16 de junio de 1955. 60 años de un bombardeo que fue ocultado

El 16 de junio de 1955 fue un día muy largo para la Argentina. De esos días que no logran terminar pese al paso de las horas.

Al mediodía alrededor de 40 aviones de la marina de guerra tuvieron su bautismo de fuego bombardeando a civiles en la plaza más importante de su país. Lo querían matar a Perón, pero no pudieron. Dejaron un tendal de alrededor de 350 muertos, cifra que nunca se pudo saber con exactitud. Era el mediodía, los laburantes del microcentro porteño salían a comer el almuerzo y ahí aparecieron, como si fuera algo posible, estos aviones que empezaron a descargar sus bombas hacia la ciudad. ¿Serían los brasileros, los norteamericanos, los ingleses? No. Era la Armada Argentina. Querían hacer una golpe de Estado porque entendían que Perón había llevado al país a un colapso. Hoy le dicen grieta. Le echaron la culpa a Perón, por los muertos, como le echaban la culpa de todo. Los sectores que no apoyaban al gobierno  no salieron el 17 de junio a decir: “muchachos se pasaron de la raya”. No, con el silencio permitieron que esta situación y las que iban a venir integraran el paisaje de nuestro país. Un bombardeo a la plaza de mayo. Era difícil de tapar. Pero con la quema de algunas iglesias católicas, realizada como respuesta nocturna a lo que había ocurrido el mediodía encontraron la mejor de las excusas para no hablar nunca más de aviones tirando bombas a argentinos. Los medios de comunicación y los libros de historia empezaron a resaltar esta quema de los templos como el hecho que tendría que definir como se pensara a futuro la figura de un presidente que no tenía que estar ni un minuto más en el cargo. Habían bombardeado la plaza y ahora lo iban a tapar con un poco de tinta.

La Argentina de aquella época se encontraba en un momento de crisis económica  fundamentalmente generada por la falta de mercados a partir de una decisión geopolítica norteamericana de no permitir que los países que se beneficiaban del plan marshall en Europa compraran productos argentinos. Un candado importante que hacía crujir la economía. Desde ese lugar hay que entender las ligazones con España, que además de nuestra madre patria, era el país europeo de las posguerra que no se beneficiaba del famoso plan norteamericano de reconstrucción. Estábamos todavía lejos de la posibilidad del comercio sur-sur aunque ya algunos lo pensaban. En esa Argentina del peronismo, a la que le tocó convivir hostilmente con el primer momento de la expansión del imperio más importante del siglo XX y XXI, la Iglesia, colocada del lado occidental y cristiano, comenzaba a construir una alternativa al peronismo (al que interpretaban algunos como comunismo). Esta construcción no se hizo sólo en Argentina sino en toda América Latina con la construcción de alternativas políticas a las que denominaron partidos de democracia cristiana. Sabemos que fundamentalmente en Chile y Venezuela tuvieron eco, pero en Argentina no prosperaron como opción política. Debido a que Perón al visualizar esto comenzó a orientar su política hacia una amplitud religiosa, lo que en definitiva buscaba salirse del esquema católico con el que había empezado en política. El vaticano puso mucho dinero para formar estos partidos políticos y para sumarse a las críticas al peronismo, muchos curas usaron sus púlpitos para hacer eso y transformaron las iglesias en verdaderos centros de acción política. Esta jugada lo único que hizo fue ensalzar los ánimos de los más aventureros que se animaron a ponerle a los aviones la cruz y la V en alusión a la disputa entre peronismo y religión. Pero como siempre sin comprender el contexto no hay posibilidades de entender realmente el conflicto.

Luego la historiografía hizo lo suyo como tantas veces. Se había ninguneado el exterminio de los pueblos originarios, se había ninguneado la masacre contra los caudillos federales y las montoneras, se había ninguneado el genocidio al pueblo paraguayo, cómo no iban a poder con esto. Y lo hicieron, desde los más derechosos hasta Halperín Donghi, todos minimizando un hecho realmente increíble e inédito. Contestar a algo chocante que victimiza a su enemigo con algo peor. Eso fue lo que hicieron con la quema de iglesias. Y es lo que vienen haciendo sistemáticamente. Como recuerdo de nuestro tiempo hay que acordarse de marzo de 2004 cuando Nestor Kirchner ordenó bajar los cuadros de Videla y compañía, y al otro día, para ocultar una manifestación abrumadora y un apoyo popular indudable apareció muerto Axel Blumberg y comenzó la cruzada contra la inseguridad. Si no puedes contra lo que ha hecho tu enemigo inventa algo mayor que lo quite del centro. Sigue pasando.

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