Hebe

Hebe

Para quienes nos sumergimos en las luchas del pueblo argentino, Hebe de Bonafini es un emblema de una organización que nunca se calló frente a los poderes concentrados de nuestro país y del exterior. La Asociación Madres de Plaza de Mayo fue, desde su gestación en 1977, un símbolo de la lucha por el reconocimiento de los derechos de nuestro pueblo. Demandaban saber que había pasado con sus hijos, pero a la vez, sabían que se los habían llevado porque querían peleaban por una Argentina que incluyera a toda su población. La dictadura cívico-militar que se implantó en el país en 1976 no hubiera tenido la efectividad que tuvo para desarmar las organizaciones libres del pueblo, si el poder judicial en su conjunto hubiera resistido un gobierno de facto. Esta situación permitió visibilizar a la sociedad argentina que el poder judicial no iba a ser fácilmente “la justicia”, sino más bien la injusticia. El tercer poder del estado nunca se limpió, sino que a partir de la llegada de los diferentes gobiernos de la democracia funcionó como una corporación que se mantuvo en el tiempo defendiendo intereses alejados de las demandas de la sociedad argentina. Se fueron amoldando a los distintos tiempos que vivió el país, pero nunca intentaron trastocar el orden injusto de nuestra sociedad porque se acoplaron a corporaciones económico-mediáticas que les permitieron subsistir en el tiempo y evitar que las intentonas de reforma judicial cayeran en sacos rotos. Las Madres de Plaza de Mayo están respondiendo sobre deudas que dejó el titular de Sueños compartidos en lo que era una obra espectacular (la construcción de viviendas en villas y asentamientos en todo el país) que se fue a pique. Las madres optaron por ser el nombre de un programa de construcción de viviendas, porque no sólo querían que se las recordara en un museo, sino ser artífices del cambio de vida de nuestro pueblo. Esa era la idea que fracasó por las personas que se puso a cargo. Pero lo que se quiere hacer con el arresto de Hebe es otra cosa. Y ella mejor que nadie sabe que decirle que no a esta citación judicial no es quebrantar la ley, sino decirle que no a una justicia perversa que ha cajoneado causas históricas sobre el robo a nuestro pueblo una y otra vez. Podríamos enumerar infinidad de causas que no llegan a nada por contar un poder judicial fácilmente corrompible. Hebe se para y dice que no cooperará. Los enfrenta una vez más. No se pudo reformar este poder, pero se le puede poner un freno. Hebe hoy está demostrando eso, y lo hace con un cuerpo de 90 años. Ahí tenemos que acompañarla todos.

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