La construcción de un judaísmo antipopular en la Argentina

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A partir de este documental de 2007 Un Pogrom en Buenos Aires de Herman Szwarcbart https://ar.video.search.yahoo.com/yhs/search;_ylt=AwrCxnX3_DVcSEMAQgHX9wt.;_ylu=X3oDMTB0N2Noc21lBGNvbG8DYmYxBHBvcwMxBHZ0aWQDBHNlYwNwaXZz?p=pogrom+en+buenos+aires&type=1101&hspart=avast&hsimp=yhs-securebrowser&param1=f225b173870240caa6fdada170e206c0&param2=20180321&param3=Avast+Secure+Browser%7C70.1.973.110&param4=AR&ei=UTF-8&fr=yhs-avast-securebrowser#id=1&vid=f71fd03a8c1ba2806389752662d27e06&action=view

se ve claramente como la construcción del mayor movimiento nacional como un espacio antisemita es, sobre todo ahistórica, además de infundada.

Al cumplirse este año los 100 de la llamada Semana trágica, se puso en discusión el rol del radicalismo en relación a las diferentes minorías del país. En 1919 con la Revolución rusa recién ocurrida, y con un movimiento anarquista y socialista muy fuerte en Argentina, ocurrió una de las matanzas más importantes y más ocultas de nuestra historia contemporánea. Alrededor de 700 muertos. Muchos de ellos eran ajenos al conflicto en los talleres Vasena y por parecer judíos fueron asesinados en la calle por jóvenes integrantes de la naciente Liga Patriótica de Manuel Carlés. De hecho el documental cuenta que ahí nace la frase “Yo argentino!” para salvarse de la muerte.

El documental cuenta la naciente interna en la comunidad judía de Argentina. Las instituciones de los famosos “gauchos judíos” enviaron una salutación  a Carlés por haber frenado el “maximalismo” y salvado el caminos capitalista agroexportador que transitaba la Argentina. Mataban judíos (obreros en su mayoría) y las comunidades agrícolas de Entre Rios felicitaban porque se paraba el comunismo. Y lo hacían desde pueblo de mi familia paterna, Villaguay, Entre Ríos. Siempre todas las minorías religiosas estuvieron partidas por la ideología, el pasado no es una excepción. Lo que me llama la atención es que ya habían ocurrido los pogrom en el imperio ruso, o en la Europa del Este, y muchos de esos sobrevivientes habían emigrado a la Argentina buscando otra posibilidad que la muerte. La podían encontrar acá, por otras razones en su mayoría, pero se pensaba que no habría posibilidad de pogroms. Pero lo hubo, y hubo instituciones judías del litoral que apoyaron eso. Después construyeron la idea de que un movimiento nacional y popular como el peronismo era antisemita y aliado a los nazis. Siempre ocultaron esto. Fueron una vergüenza y hoy sus herederos los siguen siendo. Mantienen se caracter antipopular como forma de acceso a un mundo capitalista, que de otra forma les sería vedado.

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La tormenta

En mi historia personal el lugar que tuvo este fenómeno climático fue fundamental. Cuando se cayó a tierra el avión en el que viajaba mi papá junto a otras 73 personas, lo que nos dijeron rápidamente fue que esa noche hubo una tormenta. La tormenta cumplía el rol de explicarlo todo. Fue una desgracia inevitable, un colapso natural, porque contra la naturaleza no se puede. Quien era presidente en ese momento, Carlos Menem, salió a decir al día siguiente que si él hubiera sido el piloto no hubiera salido, por la tormenta vio. Años pasamos varios de los hijos de las personas que viajaron esa ultima vez, aterrados cada vez que en el cielo se unían un par de nubes y lo que podía ser una simple lluvia se transformaba en algo más. Hasta que supimos la verdad. El avión era uno de los 9 aviones, con 30 años de uso, que había comprado a precio de nuevo Aerolíneas Argentinas a Iberia. Iberia que era del Estado español había comprado Aerolíneas, pero la plata que salía de Aerolíneas era del presupuesto nacional. Lo que se dice todo un negociado. El temita fue que no les pusieron unas alarmitas que avisaban si los indicadores de velocidad se congelaban. Y justo ocurrió esa falla y el piloto preguntó en la caja negra si “este tiene?” refiriéndose a la alarma que faltaba. Cayó el avión, y años después supimos que la tormenta en realidad era un eufemismo para referirse a un país devastado.

