20 de noviembre: Rosas y la defensa de la soberanía.

Interpretación histórico-política del gran hecho heroico que protagonizó nuestro pueblo contextualizando los gobiernos del Brigadier General Juan Manuel de Rosas.

 

“.. Señor. No podemos dejar el juicio a Rosas a la historia, porque si no decimos desde ahora que fue un traidor, y enseñamos en la escuela a odiarlo, Rosas no será considerado como un tirano, y quizás lo sería como el mas grande de los argentinos.”[1]

 

La Confederación comandada por Juan Manuel de Rosas, gobernador de la Provincia de Buenos Aires (1829-1832 y1835-1852), soportó sucesivos bloqueos por parte de Francia e Inglaterra, principales potencias del siglo XIX. Sin embargo no lograron su principal objetivo, obtener la libre navegación de los ríos interiores. Medio para imponer su “librecomercio” e inundar las naciones con sus productos industrializados. Por esto, ambas potencias respondieron con la intervención directa, pero la flota anglo-francesa superior en hombres y armas, no pudo quebrantar la resistencia popular.

Las aguas del río Paraná fueron testigo de la batalla librada el 20 de noviembre de 1845 en la Vuelta de Obligado (San Pedro- Provincia de Buenos Aires), allí se defendió más que la soberanía de los ríos, se defendió la Soberanía Nacional. Es decir, esta batalla fue la manifestación de mantener la ardua construcción de la independencia política y económica en detrimento de las directrices foráneas.

Por su parte, ambos países europeos se encontraban ante la necesidad de expandir sus mercados y esto los hacía disputarse la hegemonía mundial, sin embargo el proyecto era similar: conformar Estados independientes con gobiernos títeres para facilitar sus políticas. Ejemplo de ello será la ocupación francesa de Argelia (1830 a 1962), país del norte de África, invadida durante 132 años. Así es que el ensayo ya se había realizado y mostraba lo efectivo del proyecto.

Los franceses desocuparon ese país mediante una guerra desigual y destructiva contra el pueblo argelino. Allí se practicaron las “políticas” de interrogatorio con tortura que luego los discípulos latinoamericanos desarrollaron en las dictaduras cívico-militares en la región. Además vemos que resistir a ese embate significaba mantener la soberanía que se había ganado con la independencia.

El modo francés.

El primer Bloqueo francés fue realizado en 1838. En la Asamblea francesa se oían estás palabras que delinean el objetivo: “cuando se trata de nuestro comercio (…) es necesario que seamos como los ingleses, que por un marinero herido han emprendido grandes guerras”. El objetivo era el desarrollo económico interno mediante la protección del mercado nacional. El camino, la conquista de nuevos mercados exteriores transformando esos países en sus colonias (americanas, asiáticas y africanas) para satisfacer las necesidades de la metrópoli. Tenían lo necesario para realizarlo.

De este modo, la excusa para la intervención fue la defensa de los derechos de los ciudadanos franceses presos en la Confederación. Cabe aclarar que para la corona francesa los Ciudadanos eran considerados elementos de penetración política y comercial.

La eficacia Inglesa.

Por su parte, Inglaterra en este contexto desarrolló una política combinada de intervención militar directa y penetración económica -alternativa a la primera que desplegará a lo largo del siglo XX- dando forma al famoso “estilo ingles”. Así cambia su táctica ante la posición del gobierno rosista. Pasa de una política de intervención armada a una política de “paz”.

Repasemos las intervenciones directas: las llamadas invasiones inglesas (1806 y 1807); ataque militar a Malvinas (1833); bloqueo que estamos considerando en 1845; amenaza de intervención armada en 1891 y 1893. Excepto la ocupación de las Islas Malvinas, esta poderosa isla no pudo triunfar militarmente en nuestro territorio. Sin embargo, triunfó en el terreno económico. Para fines del siglo XX casi todos los países del continente estaban endeudados financieramente a través de sus empréstitos, impidiendo el desarrollo industrial de las recientes naciones. Además, estaba en el podio de superficie territorialmente colonizada. En síntesis, despliegue territorial en puntos clave del planeta, reina de los mares, dominio comercial y financiero, la libra esterlina fue lo que hasta hoy es el dólar, moneda de pago universalmente aceptada.

