
La historia Argentina tiene innumerables defecciones del proyecto nacional en pos de un país organizado por la exportación de los productos de la tierra de la pampa húmeda y la Mesopotamia a través de pequeños grupos concentrados. Los intereses de estos sectores sumados a la interpretación Brasilera, mediada por el tamiz inglés, de Rosas como un obstáculo a la navegación de los ríos y a la “libertad” dieron por tierra la experiencia de unidad posible de intereses de todo el país. Más allá que Rosas provenía de la una mirada estanciera pampeana de la realidad, logró hacer que esos intereses no destruyeran al resto del territorio. La defección de Urquiza del proyecto de unidad federal a través de los diferentes caudillos de las provincias llevó a este a terminar siendo instrumento de políticas ajenas, beneficiandose económicamente. Llegó incluso a venderle caballos a Brasil en momentos de invasión del Uruguay para terminar con el gobierno blanco. Caseros significó la derrota del proyecto nacional y la persecución y muerte de los referentes provinciales que proyectaban la construcción de un país federal en la práctica por Mitre, Sarmiento y los mercenarios a sueldo. Urquiza no pudo convencer a los porteños de que se quedaran en la Confedración de las provincias y estos lograron aislarlo y enfrentarlo con los demás caudillos. Caseros abrió la puerta de la Guerra del Paraguay, que terminó con la posibilidad de un proyecto autónomo en nuestros nacientes países y se decidió que la única vía era la inserción en el mercado mundial a partir de lo que Inglaterra necesitaba y lo que nuestra tierra podia producir. También Caseros permitió luego la avanzada al Sur y al Norte de la Campaña del Desierto del genocida Roca contra nuestros pueblos originarios que habian logrado resistir al español, pero la lógica de expansión de la frontera agrícola va a permitir la avanzada militar contra los originarios. Les dejamos el texto de José Maria Rosa acerca de como llegó Urquiza al famoso pronunciamiento
José de San Martin volvió a América en 1812. Según la historia oficial se dijo que lo había hecho porque lo llamaban las “fuerzas telúricas” (de la tierra), ocultando el proyecto político que encarnó en América. Luego cuando no pudieron ocultar su figura quisieron hacerlo aparecer como un buen militar, pero pésimo político, con la figura del “santo de la espada”. Cuando volvió de Perú luego de la entrevista con Bolivar en Guayaquil en 1822 la aristocracia porteña no le permitió quedarse en el país. Pero no se fue a Europa a jugar con la nieta, como también nos quieren hacer creer. Tuvo muchísima actividad ya que fue uno de los hombres americanos en Europa que debía buscar el reconocimiento de las potencias europeas a las nuevas Repúblicas Americanas. San Martín nunca pensó en la patria chica como objetivo. Siempre vio a toda la América Española como una unidad, al igual que Bolívar. Por eso fue posible un ejército con soberanía flotante en los Andes, es decir con generales chilenos, argentinos, luego se sumarán peruanos y del Alto Perú que continuaba siendo parte de las Provincias Unidas del Rio de la Plata.