20 años después otro presidente elige esa misma palabra para referirse a cuestiones económicas que vuelven a tener como víctimas a hombres y mujeres de nuestro pueblo que deben trabajar para vivir. De más está decir que tratar de pasar como un desastre natural inevitable los negociados que se realizan en nombre del estado argentino tarde o temprano se termina sabiendo. Y estaría bien que se hagan cargo de algo alguna vez y dejen de culpar a un poco de lluvia.

 

El racismo sigue siendo el gran ordenador social argentino

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El imaginario social en la Argentina aceptó, luego de represiones, genocidios, años de repique en el ámbito educativo y en medios de comunicación, que el país fundamental era el país blanco de piel. Que lo mejor que se podía hacer era vanagloriar a los inmigrantes europeos (olvidando sus militancias sindicales por supuesto) por sobre los pueblos preexistentes y sus herederos, también por sobre toda la migración africana haya venido o no esclavizada.

El primer fin de semana de este diciembre de 2017 en un programa de televisión barilochense bastante mirado por el público local medianamente politizado, un programa llamado Con voz y voto, estuvo presente una dirigente de la comunidad mapuche Colhuan-Nahuel que es tía de Rafael Nahuel, el pibe que mató la prefectura en Villa Mascardi. María Nahuel planteó las necesidades de ese pueblo en cuanto a la recuperación de un territorio que sirva para desplegar las ceremonias de la nueva machi (la machi es una figura importantísima dentro la comunidad mapuche al ser quien ejerce el vínculo con ancestros y llevar adelante curaciones y ceremonias). María, junto con su abogada contaban lo que había pasado y que seguirían con la voluntad de llegar al terreno en donde habitaron sus ancestros.

El conductor del programa se puso a leer los mensajes de los televidentes y ocurrió un hecho singular. Apareció una abrumadora cantidad de gente que no sólo la acusaba a la dirigente mapuche de ser la culpable del asesinato de Rafael, sino que le decían usurpadora, violadora de la propiedad privada, violenta entre otros epítetos que iba leyendo un conductor que buscaba decirle a los televidentes que esa persona que estaba ahí no era su enemigo, sino alguien que tenía un reclamo y por el accionar del poder judicial argentino tan opuesto a los intereses de estas comunidades elegía esta vía.

Lo que se veía en ese momento era otra vez en nuestra historia, la sociedad culpando a las víctimas o sus familiares. Si hay una muerte es porque ese chico no debía estar ahí y si estaba la culpa es de quienes le lavaron la cabeza con discursos de ancestralidad mapuche. A Rafita, como le decían, lo había visto alguna vez por laburo, y luego me enteré de su trabajo en diferentes espacios que buscan sacar a pibes del alto de Bariloche adelante. Con todo en contra, en una ciudad que no los quiere y los excluye a más no poder en el ámbito laboral específicamente, estaba tratando de darse una vida digna. En ese camino empezó a recuperar sus raíces. Toda recuperación de una raíz identitaria se hace siempre en una coyuntura política determinada. A él le tocó en el tiempo de un gobierno elegido por el voto que ha tomado a la cuestión mapuche como ele enemigo número 1 del sur del país. Un gobierno que habiendo renunciado a tener autonomía para desarrollar  políticas públicas a favor del pueblo, que acepta las recomendaciones del FMI para el cambio de la fórmula de aumento de las jubilaciones y la AUH,  busca en estos intersticios la forma de darse una identidad. Un gobierno que también busca sus raíces.