El bloqueo había paralizado el comercio en la metrópoli. Los comerciantes y banqueros ingleses de las principales ciudades industriales- Manchester, Liverpool, Leeds, etc.-  presionaban para que el conflicto se solucione de cualquier forma. Era necesario abrir el comercio con Paraguay, incentivar la independencia de las provincias de Corrientes y Entre Ríos. Nuevamente nos encontramos con los principios del modelo librecambista: libertad de comercio y Estados independientes. De esta manera, Inglaterra podría evitarse el insistir sobre la navegación de los ríos interiores, ya que se negociaría de forma independiente con cada uno de esos estados sin tener que enfrentarse al poder de la Confederación.

Aquí aparece la importancia de la ciudad de  Montevideo. Debía convertirse en un enclave comercial de ambas potencias y, a su vez, representaba un territorio estratégico, ya que desde allí se podía dominar la cuenca del Plata.

Durante el gobierno de Rosas los opositores de la Confederación emigraron a esa ciudad, además de ellos se concentraban más de veinte mil extranjeros – franceses, ingleses e italianos- superando la población autóctona. En esta ciudad, los enemigos de la Confederación crearon la Comisión Argentina y firmaron una alianza en contra del gobierno rosista que beneficiaba plenamente a Francia, veamos el artículo tres que no deja lugar a las dudas: “(…) considerando la conveniencia de no dejar escapar esta ocasión favorable sea de llevar a Rosas a pactar con nosotros o de ocasionar su caída, y por consiguiente de establecer la influencia de Francia  a la vez en Buenos Aires y Montevideo y de preparar aquí a nuestros compatriotas y nuestro comercio un porvenir tranquilo y próspero”. Nos es inevitable una comparación con la actualidad políticapara establecer un paralelo con el sector opositor al gobierno nacional. Observamos su actitud defenestradora en el exterior sobre el intento soberano de reconstrucción nacional. Cualquier semejanza con la actualidad no es pura coincidencia, sino que es producto de la continuidad en el tiempo de la defensa de los intereses de los distintos sectores para implementar el modelo de país que les sea más conveniente.

Política interna de la Confederación.

Rosas llegó a la gobernación (1829-1832) en medio de una crisis política y social que parecía no tener resolución sin nuevos desmembramientos del territorio. Las provincias mediterráneas, junto con el Litoral no lograban imponerse a los porteños de Buenos Aires. Estos porteños que habían mandado a matar a Manuel Dorrego que era la mejor expresión del federalismo porteño para negociar con las provincias. Muerto Dorrego emerge Rosas, estanciero, que buscará acordar con las provincias. Lo opuesto eran los rivadavianos que mandaban constituciones hechas en Buenos Aires para que las acataran en los “13 ranchos” como llamaban a lo que no era Buenos Aires.

Rosas respetará a los caudillos provinciales como autoridades gubernativas, y frenará una y otra vez las intervenciones porteñas en esos territorios. Además,  encarnará el intento de construir la soberanía económica. Para esto pondrá en marcha la creación de saladeros (producción de carne, tasajo, etc.) que se vendía a Estados Unidos, países de Europa y Brasil, para alimentar a los esclavos. Este intento de independencia económica se reforzaba sumado al control de la moneda, creando la Caja de la Moneda que reemplazaba al rivadaviano Banco Nacional (con directorio controlado por ingleses). Emerge la posibilidad de control de la emisión y así una posible acumulación que fortalecería el proceso de industrialización saladeril. Claro que seguimos hablando de un proyecto vinculado a las tierras bonaerenses y litoraleñas, un proyecto ganadero, pero haciendo eje en el control de los recursos.

