La historia argentina como nieta recuperada

José de San Martín, quien nos fue presentado por la escuela liberal como el padre de la patria, luchaba por los ideales de la liberación de los pueblos oprimidos y su desarrollo con libertades en ese momento inexistentes. Primero, él combatió en España contra la invasión francesa y luego lo hizo en América contra la dominación española. Siempre siguiendo el principio de justicia para los pueblos. En la actualidad, la idea de autodeterminación de los pueblos es un concepto ampliamente reconocido, así como las libertades de aquellos. Pero la historia que sigue difundiendo nuestro Estado nacional en nuestra educación aún no fue revisada. En la escuela nos muestran a un San Martín creado por el mito de la historia oficial, pese a que la oligarquía porteña le había impedido establecerse en Buenos Aires y lo hizo partir al exilio, luego ese mismo sector social dueño de la historiografía lo nombró padre de la patria. No podían perderse semejante figura. Pero al hacerlo, le recortaron su quehacer político y dejaron visible sólo el militar, dejando de lado una de las facetas más importantes de San Martín y su dirección del ejército de los Andes. Así nació el santo de la espada. Nunca le perdonaron que no cumpliera la orden, en 1820, de llevar su ejército para la represión del artiguismo. Decisión política patriota que revela lo que fue su pensamiento americano. Y en este punto, el accionar la historia oficial se emparenta con la figura de los apropiadores de los nietos recuperados. Cuando estos nietos descubren su verdadera identidad, sienten algo así como una liberación. Se dan cuenta que han vivido con una identidad creada por otros, dentro de una estrategia a largo plazo de la dictadura cívico-militar de 1976 que pensaba impedir la germinación de nuevas oposiciones a las políticas de dominación. Como los apropiadores cumplían el rol de padres, su palabra era “la verdad” para los chicos, y como estos estaban sometidos y esperando que no les mintieran, sus apropiadores podían torcer la historia como quisieran, ya que se manejaban con un manto de impunidad muy grande. La historiografía hizo lo mismo, se apropió de la historia del pueblo argentino, de sus padres políticos y, al también estar dentro de un marco de impunidad, pudieron hacer y deshacer, crear e inventar sobre nuestro pasado. Pudieron perder el Plan de Operaciones y crear un Moreno liberal. Olvidar al San Martín de Cuyo, Chile y Perú y crear al prócer militar. Crear al Belgrano de la bandera y ningunear el proyecto económico-político que sustentaba. Olvidarse de Monteagudo, Castelli y tantos otros, dejándolos en un rol secundario. Y así podríamos seguir indefinidamente. Hay una frase de Bartolomé Mitre en el libro Historia de San Martín muy impactante. Para explicar por qué Buenos Aires permitió que el Alto Perú se independizara y se transformara en Bolivia, dice Mitre algo así como que los vientos de la Revolución del Río de la Plata se trasladaron al norte, pero esta zona por su geografía montañosa impidió que estos continuaran más allá y delimitaron la frontera. Invito a leer esta justificación aberrante de la posición rivadaviana de dejar a su suerte al Alto Perú (hoy Bolivia). El viento chocó con la quebrada de Humahuaca dice Mitre. Era un buen escritor. Historiador… mmm. Hoy nuestro pueblo vive la sensación de estar rompiendo cadenas muy grandes de mentira, que lo tenían apresado, vuelve a descubrir su historia, quizás por ese sendero podamos pensar al pueblo en la calle durante la fiesta del Bicentenario. Quizás mediante el tránsito por ese camino podamos pensarnos como un pueblo al que le apresaron su identidad, que no le permitieron conocerse y le mintieron sobre sus padres. Justamente en esta época de tantas restituciones de identidad de nietos apropiados, vemos que también se va restituyendo la identidad de todos nosotros como pueblo, y lo vamos haciendo ganando la calle, tendiendo la mano al que necesita ayuda, generando las leyes necesarias para que todos y todas nos sintamos parte de este país. Estamos volviendo a ser parte de esta historia que es la Argentina, seguramente quienes forjaron la dictadura cívico-militar y los gobiernos neoliberales, no se imaginaban que su poder pudiera ser cuestionado. Pero con la vuelta de la política como herramienta de cambio este gobierno ha abierto una brecha que lo trasciende totalmente. Ha marcado el camino para que las generaciones venideras profundicemos nuestra unión con este suelo y podamos hacer ese país para todos que soñaron nuestros predecesores y que tanto anhelamos quienes peleamos por la liberación definitiva de nuestra patria grande.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s