Pero entonces la sociedad en la que se crió este pibe que buscaba las formas existentes para salirse del destino que tenía escrito en la frente, es una sociedad que no sólo lo excluyó en vida sino que luego de muerto también le hes negada su identidad recuperada. No hay empatía, está vedada porque atraviesa el racismo y el odio social. Que por supuesto este gobierno alimenta todos los días sumando un miedo nuevo al miedo que ya estaba desde ayer. No había empatía tampoco en la dictadura del 76 cuando a las madres les decían que no habían sabido cuidar a sus hijos y que se tendrían que haber ocupado antes. Se aceptaba la tragedia para mantener las jerarquías sociales en donde el anteúltimo orejón del tarro cuestiona al último orejón.

Cómo se cambia esto? De varias formas creemos. Una tiene que ver con asumir los orígenes plebeyos de las mayorías de este país, reconociendo las culturas ancestrales y transformándolas en una pasado de orgullo y un presente de respeto. Esto se debe hacer en todos los ámbitos estatales, desde la educación hasta el poder judicial pasando por los ejecutivos de todos los ámbitos. El racismo y la segregación funcionan a la perfección para seguir reproduciendo una sociedad llena de violencia contenida que cada vez más seguido tiene eventos mortuorios derivados de conflictos que se pueden resolver sentandose en una mesa las partes. Pero cuando el objetivo es disciplinar para lograr fines de achicamiento estatal, o de redireccionamiento de la economía los muertos sirven al fin del amedrentamiento de quienes se animan y salen de sus casas para decir que NO. Y los muertos siempre son puestos por el pueblo, ese pueblo que sigue luchando todos los días para conquistar una mejor calidad de vida para ellos y para sus hijos.

 

 

El instrumento político del pueblo en la Argentina que viene

Luego de las movilizaciones de una parte importante de nuestro pueblo en los inicios del marzo de 2017 urgen algunas preguntas acerca de cómo se irá componiendo el espacio nacional de nuestro país. ¿Se construirá un espacio nuevo, un frente ciudadano?, ¿se institucionalizarán los espacios existentes? Mientas tanto subimos algunos comentarios acerca del funcionamiento de las organizaciones políticas argentinas creadas en la última década y una reflexión sobre algunos cambios que podrían darse.

 

A democratizar, a democratizar!

Viaja Macri a España y son los representantes del partido PODEMOS quienes dejan en claro las características neoliberales y represivas del gobernante argentino. En nuestro país muchos dirigentes, sobre todo de los representantes de organizaciones políticas surgidas en la última década, son quienes se hacen eco de las expresiones de los españoles. Irene Montero e Iñigo Errejón son los diputados que con sus discursos explican quien es Macri y dan aliento a las organizaciones populares de nuestro país.

Cuando veo esta situación y el tratamiento fraternal que tienen los referentes de PODEMOS con los dirigentes argentinos se me aparecen las diferencias entre unos y otros. En el caso de la organización española, surgida del levantamiento popular llamado comúnmente “los indignados”, se visualiza un claro concepto de democracia interna, en donde cada uno de los referentes es producto de la votación de los integrantes de ese partido. Incluso a principios de este año se refrendó la conducción de Pablo Iglesias por sobre Iñigo Errejón que quería sucederlo con otra visión táctica del quehacer español.

PODEMOS surgió desde una crisis parecida a la nuestra de 2001/2002, fue el armado disruptivo de una generación que se puso al frente para buscar romper el status quo, en donde el PSOE y el PP representaban con diferencias de matices, un mismo destino para España: el sometimiento a las políticas neoliberales de exclusión que se promueven desde Alemania hacia toda la eurozona.
En la Argentina, sin embargo, las nuevas generaciones que se han ido sumando al quehacer político fundamentalmente a través del espacio kirchnerista y que llevan como marca el diciembre de 2001, han desistido de conformar espacios donde prime el debate y la discusión política con resolución electoral, para crear organizaciones verticalistas que mientras se tuvo al Estado como principal organizador y creador de políticas públicas se vio un buen funcionamiento. Nuevas generaciones que siempre han vivido en esta democracia de la que conocemos tanto sus limitaciones como sus beneficios.

