Acerca de losoperariosdelplan

L@s operari@s del Plan somos un grupo de investigación, análisis y difusión de la Historia de Nuestra América. El nombre deviene de sentirnos en la necesidad de forjar aquel Plan de operaciones que se adjudica a Mariano Moreno para la construcción de una Patria Grande independiente, justa y soberana. La coordinación está a cargo del Lic. Ignacio Politzer

El peronismo puede ser una respuesta mundial a la debacle del neoliberalismo

Gran nota le salió a los de Almagro Revista con el artista argentino Daniel Santoro. Una mirada ineludible en los tiempos que corren. Pensar el descarte, la construcción de algo nuevo, ponerle nombres a las cosas. El peronismo como invento argentino dentro de los márgenes del capitalismo es el terror de los CEOS, dice Santoro. Y más cuando hay un peronista, tan visible mundialmente, vestido de blanco.

 

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Daniel Santoro: “El monstruo neoliberal se va a tragar el mundo

Texto: Franco Spinetta / Fotos: Natalia Marcantoni

 

Una puerta de chapa verde despintada sobre la calle Luis Saénz Peña, ahí nomás de la Plaza de los Dos Congresos, es el pase mágico al mundo interior de Daniel Santoro, el artista nac & pop por excelencia, el hombre que ha trazado un surco más en la iconografía ligada al peronismo.

El caos creativo en la buhardilla Santoro se abre paso entre pinturas, papeles desparramados, libros, colores superpuestos, cuadros a medio terminar, muñequitos de figuras históricas (anda por ahí el viejo Stalin), amplificadores, guitarras y micrófonos. El estudio está iluminado con luz artificial, no hay ventanas, ni un rayito de sol que atraviese el búnker que lo separa del espeso calor de enero que inunda las calles de un barrio de Buenos Aires en el que todavía resuenan los corchazos de un diciembre caliente.

Desde esta cueva en la que giran sus universos, Santoro ha sabido interpretar la vida de las masas, del pueblo que acompañó a un movimiento que hoy está, otra vez, acechado por las divisiones, las internas y las dudas sobre su continuidad. Además de pintar y escribir, es un pensador que acumula experiencias para traducirlas con claridad en frases contundentes, y es capaz de relacionar su preocupación por la influencia que tiene la tecnología en esta vida posmoderna con la preminencia de un gobierno que, asegura, nos llevará al “abismo”.

“Estoy aferrado a este telefonito”, dice y saca de su bolsillo un pequeño aparato negro con bordes rojos, en el que sobrevive un teclado a la (ya) vieja usanza. “Me gustan las teclitas, se meten para adentro, hay una libido del aparato todavía”, explica.

-¿Qué pensamiento te disparan esas teclas?
-Estoy haciendo un trabajo sobre ese tema, sobre la placa digital: no hay acceso al interior. Se perdió la interioridad. La placa tiene una existencia superficial y autónoma, no se sabe lo que hay adentro, tenés que violarla para saber. El dispositivo es así: sin acceso a la interioridad. Lo último que quedaba era esto (señala su telefonito), que tiene un espacio y en el que un objeto penetra a otro. Entonces hay un espacio que es fantasmal, ese milímetro quiere decir que hay algo vacío todavía. Ahí incluso podría haber vida, qué se yo, microbios. Todavía hay un adentro posible. Ese acceso se pierde con la pantalla táctil.

-¿Qué analogía hacés con eso?
-Que quedás afuera, el emplazamiento tecnológico es total. Una vez que tenés la placa, sólo podés acariciarla por afuera. La placa tiene su propia lógica y te determina plenamente. Antes, aunque fuera simbólica, tenías influencia. Ahora perdiste todo acceso. Lo único que te queda por hacer es entrenarte, hacer un curso, algo para poder llegar y dar la talla para poder tener el aparato. Antes, cuando había aparatos como la baquelita o los teléfonos grandes, vos tenías mucho espacio adentro. En el teléfono de mi casa, que estaba en la cocina, había cucarachas adentro. Había un espacio, ahí donde se crea la mecánica popular. Todos los aparatos eran cajas con ingenios, la radio, todo. Vos podías cambiarles la lógica, agregarle y sacarle piezas. Podías hacer un Frankenstein. Hoy en día ya no se puede hacer eso: el aparato tiene una sola lógica.

