Dignidad en Argentina

Nuestra presidenta Cristina Fernandez de Kirchner terminó la obra de unión de dos pueblos a través de la energía como es Yacyretá. Junto con el presidente paraguayo Fernando Lugo. Una obra que comenzó Perón con una lógica interna de crecimiento, pero a la vez de devolución al pueblo paraguayo por tanto sacrificio que le infligieron las oligarquías de Argentina, Brasil y Uruguay que estuvieron enquistadas en el poder. De esa obra participaron muchos argentinos que terminaron entregando la vida, como mi viejo que creía fervientemente en el desarrollo energético para el desarrollo del país. Cristina lo dijo: si hay más crecimiento necesitamos más energía. Y remarcó como Perón la deuda con ese pueblo paraguayo lleno de gloria, nuestra presidenta siente esa deuda como propia y no es la primera vez que lo menciona. Realmente es un orgullo poder vivir estos días. En 2007 cuando la presidenta se posicionó con respecto a la guerra infame contra el Paraguay industrial había escrito lo que copio abajo que me parece de una actualidad total.

Mi generación, los que tenemos entre veinte y treinta cinco años, hemos crecido en un país que desde el gobierno le dio la espalda al pueblo sistemáticamente. El saqueo de nuestros recursos, incluso de nuestra historia, ha sido constante. Además de generar miseria y pueblo excluido, genera ignorancia, angustia e individualismo.
Pero algo ha ocurrido. El 19 y 20 de diciembre de 2001 se abrió de nuevo una etapa histórica en nuestro país que volvió a hacer al pueblo el protagonista conciente de los sucesos. El gobierno saliente de Kirchner ha avanzado en muchas esferas de la realidad, entre obstáculos y falencias. Falta mucho, pero tenemos que saber desde donde partimos, estamos fragmentados y nuestro campo popular está muy percudido, con una debilidad ideológica monumental, que todavía nos impide unirnos y comenzar a organizarnos seriamente.
Y en eso llegó una mujer que parece que vino a restituir la palabra al lugar que se merece. La presidenta Cristina ha dicho en el discurso de fundación del Banco del Sur que nuestro país, el Brasil, y el Uruguay tenemos una deuda con el pueblo paraguayo por lo que ella llamó “la guerra de la triple traición” refiriéndose al conflicto bélico que duró de 1865 a 1870 y quedó la devastación del pueblo paraguayo y su alistamiento en los países empleados del imperio. En ese caso del imperio británico. Se refirió al mariscal Francisco Solano López como un militar patriota, lo comparó con Hugo Chávez, que antes de ser militares son pueblo. Y pueblo latinoamericano tenemos que agregar. ¡Qué palabras tan justas! ¡Hace cuanto que no escuchábamos algo así por estos pagos!
La guerra de la triple traición fue la avanzada del imperialismo inglés para terminar con el mayor ejemplo de autonomía política, social y económica que tuvo nuestra América en el siglo XIX. Un país sin analfabetos, con estancias de la patria donde se producía para la comunidad, con altos hornos de fundición, con fabricación de vías que tenían una trocha menor a las inglesas y esto hacía que las locomotoras inglesas no tuvieran mercado, sin deuda externa, con un desarrollo del conocimiento científico-técnico a favor de su propio pueblo (mandando a estudiar a los técnicos paraguayos afuera, o trayendo técnicos extranjeros para desarrollar la industria). Y ese pueblo fue a la guerra heroicamente en inferioridad de condiciones, luchando con lo que se tenía a mano.
Este era el Paraguay que se había forjado en 50 años. Y que funcionaba como ejemplo para los pueblos federales del interior, era la utopía para ellos, hacía allí teníamos que ir. Por eso hubo tanta deserción argentina para esta guerra infame. Por eso las montoneras federales, del Chacho Peñaloza, de Felipe Varela, de tantos caudillos del interior que entregaron su vida a la construcción de un país distinto. Entonces decíamos que esta guerra fue la avanzada del imperialismo porque en un solo movimiento se barría a: la experiencia paraguaya, las montoneras argentinas, y al partido blanco aliado a los federales en el Uruguay. A esta estrategia sirvieron Bartolomé Mitre, Pedro II y Venancio Flores. Después la historia liberal adujo que estos tres países reaccionaron porque Paraguay quería expandirse en toda América. Me hace acordar hace unos días cuando el presidente colombiano Uribe dijo esas mismas palabras refiriéndose a Chávez, “el expansionismo bolivariano”, “la chequera de Chávez sirve para comprar personas y así expandir su voluntad monárquica”. Siguen con los mismos discursos. Cuando nuestra presidenta dijo lo que dijo el diario La Nación en su editorial respondió que Solano López era una especie de Hitler americano. Claro, ese diario como bien dice Homero Manzi, quedó como guardaespaldas de la memoria histórica de su fundador, el traidor a la patria Bartolomé Mitre. Nuestra presidenta dice guerra de triple traición e inmediatamente se pone en contra a la academia de Historia Argentina que está encargada de reproducir constantemente estas ideas acerca de Solano López. Incluso a la historiografía social que sigue negando el papel británico en esta guerra y repiten como loros que Solano López era casi como el diablo en persona, que nos quería hacer mal a todos nosotros que somos los buenos. A los brasileros y a los uruguayos les tocará su parte. Necesitamos saber la verdad para ser libres. Enhorabuena que haya llegado alguien dispuesta a reestablecer las cosas en su justo lugar. Si no aprendemos las lecciones que ha dejado esta guerra infame, y no vemos que fue la culminación de un proceso para impedir cualquier tipo de unión en el sur, seguramente cometeremos los mismos errores aduciendo que en nuestra época hay otro “dictador” como lo era el Mariscal Solano López y al cual en algún momento se lo tumbará en beneplácito de la “libertad”. Así se destruirá la experiencia autónoma de un pueblo latinoamericano que no está dispuesto a vivir de rodillas y no negocia su libertad. La comparación de la Presidenta lleva a pensar que hoy Chávez, está en el lugar del Mariscal. Si no defendemos esa experiencia de autonomía es probable que nos pase lo mismo que en el siglo XIX, se pondrá en peligro todo el proceso de avance de los pueblos con que ha nacido el siglo XXI. No nos dejemos embaucar por los historiadores que siguen reproduciendo las tesis de Mitre. Que alegría tener una presidenta que restituya la identidad y la dignidad de nuestros pueblos. Recuperemos al Chacho, a Felipe Varela, a Artigas, a Solano López, a San Martín, a Perón, a Eva. Digamos como San Martín, ¡Seamos libres y lo demás no importa nada! Y agreguémosle, ¡Seamos libres e iguales y lo demás no importa nada! De nosotros depende.