Pero luego de la derrota electoral de 2015 se inició una nueva etapa en el país. Sin el Estado atrás se vio a cada uno en su desnudez, si había construido algo ese era su nuevo punto de partida, si no había construido nada corre el riego de terminar como los políticos tradicionales que hacen de su vida un seguimiento de una agenda que no construyen.

Las nuevas generaciones que se han sumado a la construcción de una alternativa política en la Argentina tienen delante de si la posibilidad de ampliar sus bases, logrando incluir cada vez más si pueden resolver sus debates internos de una forma que logre dar cuenta de la voz de todos los interesados. Y nada mejor que un momento de democratización para avanzar de cara al cambio que ha tenido el país. Salir de la lógica hiperverticalista y volcarse a la construcción en cada uno de los lugares, sabiendo que eso se va a, por lo menos, tener en cuenta a la hora de la verdad dirigencial es una manera posible para zanjar diferencias internas que todos sabemos que existen desde hace mucho tiempo.

El parámetro que funcionó en estos años para el armado político tenía que ver con la cercanía a cierta esfera de poder. SI eras amigo del amigo del amigo tenías más chances de acceder a espacios de la organización que si trabajabas por tu cuenta en tu lugar de vida, en una universidad, en un barrio, en un ámbito laboral o gremial, pero no conocías a los dirigentes de Buenos Aires.

Así se fue conformando una red que más que premiar a quienes obedecían este status quo en donde la cercanía a algún dirigente conocido zanjaba una discusión, castigaba y aislaba por peligrosos a quienes desarrollaban algún talento. Incluso este método se utilizaba y se utiliza para elegir un referente de una Unidad Básica. Se entiende que el verticalismo de la obediencia por ser conocido de tal o cual garantiza cierta lealtad a una persona, pero eso, está demostrado no presupone el crecimiento de una organización política.

Los militantes de un espacio político no podemos elegir a quienes nos representan. ¿Por qué? ¿Qué pasaría si pudieran? Han pasado varios años ya, como para que “los plenarios” que hacen las organizaciones no sean sólo una juntada de contención y algo de discusión sino que también incorporen la instancia electiva, que los dirigentes rindan cuentas a sus dirigidos y desarrollar una gimnasia democrática interna que ayude a dar un salto adelante.

Uno de los cánticos iniciáticos del 15M en España era: “que no, que no, que no nos representan”. Hablaban de los partidos tradicionales, pero dejaban un sello de origen en donde cualquier nuevo armado político debería representar a quienes lo componían.

La representatividad en las organizaciones políticas en Argentina es una problemática que va camino a modificarse. La inclusión de las PASO y la posibilidad de elección interna en los partidos han ido creando una base democrática que invita a continuar el camino. Quizás la experiencia organizativa de la CTA en los 90 sea un espejo para mirarse, teniendo en cuenta la búsqueda de generar un espacio que representara a quienes lo integraban. Las elecciones directas de los dirigentes de la central generaron mayor y mejor participación en el movimiento obrero.

Una organización política si dice que representa los intereses genuinos de nuestro pueblo tiene que permitirse la democracia interna, pese al riesgo que conlleva en tanto se pone en juego una cuota de poder. Pero hay que terminar de entender que sin representatividad y sólo con un supuesto seguidismo ciego de un ente infalible, que ya se ha comprobado que no es así, no alcanza para la creación de una organización. Si vamos por el mismo camino ya recorrido nos tropezaremos con las mismas piedras,

Es necesario modificar esta situación y animarse a un nuevo tipo de juego político que premie la decisión de los compañeros, el talento de quienes lo puedan hacer mejor y se aleje del encapsulamiento de las políticas en mesas minúsculas que suponen conocer todo el territorio y muchas veces hacen agua por todos lados

NUEVAMENTE LA CUESTIÓN MALVINAS

Por Mario Rapaport.

