Felipe Varela: nuevo general argentino

Si algo no le falta a la presidenta de todos los argentinos es su consciente aporte a la reconstrucción de una memoria histórica del país. Desde que en uno de sus primeros discursos recordó la guerra del Paraguay frente al presidente paraguayo, para ofrecerle las disculpas y la mirada solidaria con el proyecto latinoamericano. Había escrito esto https://losoperariosdelplan.wordpress.com/wp-admin/post.php?post=39&action=edit con respecto al lugar preponderante que le daba la jefa de Estado a esa guerra infame. Y quizás Cristina haga tanto hincapié en este tema porque entiende que la destrucción de un país, que se había desarrollado al margen del decisionismo inglés y que pagó ese “pecado” con el liquidamiento casi total de su nación, representó para el siglo XIX la posibilidad de la implantación de regímenes de liberalismo duro que no tuvieran que negociar con nadie. La solidaridad argentina, brasileña y uruguaya con el imperio inglés permitieron que los sectores dominantes latinoamericanos pudieran imponer sus formas evitando cualquier tipo de negociación. Y eso lo entendió Felipe Varela  que junto a otros argentinos representantes de los intereses de la Argentina profunda eligieron levantarse para denunciar y tratar de evitar la eliminación del proyecto paraguayo del mapa regional. Cuando decimos que Paraguay era un ejemplo no tenemos que pensar en la copia de un modelo con papel de calcar. Sino en el entendimiento de que también en ese momento el camino de la independencia política y económica con justicia social era un camino posible, cada pueblo lo podría tomar de acuerdo a sus intereses y su historia.

En la actualidad quizás el mejor ejemplo de esto sea la Cuba revolucionaria. Lo que nadie puede discutir es que es un proyecto autónomo al plan que tenía Estados Unidos para la isla. Esto no quiere decir que sea el mejor camino, o que tengan todos sus problemas resueltos, sino que está marcando en la historia mundial una frase que dicen los cubanos: “el vino es agrio, pero es nuestro vino”. Desde los discursos de derecha nos invitan muchas veces a irnos a la isla por nuestras ideas de desarrollo latinoamericano, sin comprender que al defender el derecho de los pueblos a desarrollarse estamos defendiendo nuestra propia posibilidad de desarrollarnos en una marco latinoamericano. Por eso Felipe Varela fue un hombre que se animó a discutir el orden que se estaba imponiendo a sangre y fuego, ese orden liberal que necesitaba eliminar cualquier atisbo de autonomía regional para sumirnos a todos en el crudo mercado mundial.

Recordar las oposiciones a este mundo refresca la memoria, y dignifica a tantos hombres y mujeres que se jugaron por un país más inclusivo el cual se pudo desarrollar en la década del 40 y que tenemos el privilegio de estar viendo nosotros un nuevo renacimiento.

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MANIFIESTO DEL GENERAL FELIPE
VARELA A LOS PUEBLOS AMERICANOS
1866
¡VIVA LA UNIÓN AMERICANA!
PROCLAMA
¡ARGENTINOS! El hermoso y brillante pabellón que San Martín, Alvear y Urquiza llevaron
altivamente en cien combates, haciéndolo tremolar con toda gloria en las tres mas grandes
epopeyas que nuestra patria atravesó incólume, ha sido vilmente enlodado por el General Mitre
gobernador de Buenos Aires.
La más bella y perfecta Carta Constitucional democrática republicana federal, que los valientes
entrerrianos dieron a costa de su sangre preciosa, venciendo en Caseros al centralismo odioso de
los espurios hijos de la culta Buenos Aires, ha sido violada y mutilada desde el año sesenta y
uno hasta hoy, por Mitre y su círculo de esbirros.
El Pabellón de Mayo que radiante de gloria flameó victorioso desde los Andes hasta Ayacucho,
y que en la desgraciada jornada de Pavón cayó fatalmente en las ineptas y febrinas manos del
caudillo Mitre -orgullosa autonomía política del partido rebelde- ha sido cobardemente
arrastrado por los fangales de Estero Bellaco, Tuyuti, Curuzú y Curupaití.
Nuestra Nación, tan feliz en antecedentes, tan grande en poder, tan rica en porvenir, tan
engalanada en glorias, ha sido humillada como una esclava, quedando empeñada en mas de cien
millones de fuertes, y comprometido su alto nombre a la vez que sus grandes destinos por el
bárbaro capricho de aquel mismo porteño, que después de la derrota de Cepeda, lacrimando juró
respetarla.
COMPATRIOTAS: desde que Aquél, usurpó el gobierno de la Nación, el monopolio de los
tesoros públicos y la absorción de las rentas provinciales vinieron a ser el patrimonio de los
porteños, condenando al provinciano a cederles hasta el pan que reservara para sus hijos. Ser
porteño, es ser ciudadano exclusivista; y ser provinciano, es ser mendigo sin patria, sin libertad,
sin derechos. Esta es la política del Gobierno Mitre.
Tal es el odio que aquellos fratricidas tienen a los provincianos, que muchos de nuestros
pueblos han sido desolados, saqueados y guillotinados por los aleves puñales de los
degolladores de oficio, Sarmiento, Sandez, Paunero, Campos, Irrazábal y otros varios oficiales
dignos de Mitre.Empero, basta de víctimas inmoladas al capricho de mandones sin ley, sin corazón y sin
conciencia. Cincuenta mil víctimas hermanas, sacrificadas sin causa justificable, dan testimonio
flagrante de la triste o insoportable situación que atravezamos, y que es tiempo ya de contener.
¡VALIENTES ENTRERRIANOS! Vuestro hermanos de causa en las demás provincias, os
saludan en marcha al campo de la gloria, donde os esperan. Vuestro ilustre jefe y compañero de
armas el magnánimo Capitán General Urquiza, os acompañará y bajo sus órdenes venceremos
todos una vez más a los enemigos de la causa nacional.
A EL, y a vosotros obliga concluir la grande obra que principiasteis en Caceros, de cuya
memorable jornada surgió nuestra redención política, consignada en las páginas de nuestra
hermosa Constitución que en aquel campo de honor escribísteis con vuestra sangre.
¡ARGENTINOS TODOS! ¡Llegó el día de mejor porvenir para la Patria! A vosotros cumple
ahora el noble esfuerzo de levantar del suelo ensangrentado el Pabellón de Belgrano, para
enarbolarlo gloriosamente sobre las cabezas de nuestros liberticidas enemigos!
COMPATRIOTAS: ¡A LAS ARMAS!…¡es el grito que se arranca del corazón de todos los
buenos argentinos!
¡ABAJO los infractores de la ley! Abajo los traidores a la Patria! Abajo los mercaderes de
Cruces en la Uruguayana, a precio de oro, de lágrimas y de sangre Argentina y Oriental!
¡ATRAS los usurpadores de las rentas y derechos de las provincias en beneficio de un pueblo
vano, déspota e indolente!
¡SOLDADOS FEDERALES! nuestro programa es la práctica estricta de la Constitución jurada,
el órden común, la paz y la amistad con el Paraguay, y la unión con las demás Repúblicas
Americanas. ¡¡Ay de aquél que infrinja este programa!!
¡COMPATRIOTAS NACIONALISTAS! el campo de la lid nos mostrará al enemigo; allá os
invita a recoger los laureles del triunfo o la muerte, vuestro jefe y amigo.
FELIPE VARELA
Campamento en marcha, Diciembre 6 de 1866.

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