Obama en Bariloche. A 40 años del golpe

De Diana Ávila para el CENTRO DE ESTUDIOS PATAGONIA

CEPATAGONIA@GMAIL.COM

Alrededor de 30,000 personas fueron detenidas-desaparecidas en Argentina principalmente durante la dictadura militar de 1976-1983. Miles más fueron ejecutadas, tanto por las fuerzas de seguridad como por la Alianza Anticomunista Argentina (Triple A). A 40 años del último Golpe Cívico Militar, desde el CEP consideramos que la mejor forma de recuperar y mantener la memoria es hacer presente a nuestros compañeros desaparecidos. Este número va dedicado a los desaparecidos de la región andina de la provincia de Río Negro:

– Juan Marcos Herman – Julio Schwartz, – Manuel Tarchitzky, – Susana Grynberg, – Carlos Surraco, – Eduardo Biancalana, – Eduardo Pasquini, – Alberto Guisti, – Antonio Gentile, – Juan Jacinto Burgos – Carlos Zapata

Presentes, Ahora y Siempre!

Un Nuevo Plan viene del norte Obama en Argentina y su política en América Latina El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, vendrá a nuestro país el 24 de marzo. La fecha de visita coincide con el día en que se cumplirán 40 años del último golpe cívico-militar ocurrido en Argentina en 1976. ¿Cuestión de agenda o alguna señal? Si tenemos en cuenta que en política el valor de lo simbólico es sustancial, nos vemos obligados a reflexionar sobre la visita del primer mandatario de la Casa Blanca en nuestro territorio, los guiños del gobierno y cuál es la situación latinoamericana en la que nos encontramos. A nivel regional, la política exterior estadounidense tiene el blanco puesto en el eje bolivariano. Esto lo podemos observar en los permanentes ataques recibidos por ese gobierno hacia la República Bolivariana de Venezuela, durante la gestión de Hugo Chaves y endurecida en la actualidad con la de Nicolás Maduro. Son múltiples las campañas difundidas por los medios masivos de comunicación nacionales, regionales e internacionales, donde el gobierno bolivariano es tildando de antidemocrático o de dictadura, aunque se sigan a raya los mecanismos electorales dispuestos en su constitución. El punto más álgido de la ofensiva se vio con la detención de Leopoldo López, político venezolano del ala derecha, ex alcalde y ex precandidato presidencial. Recordemos que fue inhabilitado por hechos de corrupción, vinculado a instituciones financiadas por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos y responsable de acciones desestabilizadoras hacia el gobierno de Maduro vinculado con el ex presidente colombiano Álvaro Uribe. Acciones que derivaron en la muerte de decenas de venezolanos. Su detención sigue el proceso del poder judicial venezolano, no así lo que ocurre con Milagro Sala en la Argentina quien está detenida, sin procesamiento, cuando sólo se está investigando si cometió un delito, ni siquiera es una prisión preventiva. En tal sentido, Mauricio Macri, en sus discursos de campaña comenzó a apuntar contra Venezuela y a pararse en la supuesta defensa de la democracia y de los Derechos Humanos. Se refirió al respecto: “Exigiré la liberación de Leopoldo López inmediatamente. Si Nicolás Maduro no lo acepta exigiré la aplicación de la cláusula democrática del Mercosur”. Cabe destacar que la cláusula a la que Macri se refiere es un instrumento preventivo ante posibles rupturas del orden democrático en los países que integran el bloque. Siguiendo esta lógica ratificó sus palabras de campaña en la Cumbre del Mercado Común del Sur (MERCOSUR) en diciembre pasado: “Pido por la pronta liberación de los presos políticos en Venezuela, porque en el bloque regional no puede haber lugar para la persecución política por razones ideológicas ni la previsión ilegítima de la libertad por pensar distinto”. Embanderarse contra las decisiones políticas que tomó el país bolivariano marca un claro giro de la política exterior argentina respecto al gobierno de Cristina Fernández y su antecesor Néstor Kirchner al darle un guiño al principal opositor de Venezuela que es EE.UU. Por esto, podemos entender que hay claras señales de que la intención del gobierno del norte está dirigida a instalar a Macri como referente regional en materia de derechos humanos. El Departamento de Estado, utiliza los derechos humanos y la defensa de la democracia como una herramienta con el fin de intervenir contra los gobiernos que han desoído sus lineamientos políticos, los cuales comenzaron procesos de enmendar sus soberanías y que apostaron a la integración regional opuestos a la Alianza del Pacífico o los que no firmaron el Tratado de Libre Comercio (TLC). Es importante tener en cuenta el rol que tuvo EE.UU en las últimas dictaduras militares en la región latinoamericana: entrenamiento de militares en la Escuela de las Américas, financiación a los sectores militares y civiles aliados para enfrentar a la subversión, endeudamiento externo mediante los organismos de crédito internacionales, intervención directa e indirecta de la CIA que produjo el derrocamiento de gobiernos electos por el voto popular. Así mismo se pergeñó el Plan Cóndor: operativo de inteligencia y coordinación entre los servicios de seguridad de los regímenes militares del Cono Sur: Argentina, Chile, Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia, la contrarrevolución cubana y los servicios secretos de Francia