En un extenso libro de casi 900 páginas que tuve la oportunidad de dirigir, de inminente aparición, Historia Oral de la política exterior argentina II, 1966-2016, continuación del tomo I que va de 1930 al 66 y se publicó el año pasado, vuelve a replantearse como uno de sus temas principales, el del conflicto sobre las islas Malvinas, desde el siglo XIX hasta la guerra de 1982 y sus secuelas. Una cuestión  que ahora reverdeció por las poco afortunadas declaraciones del presidente Macri, y no por casualidad, sino porque fue la situación más dramática que atravesaron las relaciones argentino-británicas en el curso de su historia. Basado en especial, para el caso Malvinas, en el análisis de destacados especialistas y la opinión, a través de largas entrevistas, de los principales protagonistas diplomáticos argentinos, como el ex canciller Nicanor Costa Méndez, los embajadores Eduardo Roca y Lucio García del Solar y muchos otros, con el agregado de imperdibles documentos históricos, se ve más claramente lo que estuvo y está en juego en ese conflicto. No sólo a la luz de la coyuntura bélica sino también de valiosos antecedentes históricos casi desconocidos. Analizaremos en forma sintética una problemática ampliamente desarrollada en el libro, siguiendo algunas fechas significativas de su tormentosa historia diplomática.

1831: en diciembre de 1831, el capitán Silas Duncan, al mando de la corbeta  Lexington de la armada de los Estados Unidos entró en las islas, las ocupó, arrestó a sus autoridades y voló el depósito de pólvora que encontró allí. Pero se conoce menos que esta acción fue reprobada como contraria a ley por una Corte Federal de Massachusets que reconocía la soberanía argentina. Años después la Corte Suprema de EEUU tomó una posición diferente y fue por esta acción norteamericana que los ingleses tomaron  las islas sin problemas ni enfrentamientos..(Ver Francis Wharton (ed) A Digest of the International Law of the United States, Washington, 1887.

1889: Un importante diplomático ruso, Alexander Semionovich Ionin que visitó las Malvinas decía en un libro publicado ese año que las islas tenían un valor estratégico y les anunciaba un futuro dramático aunque no lo pareciera, entre otras cosas, porque “son el único lugar en el Atlántico donde se puede pisar tierra firme”. Cierto que hasta ahora –agregaba–“no ha resultado tan firme la que pisa allí Inglaterra, pues sólo mantiene a un gobernador y no tiene ni un solo cañón, ni considera necesario establecer comunicaciones con la metrópoli […] parecería que esto le es suficiente […] Sin embargo, estando seguro de sus derechos jurídicos nadie puede ignorar las protestas del gobierno argentino y en cualquier momento éste tiene la posibilidad de enviar allí fácilmente cañones, soldados y naves. Por consiguiente, yo aconsejaría a las potencias marítimas que prestaran más atención a las protestas anuales del ministro de Relaciones Exteriores de Buenos Aíres, pues no son éstas tan carentes de razón como a primera vista parecen.”

Estas palabras explican, ya desde esa  época, mucho antes de la Guerra Fría, el  porque los rusos, aunque con reticencias para evitar un enfrentamiento directo con las potencias occidentales, apoyaron la posición argentina en 1982.

1915: Durante la Primera Guerra Mundial el emperador alemán Guillermo II prometió a algunos prominentes argentinos que si ganaban la guerra devolvería las islas a sus verdaderos dueños. Algo que entusiasmó a directivos de empresas de origen germano en el país como Bunge y Born, que lo apoyaron.

1965: Gracias a la gestión del embajador Lucio García del Solar la Asamblea de las Naciones Unidas reconoció por primera vez, por la resolución 2065, que se trataba de un caso de soberanía que había que resolver en común entre ambos  países.

