30 años

Hoy se cumplen 30 años de un día trascendental para nuestro país, pero también se cumplen 30 años de un transcurrir bajo una misma forma de gobierno.

El aniversario del día es muy sentido sobretodo por las generaciones que transitaron una Argentina plagada de golpes de Estado como un ordenamiento casi “natural” de las cosas en el país. Luego de la última dictadura cívico militar se este sentimiento fue transformándose hacia un respeto al ordenamiento democrático, de hecho el presidente Alfonsín logró resguardar las instituciones de la República, pese a entregar direcciones y sentidos de su gobierno. Es algo pocas veces dicho, pero muy valorado por estas generaciones, que mientras se entregaba el país en los 90 se vivía en un sistema democrático que era una conquista del pueblo y eso ya era algo importante a destacar.

Entrar en una nueva etapa en donde no valía por si misma la aparición de un nuevo líder, sino que este pronunciaba el preámbulo como signo de defensa de una constitución que hasta ese momento era pisada una y otra vez. Había derrotado a un peronismo a la defensiva y su elección fue resguardar eso que se había conquistado entregando quizás el destino del país. Hay que dejar de decir que no lo dejaron gobernar, porque eso vale para todos en este país, y probablemente en todos los países de Latinoamérica. Si no controlás las formas en que se produce y reproduce la sociedad y esa palanca está en otro edificio, es muy probable que intenten no dejarte gobernar. Esto sirve para pensar desde los alzamientos carapintadas, el manejo de la deuda, la hiperinflación, las corridas cambiarias hasta los levantamientos de las policías provinciales de la actualidad. Nunca te quieren dejar gobernar, sino preguntenlé a Perón si lo dejaron gobernar. Teniendo en cuenta eso, y la experiencia de una voluntad política arrolladora que vimos desde 2003 hay que reformular esa frase: no te van a querer dejar gobernar, pero vos tenés un margen. Alfonsín tuvo varios márgenes, uno muy recordado fue cuando eligió pactar con los militares alzados y de esa manera echar por tierra a un proceso inédito en América Latina y el mundo como había sido un gobierno constitucional pregonando el juicio de los referentes de la dictadura. Alfonsín dijo la casa está en orden y chau. Eso fue una elección, era un mundo difícil, pero tan difícil como el actual. Diferentes momentos, pero se puede decir que existía el contrabalance de la URSS para negociar desde otro lugar con los yankis. No ocurrió, igualmente hay que decir que la entrega que pedía el FMI sólo se logró recién con un nuevo gobierno peronista que en nombre de Perón y su pueblo entregó a Perón y a su pueblo. Como había hecho la dictadura del 76 en nombre de San Martín y su gesta se había dedicado a destruir no sólo al pueblo sino también a su ejército. Hay que decir que a diferencia de la dictadura chilena que vino a imponer el proyecto neoliberal desde la década del 70, la nuestra no se terminó de jugar por entero en esa entrega, por muchas razones. Una de ellas por ejemplo, YPF, estaba ligada a intereses militares, era difícil que se entregará así como así. Y además porque la dictadura con caras serias y una perversión increíble se dedicó a destruir al Estado sin construir nada nuevo, lo que evidenciaba que no había un grupo serio en el poder, sino tipos que venían a tomarse revancha y a llevarse lo que pudieran con un discurso grandilocuente. Por algo ha quedado en Chile la sensación de que el pinochetismo si mató, pero no robó, y eso aparentemente es el símbolo de que lo que se hizo era en serio. Los sectores dominantes del país siguieron siendo los mismos y ante el intento de comenzar a devastar la industria muchos empresarios arreglaron la continuidad de los subsidios a la industria. Esa dictadura chilena que tuvo el crecimiento que tuvimos nosotros en los 90 en la década del 80 y que llamaron el milagro chileno el apalancamiento a la extracción de cobre y el desarrollo de la industria de los servicios. Recordemos que en la última campaña de Menem en 2003 decía la publicidad que había que votarlo si querías cartuchos de impresora originales. Esa es la lógica y sigue siendo en parte. La discusión entre la apertura indiscriminada a los productos de afuera, y la protección de sectores básicos de nuestra economía que además de producir para nuestro mercado dan trabajo a nuestra gente. El proyecto de la apertura era el de Martinez de Hoz que lo dijo clarito: en la Argentina es lo mismo producir acero o caramelos, hay que competir con el exterior, el que ande bien continua y el que ande mal cerrará, es la mano invisible del mercado. Un guiño a los productores agrícolas ganaderos y un llamado a que los empresarios argentinos buscaran nichos de mercado como hizo Chile que hoy exporta salmón. Ese esquema de organización de nuestra economía, reprimarizada y financiarizada generó una bomba que no se pudo desactivar en los 80 y que fue contemplada como una realidad intransformable en los 90, como si esas fueran las reglas del juego de acá para siempre. Por qué el muro de Berlín se había caído sobre las cabezas de varios.

Sin embargo, la historia tiene estas cosas, una nueva etapa de reconstrucción soberana emergió de las cenizas de un país arrodillado. tan arrodillado estábamos que De La Rua había arreglado que se firmara el tratado del ALCA en nuestro país, el de la soberanía de Perón. El resto es historia conocida.

El futuro abre interrogantes sobre como se puede desactivar la bomba, que pese a ser dejada más de 30 años atrás, continúa organizando buena parte de nuestra vida social. Qué simplemente estemos preguntándonos eso, y no viviendo esa realidad como algo dado inmodificable ya es un triunfo. Pero como decíamos de las generaciones anteriores que reconocían en los 90 que por lo menos estábamos en democracia, hacia adelante hay que plantearse que está bárbaro que hayamos conquistado la posibilidad de pensar que la realidad se puede transformar efectivamente, pero vienen los tiempos en que esa realización se tiene que volver irreversible para que las futuras generaciones puedan plantearse ir todavía un poquito más allá. Que el sistema de gobierno democrático sirva para eso.

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