en la década de los años 1970. Dicho Plan se constituiría en una organización clandestina internacional para la práctica del Terrorismo de Estado con la cooperación de los Estados Unidos, con el fin de eliminar a las voces opositoras, principalmente de izquierda y aplacar los movimientos populares organizados. Las palabras de Macri no son antojadizas sino que van en líneas con la pretensión de erigirlo como un nuevo aliado regional y así consolidar un giro conservador para nuestro continente. No son casualidad los procesos de desestabilización y hasta golpes de Estado en nuevos formatos como los golpes parlamentarios o “golpes blandos” sufridos por Honduras en 2009 y Paraguay en 2012, los levantamientos de las fuerzas de seguridad vividos en Ecuador en 2010 que exigían la renuncia del presidente Rafael Correa o los reclamos secesionistas de las provincias más ricas cargados de violencia vividos por el presidente boliviano Evo Morales. Se pueden sumar a estos, la actual guerra económica en Venezuela, la escasez de productos o la escalada de violencia forman parte de ofensiva conveniente para Estados Unidos y llevada adelante por los sectores aliados internos que no han visto con buenos ojos la pérdida en la renta obtenida por las regalías del petróleo. Hoy Estados Unidos ha pasado de ser importador a ser exportador de petróleo debido a las innovaciones del llamado shale gas y está operando activamente para que los países petroleros reduzcan el precio. En el caso de América Latina su mira está puesta en el petróleo de Brasil y Venezuela. En medio oriente el petróleo de Siria, por esa razón la invasión militar y el bombardeo. Ya obtuvo el control del petróleo de Irak y el mexicano lo recibió de la mano de Peña Nieto. Hoy aparece como un actor fundamental para no sólo la distribución y consumo de ese bien, sino también para su producción a nivel mundial. Incluso las políticas adoptadas con el gobierno revolucionario de la República de Cuba, país que visitará previo al nuestro, continúa manteniendo acciones hostiles contra la isla que no se limitan al bloqueo iniciado en 1967 y que son menos visibles como es el financiamiento a cubanos disidentes en territorio estadounidenses y órganos no gubernamentales. En el caso de los países latinoamericanos, la política estadounidense reforzó la contraofensiva para retrasar y poner obstáculos a los organismos de integración como son la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC) y Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR y ya vimos los cambios de Argentina en MERCOSUR. De este modo, la llegada de Macri a la presidencia demuestra indudablemente este planteamiento. A poco de cumplirse tres meses de su asunción, centró sus medidas políticas en una especie de refundación del Estado dirigida contra las conquistas obtenidas durante los años de kirchnerismo y que buscan favorecer a los sectores concentrados de la economía. Se las puede ver en los miles de despidos a empleados públicos y privados que acontecen cada mañana, la negociación con los fondos buitres – merece un análisis aparte- como las suspensiones de programas estatales tendientes a la inclusión, sumados a la baja de retenciones y la devaluación. Además de evidenciarse una persecución ideológica a los sectores políticos que no concuerda con la matriz ideológica de Cambiemos. Pareciera que lejos quedaron aquellas expresiones de diciembre último sobre las políticas sobre Derechos Humanos cuando dijo: “Con nosotros, todos esos curros se acabaron”. En esa línea manifestó sobre el proceso actual de juzgamiento de los militares y civiles que cometieron delitos de lesa humanidad que: “Los derechos humanos no pueden ser en términos revanchistas”, si bien posteriormente garantizó que seguirán los juicios y el discurso interno sobre los organismos y las políticas de derechos humanos comenzó a virar al recibir a la presidenta de la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto y visitó el sitio de la Memoria, ex Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) de manera repentina. La presencia de Obama en nuestra región y en especial en nuestro país nos pone en alerta hacia el giro que nunca ocultó la gestión de Cambiemos. De tal modo vemos que la intención de atacar aquellos que fueron los pilares del modelo kirchnerista tendientes a la inclusión económica, ampliación de los derechos y la reparación histórica hacia los organismos de derechos humanos que habían sido marginales a las políticas de Estado. Dicho de otro modo, vemos que está en juego nuestra soberanía, porque para la potencia del norte, que un gobierno tome sus propias decisiones a favor de la Nación, en consonancia con el fortalecimiento de los sectores trabajadores, populares, los hace poner en alerta y la historia demuestra que harán lo posible, legalmente o ilegalmente, para revertirlo. Recordemos las palabras de Cristina Kirchner al recordar que se cumplirían 40 años del Plan Cóndor: “Fue creado para derrocar gobiernos democráticos. Tal vez ahora se esté pergeñando en algún lugar un nuevo plan, que va a ser más sutil y sofisticado. En algunos casos pueden ser buitres y no cóndores, pero siempre son aves de rapiña. Tenemos que fortalecer más que nunca nuestras democracias”.

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