La importancia radica en que los saladeros crearon la necesidad de desarrollar la industria naval, es decir producir barcos en astilleros de Corrientes o de Santa Fe para enviar los productos a los países compradores -recordemos rol de Inglaterra en esta materia. También logró implantar la ley de Aduana, que beneficiaba a la producción local contra las exportaciones inglesas, es decir que los ingleses que fabricaban ponchos con el cuero que nosotros les vendíamos ahora tendrían que ver quien más podría usar sus lindos ponchos porque nosotros íbamos a usar los que produjeran los telares catamarqueños, tucumanos, cordobeses o correntinos. Es decir Rosas establecía una negociación con las provincias para hacerlas entrar en el proyecto productivo que llevaba a Buenos Aires a la cabeza.

Dicho de otro modo, este proyecto era una alternativa a la dependencia con el imperio Británico. Recordemos sus políticas de endeudamiento producida en 1824 con el empréstito de Baring Brothers, que terminó de pagar el primer gobierno peronista en su 1º gobierno (1946- 1952). Bien clarito lo expresaba el Lord Cliattam: “Cuando América fabrique un solo clavo morirá Inglaterra”. La minima expresión de un desarrollo industrial era lo que debían evitar.

Fin del Bloqueo.

La victoria fue diplomática. El gobierno de la Confederación obligó a firmar a los franceses un tratado de paz fijando los términos (Mackau-Arana 1840), mas tarde lo harían los ingleses (Southern-Arana 1850) también aceptando las condiciones impuestas por el gobierno de Rosas. No obstante el plenipotenciario inglés Henry Southern tuvo que esperar a ser atendido dos años y un mes (si leyó bien) y pudo desembarcar no como ministro ingles sino como un ciudadano dejando en su barco las pompas de la Corona. Como lo expresó Lord Aberdeen en la cámara de Los Lores (1850): “(…) esta insolencia de Rosas es lo más inaudito que le ha sucedido hasta ahora a un ministro ingles. ¿Hasta cuándo hay que estar sentado en la sala de ese jefe gaucho?”

Internamente, finalizado el bloqueo, cuando los europeos saludaron a nuestra bandera, Urquiza jefe entrerriano, se unió para derrocar al Gobernador a lo peor del porteñismo y a otros caudillos que interpretaban que había un futuro posible sin Rosas y así imponer un nuevo gobierno. No sería fácil. Una de las cuestiones que se le critica a Rosas es la no federalización de la Aduana porteña. Esta federalización la intentaron los federales urquicistas y Buenos Aires se separó de la Confederación durante 9 años (1853-1862) es decir se creó el país Buenos Aires.

Rosas murió lejos de su país y la historia oficial fue efectiva en generar miradas dicotómicas típicas del ideologismo liberal y ocultar a los movimientos populares que bregaron por tener una patria libre, justa y soberana. No olvidemos que después de la Batalla de Caseros[2] (1852) no vino el gobierno de los caudillos haciendo eje en nuestro interior sino que fue la preparación de las matanzas de gauchos que propugnó Bartolomé Mitre y Domingo Sarmiento. Fue el aniquilamiento de la potencialidad de una nación independiente que se coronó con el genocidio al pueblo paraguayo a través de la Guerra de la Triple Alianza (1965-1970).

En 1857 la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires somete a juicio a Rosas y lo  declara “traidor a la Patria”. El Diario de Sesiones registra los argumentos del diputado Nicolás Albarellos diciendo: “¿Que se dirá en la Historia, y esto es triste decirlo, cuando se sepa que el valiente Almirante Brown, el héroe de la marina de guerra de la Independencia, fue el Almirante que defendió la tiranía de Rosas?; ¿Que el general San Martín, el vencedor de los Andes, el padre de las glorias argentinas, le hizo el homenaje más grandioso que puede hacerse a un militar entregándole su espada?”


[1] Declaración del diputado Nicolás Albarellos en el juicio a Rosas una vez derrotado en la legislatura de la provincia de Buenos Aires (1857).

[2] Rosas es derrotado por el  Ejército Grande comandado por Urquiza- alianza entre los sectores oligárquicos de Brasil, colorados de Uruguay, los caudillos de Entre Ríos y Corrientes.

Por Diana Avila

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