1968: Costa Méndez, en ese entonces canciller del gobierno de Onganía, respondiendo a nuestras preguntas veinte años después dijo: “Lo que le quería señalar es que realmente la confrontación empezó a no tener solución en marzo de 1968. Entonces el Sr. Stewart (secretario del Foreign Office) va a la Cámara de los Comunes, y proclama: “No va a haber solución que no tenga en cuenta los deseos de la población de las islas. Vamos a respetarlos” sin tener en cuenta el tema de la soberanía. De cualquier modo, “se hace una negociación que se plasma en el “Memorándum de entendimiento” de 1968, pero fracasa pues, Gran Bretaña no se distancia de esa posición de subordinar todo a los deseos de los habitantes […]. Bueno, el caso fue que lo enviaron a las islas y, trató de convencer a los isleños, pero volvió completamente desilusionado, estuvo dos días en Argentina y al regresar a Londres hizo dos declaraciones interesantes: la primera, asegurando que en los argentinos encontró alguna tendencia al compromiso, y en cambio en los isleños ninguna; y la segunda, que la pasión argentina por el tema Malvinas y la pasión de los isleños por quedarse solos allí era tal que casi veía inevitable un caso bélico.”.

1982: Palabras de Costa Méndez, ahora canciller de Galtieri:  “Con respecto a Haig (el secretario de Estado norteamericano, presunto mediador en el conflicto). A mí juicio, ya le digo que, o era un gran ingenuo o un gran mentiroso.

Pero ¿por qué mentir?

CM: Yo creo que […] se lanzó a esta aventura mediadora de buena fe, creyendo que iba a ser un éxito, si no sería un idiota, y tan idiota  no era. Creyó que iba a ser un éxito como Kissinger en Medio Oriente. Tal es así que él le pregunta al mismo Kissinger, me lo cuenta éste varios años después: “¿qué hago?” -y Kissinger le responde- “No vayas, no te metas que en Latinoamérica un americano no puede tener éxito nunca, pero no me hizo caso”.

Y además, el desconocimiento que él tenía de la cuestión.

CM: no sabía nada del tema, pero nada […] en la primera entrevista él me dice: “Tenemos que hacer una comisión de seis países para ordenar la administración de las islas”. Yo le digo: ”General, ¿sabe cuántos habitantes tienen las islas? 1.800.”

¿No sabía la cantidad de habitantes de las islas?

CM: No sabía donde estaban las islas.

Los norteamericanos le dieron un respaldo total a Gran Bretaña algo que no extraña si tenemos en cuenta la historia de las relaciones entre ambos países. Todo empezó con la fragata Lexington y el libro que comentamos valioso por su  documentación, análisis y testimonios de cancilleres, embajadores y destacados especialistas, en este y otras cuestiones cruciales de la política exterior argentina desde mediados del siglo pasado hasta la más reciente actualidad, será sin duda un hito en la literatura sobre la política internacional del país y de América Latina.

2016: Esto lo reconoce uno de los principales funcionarios actuales de la cancillería brasileña, Paulo Roberto de Almeida, quien leyó el primer tomo, en un mail que me dirigió  personalmente: “Tu libro Historia Oral de la Politica Exterior Argentina, 1930-1966, es precioso, y supongo que el segundo volumen, pos-1966, sea igual de excelente, incluso porque las fuentes mas cercanas tendrán mayor abundancia de recuerdos y materiales. Yo propuse, hace muchos años, algo similar, o equivalente, al Centro de Historia e Documentação Diplomática, CHDD, de la Fundação Alexandre de Gusmão, pero no se llevó a cabo”. Si no en las olimpíadas en algo nos adelantamos a nuestros vecinos brasileños.

