Estado. Eso se puede pensar y hacer pasando a la ofensiva y no desde un puro defensivismo resignado como el que tenemos ahora. No se puede esperar que la historia la resuelvan los Fernández ni mucho menos colgándose del primer tractor que pase. Pero tampoco tienen razón los que plantean la equidistancia cómoda, que es más distancia que “equi”. Presentan bien los problemas, por ejemplo, pero no dicen que camino seguir para imponer la solución. Me refiero a los socialreformistas de toda laya, incluso aquellos que están a nuestro lado, pero esperan algún día ganar una elección y se proponen sólo ponerse bajo la luz para que los filmen los medios. Hay que trabajar más en el oscuro, pero golpeando allí donde desconectemos la sinapsis activa del real enemigo imperialoligárquico. Acumular para meter un legislador más, no está mal, siempre que toquemos la estructura sensible del enemigo. De lo contrario es nada más que cholulodemocratismo.

Si la oligarquía se quiere adueñar de la República, nosotros debemos recuperar la antigua y sólida firmeza revolucionaria. Si la oligarquía toma una ruta, nosotros tenemos que tomar Cargill. Si la oligarquía desabastece, nosotros tenemos que abastecer. El pueblo está indiferente porque ve muchos negocios y negociantes y pocos líderes, le hablan mucho de plata, de inversiones, de cosas que no lo alcanzan y que él no puede alcanzar. Hay que recuperar de las bases de la sociedad las tecnologías del saber incorregible. En eso no nos puede ganar la clase media, sea de Gualeguaychú o de Cabildo Juramento.

Pero para eso no nos creamos que esta lucha se gana en lo medios o en formalinstitucionalismo. Para empezar no hacen falta encuestas sino una minoría clara, excelente, decidida y decisiva.

Publicado en  on Junio 16, 2008 at 6:24 pm Dejar un comentario