-Y te subís o no te subís.
-Estás para deslizarte. Si no, estás afuera. No existe más la mecánica popular. La técnica se puso al mando, el hombre no puede manipularla. Ahora es una placa para todo, que se revela como un fantasma, el fantasma de la tecnología.

-¿Por qué lo caracterizás como un fantasma?
-Es Black Mirror, es una cosa para asustar. ¿Qué es lo que va a pasar con toda esta información? Estamos totalmente en el horno. Va a haber aparatos que van a pensar por vos, que van a ser más inteligentes que vos, que te van a decir lo que tenés que hacer. Todos esos fantasmas son reales. O hay un límite, esa es la lucha política.

-¿Hay un límite?
-Yo creo que sí. El tema es la pulsión de muerte, siempre. Hay una pulsión por llevar las cosas a un límite, que siempre es un precipicio. Entonces ahí, cuando ven ese precipicio, la gente se asusta y dice: “Bueno, hasta acá llegamos, qué estamos haciendo”. Es como cuando sucedió lo de las bombas nucleares, se mataron 500 mil tipos y se dijo, bueno, fue mucho, y se retrocedió un poco. Hay que llegar a un límite para saberlo.

-A priori, ¿te imaginás cuál puede ser ese límite?
-Siempre es una catástrofe. Siempre la realidad está mediada por fantasmas, si viésemos la realidad real, estaríamos en problemas graves. Constantemente estaríamos diciendo “me voy a morir, me voy a morir” porque lo único real es el miedo a la muerte. Quiero coger y me voy a morir, quiero coger y me voy a morir, jaja. Es lo básico, lo real. Entonces ponemos fantasmas, biombos, inventamos cosas, aquél es el malo, aquél el bueno: te hacés una novela para poder vivir, para no perecer en lo real.

-¿Ese es el famoso relato?
-Exacto. Lo real de la tecnología es que ellos están al mando, que la codicia humana es la que manda. Y eso es lo que no se quiere ver. Y la codicia es una pulsión de muerte, ¿dónde termina el codicioso? ¿Dónde termina su locura? Donde no haya más nada que codiciar, la muerte. Estamos en manos de eso.

-¿Y es inagotable esa fuente de codicia?
-Sí, porque el motor es el deseo. Y el deseo es el deseo de otro deseo. No es un “deseo esto y ya está”. Lo peor que le puede pasar a alguien es no tener deseos. Hay que garantizar entonces los deseos. Y ese es el enganche del capitalismo, que te promete siempre otro deseo más. Lo nuevo y lo inalcanzable. Un nuevo Porsche o Mercedes Benz. Imaginate que digan: “Este es el nuevo Porsche y es el único que vamos a hacer de acá en adelante”. Listo, se terminó Porsche. Nadie va a querer eso que no te promete otro deseo. Ese es el problema, porque detrás de eso está la codicia. El tema es que antes estaba más velada y hoy es muy brutal. Cada vez los millonarios son más millonarios, tienen más cosas, hay un mundo para millonarios. Antes no había dos mundos separados: había millonarios en el mundo.

-Y que eran los malos.
-¡Claro! Ahora han creado una cosa heroica del ser millonario y son los salvadores del mundo. Generan ONG con las que te enseñan a vivir, hay una pedagogía de los millonarios. Es el gobierno este, básicamente. Es un gobierno de millonarios que te quieren enseñar cómo vivir como ellos. Es gente codiciosa que te explica que sos un infeliz porque no tenés el entrenamiento necesario ni sos lo suficientemente emprendedor para dar la talla como dieron ellos. Es una cosa loca, pero funciona. La gente los vota y todos piensan que pueden ser como ellos.

-Hay una suerte de contradicción en el planteo híper racionalista del neoliberalismo, que mide la realidad a través del costo-beneficio, y la pulsión irracional del deseo que mantiene vivo al sistema capitalista. ¿Cómo conviven esas tensiones?
-Estoy haciendo el manual del niño neoliberal y una de las cosas que surgieron fue la aparición de los CEO. Es muy interesante. Es el plus de esta etapa del capitalismo, como prender el turbo. El CEO es el tipo que está a cargo, es la figura mediadora. Toda institución que se establece, por ejemplo la religión, necesita una figura mediadora: separar la idea de Dios, el dueño, el mandamás, del pueblo, del común. Esa función la puede cumplir sólo el CEO, la Virgen María, Cristo, los santos. Todo para no tener un contacto con Dios, que sería de alguna manera tener contacto con lo real. Dios define la vida y la muerte, viste, es un tipo terrible.

