América Latina: quienes se creen sus dueños andan exigiendo en las calles. ¿Buscan enemistar a Cuba y Venezuela?

Cuando culminó la etapa del conflicto militar contra el colonizador español, América Latina quedó conformada con más de 40 países y territorios que al llegar al siglo XX llegarían a 46. Si uno recorre el mapa latinoamericano observa que se da casi con perfección la máxima de que “alrededor de cada puerto se conformó un país”. La balcanización de nuestro espacio territorial benefició en ese momento histórico, a las principales potencias mundiales que pudieron tratar a cada uno de nuestros países como un “socio” aislado. Y es un objetivo estratégico de la principal potencia de occidente que esa situación permanezca como está.

Los sectores económicos ligados a cada uno de los puertos de América Latina al desarrollar una política que se afincaba en las exportaciones de materias primas, nunca tuvieron voluntad de beneficiar una política de unidad. Al crecer algunos países en su desarrollo industrial y la posibilidad de volcar las producciones también en los mercados latinoamericanos han ido visibilizando algunos actores que plantean otro tipo de desarrollo, que el estricto exportador de materias primas. Los gobiernos populares de inicios del siglo XXI de una cantidad nada despreciable de países de América Latina, han buscado consolidar el camino de la unidad a través de instrumentos como la UNASUR, la CELAC, el MERCOSUR o la ALBA.

Este año se cumplirán 10 de la primera reunión de UNASUR en Cusco, el representante argentino fue Eduardo Duhalde, presidente saliente. (Cómo para tener un marco) Desde ese momento la profundización del vínculo entre los países se afianzó cada vez más. Las políticas que beneficiaron a los sectores populares y buscaron desarrollar un mercado interno siempre postergado en nuestra región. Las ideas comenzaron a aparecer: Telesur, un Banco del Sur, un gasoducto del sur, así como las vías de comunicación y transporte en cada uno de los países. La crisis norteamericana y europea del 2008 hizo que el clima cambiara y muchos de los proyectos quedaron  a la espera de una nueva oleada. Esta crisis que no fue originada en nuestros países, y trajo una respuesta inédita en la historia de nuestros países.

Por primera vez una crisis no era pagada por los sectores populares en los países cuyos gobiernos orientaron una política diferente a la que había sido moneda común durante el neoliberalismo. Esa situación fue estrechando el margen económico a la vez que se produjeron diferentes situaciones políticas que fueron generando la enemistad de sectores altos y sectores medios asociados a ellos en países como Argentina, Venezuela y Brasil. No es casualidad que fueron sus tres presidentes: Kirchner, Chávez y Lula los impulsores de un nuevo orden en América y quienes voltearon la posibilidad del ALCA en 2005.  La estridencia de la última protesta callejera en Brasil con ciudadanos pidiendo una intervención militar norteamericana en contra del gobierno, y pidiendo más medidas liberales, indican claramente que el gobierno de Brasil, es visualizado como un gobierno enemigo de estos sectores. Más allá de las contradicciones que existen en esa fuerza de gobierno.Lo interesante es que en Estados Unidos también acusan al presidente de acercarse al comunismo con el deshielo cubano. En Venezuela vemos también como la escalada callejera, que ha sido respondida por el gobierno con fortaleza, ha dado paso a una nueva situación con Estados Unidos en la larga historia de injerencia de este país. La declaración de Obama acerca de la peligrosidad de la República bolivariana de Venezuela a la seguridad interna norteamericana está más para un chiste que para otra cosa. Sin embargo no es un chiste y debe preocupar a todo el continente. Ocurre tiempo antes que se desarrolle la Cumbre de las Américas en Panamá, en donde Cuba iba a integrarse luego del reestablecimiento de relaciones que habían acordado los presidentes Obama y Raúl Castro. Dice el anticastrista Oppenheimer http://www.lanacion.com.ar/1776685-venezuela-puede-aguarles-la-fiesta-a-obama-y-a-castro que la situación venezolana no podrá empañar como a él le hubiera gustado el acuerdo entre Estados Unidos y Cuba. Pero que ellos están haciendo todo lo posible para que así sea.

Hay que reflexionar sobre esta nueva situación que se empieza a desarrollar y el papel ambiguo que está teniendo Estados Unidos, al acercarse a Cuba y luego en poco tiempo amenazar a un aliado fundamental de este país como es Venezuela. Sabemos que los republicanos quieren tirar por el aire cualquier acuerdo con Cuba y los caminos elegidos son insondables. Obama juega en una cornisa muy fina. Si quiere buscar aliado en la UNASUR para ser apoyado en el giro en la política con Cuba va a tener que revisar el mapa completo, porque en la actualidad es difícil que sea acompañado por algún país, incluso Cuba. Si no retare esta amenaza que juega con el destino de nuestros pueblos, será difícil que cualquier cambio no sea algo unilateral y no un acuerdo. Quizás eso sea lo que esperan los norteamericanos, afianzar las divisiones sembrando confusión. Los pueblos venezolano y cubano tienen lazos históricos afianzados en los últimos 15 años. Esta estrategia parece tener como fin poner un punto de discordia entre ambos. Si América Latina no responde en conjunto su destino sea tal vez el que nos conocemos de memoria: naturalizar y profundizar un continente balcanizado.

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