El instrumento político del pueblo en la Argentina que viene

Luego de las movilizaciones de una parte importante de nuestro pueblo en los inicios del marzo de 2017 urgen algunas preguntas acerca de cómo se irá componiendo el espacio nacional de nuestro país. ¿Se construirá un espacio nuevo, un frente ciudadano?, ¿se institucionalizarán los espacios existentes? Mientas tanto subimos algunos comentarios acerca del funcionamiento de las organizaciones políticas argentinas creadas en la última década y una reflexión sobre algunos cambios que podrían darse.

 

A democratizar, a democratizar!

Viaja Macri a España y son los representantes del partido PODEMOS quienes dejan en claro las características neoliberales y represivas del gobernante argentino. En nuestro país muchos dirigentes, sobre todo de los representantes de organizaciones políticas surgidas en la última década, son quienes se hacen eco de las expresiones de los españoles. Irene Montero e Iñigo Errejón son los diputados que con sus discursos explican quien es Macri y dan aliento a las organizaciones populares de nuestro país.

Cuando veo esta situación y el tratamiento fraternal que tienen los referentes de PODEMOS con los dirigentes argentinos se me aparecen las diferencias entre unos y otros. En el caso de la organización española, surgida del levantamiento popular llamado comúnmente “los indignados”, se visualiza un claro concepto de democracia interna, en donde cada uno de los referentes es producto de la votación de los integrantes de ese partido. Incluso a principios de este año se refrendó la conducción de Pablo Iglesias por sobre Iñigo Errejón que quería sucederlo con otra visión táctica del quehacer español.

PODEMOS surgió desde una crisis parecida a la nuestra de 2001/2002, fue el armado disruptivo de una generación que se puso al frente para buscar romper el status quo, en donde el PSOE y el PP representaban con diferencias de matices, un mismo destino para España: el sometimiento a las políticas neoliberales de exclusión que se promueven desde Alemania hacia toda la eurozona.
En la Argentina, sin embargo, las nuevas generaciones que se han ido sumando al quehacer político fundamentalmente a través del espacio kirchnerista y que llevan como marca el diciembre de 2001, han desistido de conformar espacios donde prime el debate y la discusión política con resolución electoral, para crear organizaciones verticalistas que mientras se tuvo al Estado como principal organizador y creador de políticas públicas se vio un buen funcionamiento. Nuevas generaciones que siempre han vivido en esta democracia de la que conocemos tanto sus limitaciones como sus beneficios.

Pero luego de la derrota electoral de 2015 se inició una nueva etapa en el país. Sin el Estado atrás se vio a cada uno en su desnudez, si había construido algo ese era su nuevo punto de partida, si no había construido nada corre el riego de terminar como los políticos tradicionales que hacen de su vida un seguimiento de una agenda que no construyen.

Las nuevas generaciones que se han sumado a la construcción de una alternativa política en la Argentina tienen delante de si la posibilidad de ampliar sus bases, logrando incluir cada vez más si pueden resolver sus debates internos de una forma que logre dar cuenta de la voz de todos los interesados. Y nada mejor que un momento de democratización para avanzar de cara al cambio que ha tenido el país. Salir de la lógica hiperverticalista y volcarse a la construcción en cada uno de los lugares, sabiendo que eso se va a, por lo menos, tener en cuenta a la hora de la verdad dirigencial es una manera posible para zanjar diferencias internas que todos sabemos que existen desde hace mucho tiempo.

El parámetro que funcionó en estos años para el armado político tenía que ver con la cercanía a cierta esfera de poder. SI eras amigo del amigo del amigo tenías más chances de acceder a espacios de la organización que si trabajabas por tu cuenta en tu lugar de vida, en una universidad, en un barrio, en un ámbito laboral o gremial, pero no conocías a los dirigentes de Buenos Aires.

Así se fue conformando una red que más que premiar a quienes obedecían este status quo en donde la cercanía a algún dirigente conocido zanjaba una discusión, castigaba y aislaba por peligrosos a quienes desarrollaban algún talento. Incluso este método se utilizaba y se utiliza para elegir un referente de una Unidad Básica. Se entiende que el verticalismo de la obediencia por ser conocido de tal o cual garantiza cierta lealtad a una persona, pero eso, está demostrado no presupone el crecimiento de una organización política.

Los militantes de un espacio político no podemos elegir a quienes nos representan. ¿Por qué? ¿Qué pasaría si pudieran? Han pasado varios años ya, como para que “los plenarios” que hacen las organizaciones no sean sólo una juntada de contención y algo de discusión sino que también incorporen la instancia electiva, que los dirigentes rindan cuentas a sus dirigidos y desarrollar una gimnasia democrática interna que ayude a dar un salto adelante.

Uno de los cánticos iniciáticos del 15M en España era: “que no, que no, que no nos representan”. Hablaban de los partidos tradicionales, pero dejaban un sello de origen en donde cualquier nuevo armado político debería representar a quienes lo componían.

La representatividad en las organizaciones políticas en Argentina es una problemática que va camino a modificarse. La inclusión de las PASO y la posibilidad de elección interna en los partidos han ido creando una base democrática que invita a continuar el camino. Quizás la experiencia organizativa de la CTA en los 90 sea un espejo para mirarse, teniendo en cuenta la búsqueda de generar un espacio que representara a quienes lo integraban. Las elecciones directas de los dirigentes de la central generaron mayor y mejor participación en el movimiento obrero.

Una organización política si dice que representa los intereses genuinos de nuestro pueblo tiene que permitirse la democracia interna, pese al riesgo que conlleva en tanto se pone en juego una cuota de poder. Pero hay que terminar de entender que sin representatividad y sólo con un supuesto seguidismo ciego de un ente infalible, que ya se ha comprobado que no es así, no alcanza para la creación de una organización. Si vamos por el mismo camino ya recorrido nos tropezaremos con las mismas piedras,

Es necesario modificar esta situación y animarse a un nuevo tipo de juego político que premie la decisión de los compañeros, el talento de quienes lo puedan hacer mejor y se aleje del encapsulamiento de las políticas en mesas minúsculas que suponen conocer todo el territorio y muchas veces hacen agua por todos lados

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s