-Mejor no encontrárselo nunca.
-Jaja, claro, imagínate… entonces tenés a estos mediadores, que funcionan como una cortina. Vos fíjate que no se habla más de los dueños, volviendo a las empresas. Se habla del CEO. Antes estaba el dueño y los obreros, que lo agarraban a la salida, lo podían cagar a piñas. Hoy está el CEO, que no se sabe bien qué es, qué hace, pero está a cargo. El dueño, quizá, ya ni siquiera es una figura humana, es un flujo financiero. A la mañana eran unos jubilados suizos y a la tarde lo compra un club de golf norteamericano. El CEO tiene que garantizar que la cosa funcione y que la codicia esté a full. La razón de ser del CEO es que busca el máximo beneficio siempre, no puede aflojar. Por eso están tan ligados a los aditivos químicos, a los cursos de autoayuda, todo para aguantar la presión. ¿Cómo sabe el CEO lo que quiere el dueño? Lo único que le han dicho fue: “Estás a cargo, lo único que quiero es ganar lo máximo que pueda, tengo confianza en vos”. El resto le chupa un huevo. El pobre CEO tiene que estar a full, el dueño por ahí no era tan codicioso y cuando se la manda, le dice: “Che, loco, no era necesario matar tanta gente. Arrasaste con aldeas aborígenes, alcanzaba con la mitad. Sos un hijo de puta, se te fue la mano”. Eso le diría el dueño para justificar su vida, el hijo de puta es el CEO. Stalin hacía eso: los comisarios del partido mataban a todos, pero aparecía en el juicio y perdonaba gente. Stalin quedaba como el bueno. Los CEO tienen que matar y matar porque pueden perder su trabajo.

-A este Gobierno se lo ha caracterizado como el Gobierno de los CEO, ¿estás de acuerdo?
-Sin duda. Siguen la misma lógica: el máximo beneficio siempre. Lo ponés a Aranguren y en seguida te aumentan las naftas. A él lo están mirando, Aranguren es un CEO al que están mirando todas las petroleras. Actúa para los dueños, no para el pobre pelotudo que compra nafta…

-No hay contradicción.
-En ese aspecto, no.

-No es Cristina, por ejemplo, vetando la ley de Glaciares.
-Claro. Estos van a hacer lo posible para habilitar grandes negocios, van a bajar los impuestos. A la gente le van a dar cursos de autoayuda. Ellos piensan que el mundo está lleno de emprendedores y los que no lo son, están afuera. Vamos hacia eso, el neoliberalismo hace una criba en la que miles de tipos van para abajo y chau. Caíste y cagaste, el mundo no es para vos. Esa es la catástrofe del mundo. El Papa está peleando contra eso y el peronismo es una repuesta mundial. Lo creo realmente, es la única respuesta. Eso de poner al capital al servicio del hombre es invertir esta fórmula: primero está el hombre. Hay que garantizar el bienestar, el laburo, y después el capital crecerá. Por supuesto, crecerá muchísimo menos. No llega a abastecer la codicia de los CEO. El peronismo es el terror de esta gente porque no niega al capitalismo. No hay nada por afuera del capitalismo, se inventan afueras que son punitivos: Venezuela, Corea del Norte. El peronismo es un virus que invierte los términos, no cree en la meritocracia, es prebendario, es cortoplacista, no cree en los grandes planes, que son un invento de estos tipos para esquilmarnos. Los grandes planes se hacen para que fracasen: las crisis periódicas, los tiran abajo. Mientras, te empoman toda la vida. El peronismo es “dame lo que hay que lo reparto ya”, es como meterle un freno de mano al capitalismo, se sienten interpelados, es obsceno, es Moreno, una figura del peronismo oscuro, amenazante, no dejaba entrar unas computadoras… viste.

