Perón en el laberinto de la historia (otra vez)

Un votante táctico del actual gobierno de la Argentina dijo que lo hacía para que el peronismo volviera a su cauce natural, porque otra vez (los jóvenes, o La Cámpora) habían querido destruir al movimiento que creó el General. Otra vez como en los 70 cuando un gran número de jóvenes de clase media se peronizó y participó de las diversas organizaciones políticas y militares existentes en aquella época. Una oposición peronista “racional” pidió hace poquito Ernesto Sanz, radical y “ministro sin cartera” de este gobierno Oposición expresada en figuras del PJ que no niegan ser liberales. No les importa, porque Macri repite cada vez que puede que como dijo el General: “la estrella polar que guía al país debe ser la productividad”. Es decir que muchachos no se repartirá nada si no se produce más. Y la idea de mayor productividad no está asociada con un desarrollo del mercado interno, sino con la llegada de unas inversiones imaginarias que serían la consecuencia de que “el mundo” entendió el giro liberal en la Argentina y quiere premiar al partido que lo hizo, que como prueba de amor brindará seguridad jurídica y posibilidad de retorno cuando se exija de sus dividendos.

Pura fantasía mientras la realidad es que se está llevando a cabo un plan sistemático de empobrecimiento de los argentinos, en donde los causantes de esa acción nos dicen que en realidad estábamos en esa situación antes, sólo que la negábamos con una emisión monetaria ficticia. Tenemos que asumir que somos un país pobre dicen los dueños de empresas y cuentas no declaradas en el paraíso fiscal de Panamá. Y en todo este cambalache el presidente que había participado de la inauguración de una estatua de Perón en su distrito antes de asumir, dice que sigue su pensamiento.

El gobierno de Menem hizo muchísimo daño al movimiento popular argentino, por utilizar una herramienta creada para la defensa de los intereses del pueblo en contra de éste. Habría que preguntarle a los que creen ver infiltraciones juveniles destructoras del orden superior peronista, cómo se calificaría el accionar de Carlos Menem con respecto al peronismo. Es imposible pensar a Macri hoy obviando los gobiernos de Menem, en donde al peronismo le creció en su interior una fuerza liberal que lo corrió de su eje. Una fuerza que no se cansa de discutir el rol de Perón, que habla del Perón del regreso como “el mejor Perón” el de la reconciliación. Hay que decirles que el Perón panda que quieren crear fue el que permitió el comercio con Cuba, rompiendo por primera vez el bloqueo norteamericano. Fue quien imaginó un pacto social entre trabajadores y empresarios, en donde los primeros no eran la frutilla de la torta, sino que recibirían su parte del PBI correspondiente a su esfuerzo. Ese peronismo estaba sustentado por los sindicatos fuertes que se habían construido en el país. Sindicatos de donde salió la primera gran deslealtad al líder expresada en el intento de Augusto Vandor de aprovechar el exilio de Perón para ponerse él al frente del movimiento. ¿Cómo interpreta esos hechos el peronista de Perón? ¿O sólo se acuerda de las críticas de Montoneros al viejo líder? La historia siguió corriendo. El núcleo durísimo de protección del verdadero legado peronista de Perón sería entonces un grupito muy chiquito si se sigue este razonamiento.

Y ahora: ¿qué lugar dentro del peronismo ocupará la experiencia de los últimos 12 años? El peronismo se creó para mejorar las condiciones de vida del pueblo argentino. ¿Se mejoraron en los últimos 12 años?
Cómo hicieron con Perón en 1955, esta vez no mediante un golpe de Estado, comenzó una campaña sistemática a través de los medios de comunicación masiva para instalar la idea de que el gobierno que terminó el 10 de diciembre en realidad se trató de un grupito que sólo quería enriquecerse a costa del resto. Dirán que se robaron hasta los floreros con el agua adentro, pero no dirán que se podía pagar la luz, el gas, el agua, a precios razonables para el nivel de consumo de un país en crecimiento. El gobierno peronista de los Kirchner terminará funcionando como faro necesario para cualquier movilización política de la sociedad argentina. Con sus aciertos y errores indica históricamente la posibilidad de hacer otra cosa que “lo que dictan los mercados”, otra cosa que estar siguiendo el minuto a minuto del riesgo país. La brutalidad del ajuste que se desarrolla en la actualidad no puede impedir la autocrítica hacia adentro de las organizaciones que fueron derrotadas en la contienda electoral. Entender por qué se perdió, por qué se dejó de enamorar es vital para un proyecto a futuro que quiera dirigir el destino de este país difícil (¿hay alguno fácil?). ¿Podrá ser una respuesta posible aumentar la democratización de todas las organizaciones (sindicales, políticas, sociales) como forma de dar expresión a la voluntad de elegir de un pueblo?

Hay que avisarle a Macri que Perón decía otra frase des esas taquilleras: hay que ir detrás de la grandeza de la nación y de la felicidad del pueblo, y si hubiera que elegir por una situación equis habría que hacerlo por la felicidad del pueblo a costa del resto de las cosas.

(continuará)

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