Fidel: un fuera de serie

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Era inevitable, pero cuando se produjo la muerte de Fidel Castro a los 90 años, fuera de la gestión cotidiana del gobierno de Cuba se movió el mundo. Una muerte buscada por años por el presupuesto de inteligencia norteamericano, pagado por los plomeros estadounidenses como dijo alguna vez un secretario del tesoro yanki cuando Argentina pedía refinanciamiento de deuda en el 2001. Y no pudieron, y el tipo se murió de viejo en su patria, venerado por su pueblo. Alguna vez le dijo a Hugo Chavez que a los líderes de estos tiempos no les podía ocurrir lo que había pasado con San Martín, Bolívar que murieron exiliados sin poder volver a sus patrias y creyendo que habían arado en el mar, como escribió Bolívar. Fidel Castro fue un líder que fue aprendiendo de cada etapa que le tocó vivir, no concuerdo con que fue el último líder del siglo XX porque el siglo XXI lo encontró con un protagonismo y una inventiva que permitió que el gobierno socialista de esa isla insignificante a la escala mundial pudiera resistir y además dar ejemplo. Fidel no sólo fue el conductor que revisó cada uno de los fusiles con los que un grupo de jóvenes se subió al granma. Demostró como gobernante una cercanía cotidiana con su pueblo, no sólo poniendose al frente de la invasión militar cubano-norteamericana en playa Girón, sino cada vez que un ciclón azotaba alguna localidad cubana el presidente estaba ahí analizando y buscando que las condiciones de seguridad funcionaran adecuadamente. También con la caída del muro de Berlín cuando el PBI cubano cayó más de 20 puntos en un suspiro, no había electricidad, no había casi nada. Y se organizó una manifestación para reclamar ante esta situación en la cual Fidel Castro se puso al frente para poner la cara y exponer sobre las posibles salidas que tenía el país para atravesar lo que llamaron período especial. Cuba se transformó en un país turístico donde Fidel avisó que esa situación crearía una situación de desigualdad que ante la situación que atravesaba la isla era el mal menor. En los 90 la avanzada norteamericana pisó el acelerador buscando barrer del mapa esta experiencia de gobierno que sobreviví pese a un bloqueo económico inédito a nivel mundial por la extensión en el tiempo. Cuba fue un faro para todas las resistencias latinoamericanas de los años 90 que se enfrentaban a las políticas neoliberales a lo largo y a lo ancho del continente. Y marcó a cada una de las generaciones que pasaron desde los 60. De Cuba se habla aún en las mesas de café, se dice livianamente andate a vivir  a Cuba si alguien plantea alguna política medio estatista, es un logro inconmensurable de una isla que estaba destinada a ser el casino-cabaret de los ricos norteamericanos. Su acción de gobierno la acompañó con una reflexión que lo hace ser una figura de la talla de Simón Bolívar o José Martí. Decía a mediados del siglo XXI que el principal error que habían cometido en los 60 era haber creído que existía alguien en el mundo que supiera como se hacía el socialismo una vez que se tenía el gobierno. Un verdadero maestro que enseñaba  a cada paso sobre la humanidad. Incluso en los momentos más duros en donde el gobierno cubano fusiló a altos dirigentes de la revolución vinculados con el narcotráfico o a secuestradores de barcos que buscaban generar un incidente con los yankis. En esos momentos se dedicó a explicar las medidas que tomó un tribunal, siempre dando la cara a su pueblo y al mundo. De estos líderes nacen pocos, y son menos los que pueden lograr su cometido y morirse de viejos en su país. Nunca la tarea está terminada, pero vaya si Fidel arrimó un poquito.

 

6 años de que nos fue Néstor y un hallazgo

Otro aniversario, esta vez con un gobierno que hace que se lo extrañe más aún. Néstor vino a reparar los sueños rotos de varias generaciones emparchando el pasado e inventando un futuro totalmente diferente al que esperábamos hasta el 24 de mayo de 2003.

Este aniversario nos encontró iniciando una nueva experiencia en la Universidad del Comahue. Comenzamos un seminario sobre la historia del peronismo para mantener viva la memoria de los hombres y las mujeres que entregaron sus tiempos y sus vidas para que nuestro país nos contenga a todos los que vivimos en él. Primero la felicidad del pueblo decía Perón. Quien, y acá va el hallazgo que encontramos releyendo, asumió la Secretaría de Trabajo y Previsión un 27 de octubre pero de 1943. Fechas que marcan inicios, finales y nuevos inicios para nuestro pueblo.

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