-Es como interrumpir el progreso.
-Claro, es el peor de los pecados, donde el capitalismo se afina más. Por eso la idea de felicidad del peronismo es una idea prebendaria, sin meritocracia, es un derecho básico. ¿Vamos a progresar? Y, vamos a ver muchachos, no hace falta entrenadores, simplemente vivir. Rodolfo Kusch insólitamente cobra vigencia, el mero estar de América, los pueblos indígenas que no progresan, ese estar con la naturaleza, los dioses…

-¿Hay una sobrevaloración del beneficio del progreso?
-Es un concepto que va caer cuando aparezca el abismo, hasta dónde se aceleran las cosas. Y los CEO son un gran factor de aceleración. Están impulsando esto y bueno, van a chocar el mundo. El peronismo va a terminar siendo una respuesta, un bálsamo: loco, aflojen un toque, saquen la garompa. El peronismo ofrece eso, una felicidad.

-Es un poco la conceptualización que hace el Papa Francisco, cuando habla de la adoración del dios dinero.
-Y por eso lo quieren matar. Es paradójico, pero el Papa se convirtió en una suerte de enemigo de este mundo. Aparece de repente poniendo una traba, un freno, algo que nadie quiere ver porque la aceleración del CEO es geométrica, siempre más. No puede haber menos. Nadie puede decir: “Con este telefonito podemos tirar cuatro años”. ¡Sería la catástrofe! Día por medio sale uno nuevo, en diez años imprimiremos nuestros teléfonos en nuestras casas. Ellos funcionan con la racionalidad, los números. El peronismo se caga en los números: nunca tiene que hacer números porque nunca van a cerrar y nuestra salvación está ahí. Lo que nosotros ofrecemos como bálsamo es que los números no cierran, que las cosas hay que hacerlas de otra manera. Digo peronismo, pero puede tener otro nombre, bajo esta filosofía. Va a andar por ahí.

-¿En momentos con estos se revaloriza el concepto de resistencia? Por ejemplo, ¿no tener la última tecnología en tu caso?
-Eso es para que no me ubique la SIDE, jaja. Me parece que esos aparatitos te quitan tiempo porque te enganchan y te alejan de ciertas epifanías, caminar y pensar, escuchar música, ir al bar y agarrar el cuaderno. Es una elección, pero no tiene que ver con la política.

-Y en términos políticos, sociales y culturales, ¿qué es hoy la resistencia?
-Insisto: es inevitable la catástrofe. El otro día pensaba en Versalles, donde estaban todos los ricos, mientras el pueblo se cagaba de hambre. Si ibas ahí un año antes de la revolución y les decías “dentro de un año ninguno de ustedes va a tener la cabeza sobre los hombros”, se hubieran cagado de risa. Yo creo que van a pasar cosas terribles porque no estamos a salvo, ya han pasado y seguirán pasando. Versalles de hoy existe, es el mundo de ricos, con una corbata de un rico un pobre vive toda la vida. Es una locura que no para, todo el negocio está ahí. Todos trabajan para los ricos, es un epifenómeno. Es un mundo que funciona así, pero yo me pregunto si va a sostenerse una fábrica de cadáveres de ese tamaño, si la cloaca humana la va a dejar pasar o no. ¿Hay una oportunidad de que pase algo?

-Incluso puede haber una reacción ligada a la barbarie.
-Pero claro. No van a decir: “Queremos justicia”. Van a decir: “Dame la puerta de tu casa”. Lo mejor sería organizar un poco eso. Yo critiqué la campaña de Cristina porque decía que no podés ir a la rada del puerto de Liverpool, donde está el Titanic recién barnizado, con las chimeneas humeantes, a decirle a la gente que no se suba porque se va a hundir. Te van a cagar a piñas, no bajaste ni a uno. La gente se sube al Titanic porque es precioso. Cuando chocó, todos se querían bajar, pero antes no, estaba bárbaro. Ahora están todos contentos en el Titanic. ¿Va a chocar? Bueno, veremos… seguramente. Pero no se bajó nadie. No podés hacer campaña bajando a la gente del Titanic, es una pelotudez. Y ahí aparece otra vez el deseo, todos quieren ser como ellos, unos chicos bárbaros con onda…. La compraron. Qué vamos a hacer.