Ignacio Politzer
Sociólogo- Docente de la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo.

14/12/07

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2 pensamientos en “Dignidad en Argentina

  1. Buenas tardes, ante todo pido disculpas si la versión de la historia que guardo en la memoria nó es exacta.
    Creo lo leido y aprendido en mis 52 años de vida, habida cuenta que es *La historia oficial*.
    Argentina, fué invadida por las tropas Paraguayas, la provincia de Corrientes para ser más preciso. Como excusa se argumenta la negativa del gobierno argentino a permitir el paso de tropas beligerantes.
    Según sú particular enfoque de la situación, Una nación soberana debe dejar mansillar su suelo por la simple simpatía de algunos o por admiración hacia una persona que llevó a todo un país a la casi aniquilación?
    Podría seguir exponiendo sobre este tema o sobre el conflicto que enfrenta al Presidente Chavez con el presidente Uribe. Dado que tuve la fortuna de vivir un tiempo en esa álgida zona.
    Más estás líneas solo obedecen a una reflexión particular sobre el tema por usted desarrollado.
    Gracias por la gentileza de permitir al resto de la ciudadanía opinar abiertamente.
    Atte.
    Luis Oscar Guerrero

    • Estimado Luis: no se trata de que las columnas paraguayas hayan osado pisar territorio correntino, sino por que estaban realizando esto. Existía un acuerdo de ayuda ante cualquier agresión firmado entra Uruguay, Argentina y Paraguay. Cuando Brasil desde parte del río Argentino bombardea Uruguay, los paraguayos hacen valer el acuerdo anterior, cosa que el gobierno argentino deja en suspenso, para después aliarse con los brasileños con el fin de destituir el gobierno paraguayo. Que la guerra haya terminado con gran parte de la población en Paraguay, con sus industrias, y con el ferrocarril, nos hace pensar que había un acuerdo por detrás que implicaba la destrucción total de aquel país como país independiente. Y en esto está la mano de los ingleses que financiaron, una vez más, una guerra fratricida.
      Respecto de venezuela y Colombia no creo que el problema sea entre los presidentes, sino que rol le ha tocado a cada país. El que le ha tocado a Colombia es ser el principal presupuesto norteamericano en la región, y el de Venezuela busca afianzarse como una alternativa de liderazgo a un proyecto que hoy podemos denominar como nonorteamericano.
      Saludos
      Ignacio

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