Cristina Zuker, gracias y hasta siempre

Hace un rato me enteré que se fue Cristina Zuker. Una de tantos personajes casi anónimos de una generación que Nestor calificó tan justamente como diezmada.

A Cristina la conocí por su libro El tren de la victoria en donde a partir de una búsqueda personal deconstruye y ordena una historia que trágica para su familia y para el país. Siguiendo el realto familiar para tratar de entender porque su hermano el Pato Zuker se había sumado a lo que se denominó la contraofensiva popular. Ella en el libro anda buscando esa respuesta, por qué se subieron a una operación que se presumía iba al desastre. En eso se topa con Mario Firmenich quien politiza el asunto y deja clarísimo que fue una decisión colectiva que se acató y listo. Murieron otros antes y otros después dirá. Creo que es una de las mejores entrevistas a Firmenich en donde el ex jefe de los montoneros se permitió expresarse y se pudo ver que todavía, a pesar de los años que pasaron la posibilidad de pensar políticamente esos años sigue siendo dura.

Pero creo que el libro sirvió para una generación que se politizó hacia la segunda parte de la década del 90 para no endiosar a los montoneros sin ver sus grandes errores estratégicos, ni caer en la perversa teoría de los dos demonios que cuando se abrieron los juicios con la anulación de las leyes de impunidad, entendimos cuanto les había cerrado a algunos partidos políticos y al poder real esa solución. Iban un par en cana, se perseguía a algunos guerrilleros y chau picho. Pero desde el 2004 comenzó a hablarse oficialmente del orden que había legado la dictadura del 76 y ahí cambió todo. Este libro vino a poner más luz sobre una historia que muchas veces en términos personales no tiene una explicación trascendental, sino simplemente algunos sentían que no les quedaba otra y que había que estar. Firmenich lo dice, “equivocados, y qué?” Lo intentaron y es genuino.

En el libro habla también sobre los chicos que habían quedado en la guardería de la Habana y que después volvieron al país. Una de ellas fue su sobrina que murió en la adolescencia de un cáncer de lengua, tan expresivo como eso. No se podía hablar.

La verdad es que nos permitió a muchos entender más. Y esto era para eso, agradecerle.

 

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