-¿Pensás que cambió un poco la estrategia del kirchnerismo en su relación con el peronismo después de la derrota de octubre de 2017?
-Están cagados en las patas, pero todavía está todo muy crudo para ir hacia una unidad real. Hay mucho resentimiento, pases de factura. Pasó poco tiempo después de la derrota, lo que se necesita es una unidad real y la aparición de figuras nuevas porque la presencia de Cristina es paradojal, es la que te salva y te hunde al mismo tiempo. Es una cosa rara. Ella sabe eso y creo que quiere correrse un poco.

 

-¿Pensás que se abandonó del todo la idea de crear un partido puro del kirchnerismo?
-Bueno, sí, eso es algo que está bien. Está mucho más dúctil el panorama, más accesible. Ven que no hay salida, que no alcanza.

-En esa unidad, ¿hay algún límite? ¿Las casas se construyen con bosta, como decía Perón?
-Hay límites, pero son marginales. Bossio, qué se yo, si está o no, no me importa. Incluso Pichetto, que perdió en su tierra. Pichetto quiere ser juez de la Corte, ese es su partido. La cosa son los intendentes, los gobernadores. Ahí hay quilombo, pero se puede conversar. Estos tipos van a terminar haciendo desastre, por el mismo motor de la codicia. Ya la están viendo, los gremialistas se hacían los boludos y ahora reaccionaron, plantaron todas las alarmas.

-Justamente con el sindicalismo se fue construyendo una especie de relato que gira en torno a la asociación del dirigente sindical-peronista-chorro. Más allá de que haya una relación directa entre esta construcción y la pretensión de votar una reforma laboral, hay casos que lastiman en el mismo corazón de las banderas nacionales y populares porque no se puede ser defensor de los trabajadores y al mismo tiempo quedarte con la guita del sindicato. ¿Cuánto daño creés que le hace esto al sector con el que te identificás?
-Más allá de los actores, de lo corruptos que puedan ser, el problema es lo que están defendiendo. Lo que plantea la reforma laboral es agredir a toda una estructura de leyes de trabajo construida durante muchos años, en los que el sindicalismo es un actor más, por más corrupto que sea. Ellos deben actuar en esos parámetros y no les queda otra. En eso, son aliados siempre, por más que muchos sean tipos de mierda. Es la defensa que encarnan, jamás serán enemigos, por más que sean corruptos. Hay que tenerlo muy claro. Y, por otro lado, no son ni más ni menos corruptos que estos que están en el gobierno.

-¿Qué narrativa le ves al macrismo, desde el punto de vista estético?
-No veo una épica. Hay una iconografía que se puede construir sobre el mundo en el que ellos quieren vivir, y que para mí es la amenaza del mundo, y entonces ahí surge una cosa que tiene ver con el fin de los tiempos, una iconografía, una escatología gráfica: el diluvio universal, cómo acabaría la vida. Ahí yo incluyo al neoliberalismo, como una amenaza a la vida. Se enlaza con algo cristiano, algo que resuena, la insensatez. A partir de cierta cosa científica terminan siendo el monstruo de la racionalidad. Es como el resultado inesperado de algo que supuestamente estaba todo calculado. El monstruo neoliberal se va tragar el mundo.

-¿Y cuál es su relato?
-No tienen la atención ahí, sino en la pedagogía, bien de cursito. Lo dijo Bullrich: o ponés tu esfuerzo en ser un emprendedor o serás un empleado en la incertidumbre. Es muy interesante: el empleado siempre está en la incertidumbre. Es la diferencia entre obrero y empleado. El obrero está en la obra, tiene un saber, es un tipo que sabe. El obrero puede quedarse sin laburo, pero no pierde su condición de obrero. Sabe que tarde o temprano van a apelar a él. Ahora, un empleado no puede estar desempleado porque pierde su condición con el solo hecho de perder su trabajo: o está empleado o es desempleado. ¿Es un mundo para todos ese? Bueno, ahí está la pregunta. Estos tipos quieren hacer negocios, no quieren ser ministros. Son ministros para garantizar negocios. Se les va la mano.

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El racismo sigue siendo el gran ordenador social argentino

racismo

El imaginario social en la Argentina aceptó, luego de represiones, genocidios, años de repique en el ámbito educativo y en medios de comunicación, que el país fundamental era el país blanco de piel. Que lo mejor que se podía hacer era vanagloriar a los inmigrantes europeos (olvidando sus militancias sindicales por supuesto) por sobre los pueblos preexistentes y sus herederos, también por sobre toda la migración africana haya venido o no esclavizada.

