8N y después

8N algunas cuestiones para seguir pensando

En julio de 2008 plena crisis creada por la conjunción entre medios de comunicación masiva, representación empresaria ligada al agronegocio, iglesia y agentes liberales dentro del gobierno dispuestos a servir a los grandes intereses de siempre protagonizaron lo que en ese momento se llamó el 17J. Hoy nadie se acuerda de Cleto y su voto no positivo. Sólo el toro de la Rural al que le pusieron su nombre.

Llamar un acontecimiento por el número del día y la inicial del mes en que se produce se supone que se guarda para los hechos que marcan un proceso histórico y dan un giro o una posibilidad de giro de lo que acontecía hasta ese momento. Y también, realmente, es una forma muy norteamericana de nombrar . 11S con los aviones explotando contra las torres gemelas y el Pentágono (de ese avión mucho no se habla no?), luego el 11M con las bombas en la estación de Atocha en Madrid que volcó la elección  para el triunfo del PSOE contra el PP y así desacelerar la debacle que vino después. Acá se le puso 18J a la voladura de la AMIA como efecto llegador, buscando que en ese número y esa letra llegara el mensaje de que algo había cambiado en la Argentina.

Todas las fechas generalmente se ponen después de que ocurren los acontecimientos. La del 8 de noviembre no.

Y ahí entonces da para pensar un rato. Alguien que sabe de marketing decidió que el número y la letra del mes había que ponerlo antes de que se produjera el evento porque era una forma de crear mística en torno de esa fecha para que cada uno supiera que ese día iba a pasar algo importante que no olvidaríamos.

Y el día pasó y la gente volvió a su casa y aparentemente mucho no cambió más allá del triunfalismo que se autoimponen los medios de comunicación masiva. Creerán que ya está? Qué con varias marchas cambian el rumbo del país? No se olviden de Capriles muchachos.

Con los gobiernos de Menem y con De la Rua nos cansamos de salir a la calle buscan que nuestra voz se hiciera escuchar para por lo menos dejar sentado que no pensábamos de la forma en que se estaba rumbeando el país. Y nos dijeron muchas veces, recuerdo a Duhalde, que nos organizáramos y participáramos en elecciones. Bueno, lo hicimos.

Toda la gente que salió el otro día, que tiene todo el derecho del mundo de salir y ocupar la calle porque vivimos en democracia, quiere varias cosas. Primero que si algunos ciudadanos fundamentalmente en la Capital Federal (que votó a De la Rúa, a Macri y a tanto chanta)salen a reclamar, su voz debe ser escuchada por el gobierno nacional. Cada uno dice lo que se le canta, no tienen que explicar porque van a la misma marcha que Barrionuevo, Pando y Biondini, pero su voz “debe” ser escuchada. Uno elige donde se pone, y a veces puede faltar información, pero todos tenemos reflejos y en este caso lo que aparecen son reflejos reaccionarios. A veces porque son los únicos que tienen por repetir el discurso de los sectores dominantes que gobernaron por años la Argentina y han logrado construir un sentido común bastante compacto. Hasta hace unos años donde se ha abierto una crisis y ya no resultan tan verdaderos para la mayoría de la sociedad. Antonio Gramsci, militante y filósofo italiano, llamó a eso crisis orgánica, de donde derivó esa frase que se usa muchas veces descontextualizada: lo nuevo no termina de nacer y lo viejo no termina de morir. Para que se termine eso hay que profundizar o ir para atrás y entregar lo hecho hasta ahora. Alguien está dispuesto a retroceder?

Decir esto es decir que no hay problemas? No, es decir que los problemas que existen en la sociedad sólo pueden ser abordados por el gobierno que representa los intereses mayoritarios, porque los otros que andan revoloteando ya han dado muestras de cómo resuelven los “problemas”. Para la inseguridad, mano dura, para la inflación, ajuste(y hay que ver donde ajustan, un ejemplo es la ex ministra de Trabajo Patricia Bullrich que ajustaba con los jubilados, mientras su gobierno subsidiaba a las grandes empresas) y así sucesivamente. O tienen otras formas de resolver los problemas pero no las dicen a la sociedad porque nos quieren dar la sorpresa cuando sean gobierno?

El campo popular ha tenido pocas ocasiones en la historia argentina para generar gobiernos que administren los recursos de los argentinos. El Pepe Mujica decía hace poco que tenemos que equivocarnos con cosas nuevas, no podemos cometer los viejos errores. Y es una cuestión que nos sirve para pensar. El peronismo que transformó la Argentina a partir de que los sectores populares ingresaron a la historia grande después del 17 de Octubre de 1945 en defensa del tipo que había garantizado lo que nadie en tantos años de exclusión. Y esa fecha si que marcó la historia no es el 17º, sino el 17 de Octubre. Pero hay que tener en cuenta que el peronismo a pesar de realizar una gran transformación en el país fue derrocado por los sectores que gobernaron la mayor cantidad del tiempo a favor del interés de unos poquitos. Y a eso llamaron libertad.

Hoy la marcha de los individuos vuelve a poner sobre el tapete qué tipo de sociedad queremos. Porque salgan una vez en su vida a la calle a esas marchas que, muchos de ellos, vieron siempre con desprecio por TV no va a cambiar el mundo. No es que “encima que salí a la calle, con el calor que hacía estos pichones de montoneros no van  a hacer lo que queremos”. Y no. El gobierno está protegido por las grandes mayorías que pusieron su cuota de fe el año pasado para que la Argentina se siguiera transformando en un país igualitario. Vuelvo a decir que más allá de algún reclamo que pueda ser verdad, esta vez les decimos nosotros: no es la forma muchachos, al lado de Biondini, Venegas y un amplio etcétera  no dan ganas ni de sentarse a la misma mesa. Y no hay que caer en el verso del país dividido por el gobierno. Argentina se divide porque se están realizando políticas a favor de sectores que estaban excluidos y hay muchos que sientes que esa la forma natural de las cosas. Y entonces dicen que no los dejan “pensar diferente”. Les comunico que el pensamiento diferente que tienen se expresa en la gran mayoría de los gobiernos del planeta tierra que tienen políticas liberales. No piensan diferente, piensan liberal. Y lo del miedo, realmente da pena. Miedo a expresarse porque te mandan la AFIP. Ya no se puede evadir tranquilo viejo.

Su discurso de verdades naturales hoy está puesto en cuestión y tendrán que explicar y convencer por qué hay que hacer las cosas que uds. dicen.  Será una guerra de predicadores. Eso es la batalla cultural.

Pd: todo esto porque leí a Mendieta acá http://mendietaelrenegau.blogspot.com.ar/2012/11/lo-que-me-dejo-el-8n.html

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