El primer fin de semana de este diciembre de 2017 en un programa de televisión barilochense bastante mirado por el público local medianamente politizado, un programa llamado Con voz y voto, estuvo presente una dirigente de la comunidad mapuche Colhuan-Nahuel que es tía de Rafael Nahuel, el pibe que mató la prefectura en Villa Mascardi. María Nahuel planteó las necesidades de ese pueblo en cuanto a la recuperación de un territorio que sirva para desplegar las ceremonias de la nueva machi (la machi es una figura importantísima dentro la comunidad mapuche al ser quien ejerce el vínculo con ancestros y llevar adelante curaciones y ceremonias). María, junto con su abogada contaban lo que había pasado y que seguirían con la voluntad de llegar al terreno en donde habitaron sus ancestros.

El conductor del programa se puso a leer los mensajes de los televidentes y ocurrió un hecho singular. Apareció una abrumadora cantidad de gente que no sólo la acusaba a la dirigente mapuche de ser la culpable del asesinato de Rafael, sino que le decían usurpadora, violadora de la propiedad privada, violenta entre otros epítetos que iba leyendo un conductor que buscaba decirle a los televidentes que esa persona que estaba ahí no era su enemigo, sino alguien que tenía un reclamo y por el accionar del poder judicial argentino tan opuesto a los intereses de estas comunidades elegía esta vía.

Lo que se veía en ese momento era otra vez en nuestra historia, la sociedad culpando a las víctimas o sus familiares. Si hay una muerte es porque ese chico no debía estar ahí y si estaba la culpa es de quienes le lavaron la cabeza con discursos de ancestralidad mapuche. A Rafita, como le decían, lo había visto alguna vez por laburo, y luego me enteré de su trabajo en diferentes espacios que buscan sacar a pibes del alto de Bariloche adelante. Con todo en contra, en una ciudad que no los quiere y los excluye a más no poder en el ámbito laboral específicamente, estaba tratando de darse una vida digna. En ese camino empezó a recuperar sus raíces. Toda recuperación de una raíz identitaria se hace siempre en una coyuntura política determinada. A él le tocó en el tiempo de un gobierno elegido por el voto que ha tomado a la cuestión mapuche como ele enemigo número 1 del sur del país. Un gobierno que habiendo renunciado a tener autonomía para desarrollar  políticas públicas a favor del pueblo, que acepta las recomendaciones del FMI para el cambio de la fórmula de aumento de las jubilaciones y la AUH,  busca en estos intersticios la forma de darse una identidad. Un gobierno que también busca sus raíces.

Pero entonces la sociedad en la que se crió este pibe que buscaba las formas existentes para salirse del destino que tenía escrito en la frente, es una sociedad que no sólo lo excluyó en vida sino que luego de muerto también le hes negada su identidad recuperada. No hay empatía, está vedada porque atraviesa el racismo y el odio social. Que por supuesto este gobierno alimenta todos los días sumando un miedo nuevo al miedo que ya estaba desde ayer. No había empatía tampoco en la dictadura del 76 cuando a las madres les decían que no habían sabido cuidar a sus hijos y que se tendrían que haber ocupado antes. Se aceptaba la tragedia para mantener las jerarquías sociales en donde el anteúltimo orejón del tarro cuestiona al último orejón.

Cómo se cambia esto? De varias formas creemos. Una tiene que ver con asumir los orígenes plebeyos de las mayorías de este país, reconociendo las culturas ancestrales y transformándolas en una pasado de orgullo y un presente de respeto. Esto se debe hacer en todos los ámbitos estatales, desde la educación hasta el poder judicial pasando por los ejecutivos de todos los ámbitos. El racismo y la segregación funcionan a la perfección para seguir reproduciendo una sociedad llena de violencia contenida que cada vez más seguido tiene eventos mortuorios derivados de conflictos que se pueden resolver sentandose en una mesa las partes. Pero cuando el objetivo es disciplinar para lograr fines de achicamiento estatal, o de redireccionamiento de la economía los muertos sirven al fin del amedrentamiento de quienes se animan y salen de sus casas para decir que NO. Y los muertos siempre son puestos por el pueblo, ese pueblo que sigue luchando todos los días para conquistar una mejor calidad de vida para ellos y para sus hijos.

 

 

El instrumento político del pueblo en la Argentina que viene

Luego de las movilizaciones de una parte importante de nuestro pueblo en los inicios del marzo de 2017 urgen algunas preguntas acerca de cómo se irá componiendo el espacio nacional de nuestro país. ¿Se construirá un espacio nuevo, un frente ciudadano?, ¿se institucionalizarán los espacios existentes? Mientas tanto subimos algunos comentarios acerca del funcionamiento de las organizaciones políticas argentinas creadas en la última década y una reflexión sobre algunos cambios que podrían darse.

 

A democratizar, a democratizar!

Viaja Macri a España y son los representantes del partido PODEMOS quienes dejan en claro las características neoliberales y represivas del gobernante argentino. En nuestro país muchos dirigentes, sobre todo de los representantes de organizaciones políticas surgidas en la última década, son quienes se hacen eco de las expresiones de los españoles. Irene Montero e Iñigo Errejón son los diputados que con sus discursos explican quien es Macri y dan aliento a las organizaciones populares de nuestro país.

Cuando veo esta situación y el tratamiento fraternal que tienen los referentes de PODEMOS con los dirigentes argentinos se me aparecen las diferencias entre unos y otros. En el caso de la organización española, surgida del levantamiento popular llamado comúnmente “los indignados”, se visualiza un claro concepto de democracia interna, en donde cada uno de los referentes es producto de la votación de los integrantes de ese partido. Incluso a principios de este año se refrendó la conducción de Pablo Iglesias por sobre Iñigo Errejón que quería sucederlo con otra visión táctica del quehacer español.

PODEMOS surgió desde una crisis parecida a la nuestra de 2001/2002, fue el armado disruptivo de una generación que se puso al frente para buscar romper el status quo, en donde el PSOE y el PP representaban con diferencias de matices, un mismo destino para España: el sometimiento a las políticas neoliberales de exclusión que se promueven desde Alemania hacia toda la eurozona.
En la Argentina, sin embargo, las nuevas generaciones que se han ido sumando al quehacer político fundamentalmente a través del espacio kirchnerista y que llevan como marca el diciembre de 2001, han desistido de conformar espacios donde prime el debate y la discusión política con resolución electoral, para crear organizaciones verticalistas que mientras se tuvo al Estado como principal organizador y creador de políticas públicas se vio un buen funcionamiento. Nuevas generaciones que siempre han vivido en esta democracia de la que conocemos tanto sus limitaciones como sus beneficios.

Pero luego de la derrota electoral de 2015 se inició una nueva etapa en el país. Sin el Estado atrás se vio a cada uno en su desnudez, si había construido algo ese era su nuevo punto de partida, si no había construido nada corre el riego de terminar como los políticos tradicionales que hacen de su vida un seguimiento de una agenda que no construyen.

Las nuevas generaciones que se han sumado a la construcción de una alternativa política en la Argentina tienen delante de si la posibilidad de ampliar sus bases, logrando incluir cada vez más si pueden resolver sus debates internos de una forma que logre dar cuenta de la voz de todos los interesados. Y nada mejor que un momento de democratización para avanzar de cara al cambio que ha tenido el país. Salir de la lógica hiperverticalista y volcarse a la construcción en cada uno de los lugares, sabiendo que eso se va a, por lo menos, tener en cuenta a la hora de la verdad dirigencial es una manera posible para zanjar diferencias internas que todos sabemos que existen desde hace mucho tiempo.

El parámetro que funcionó en estos años para el armado político tenía que ver con la cercanía a cierta esfera de poder. SI eras amigo del amigo del amigo tenías más chances de acceder a espacios de la organización que si trabajabas por tu cuenta en tu lugar de vida, en una universidad, en un barrio, en un ámbito laboral o gremial, pero no conocías a los dirigentes de Buenos Aires.

Así se fue conformando una red que más que premiar a quienes obedecían este status quo en donde la cercanía a algún dirigente conocido zanjaba una discusión, castigaba y aislaba por peligrosos a quienes desarrollaban algún talento. Incluso este método se utilizaba y se utiliza para elegir un referente de una Unidad Básica. Se entiende que el verticalismo de la obediencia por ser conocido de tal o cual garantiza cierta lealtad a una persona, pero eso, está demostrado no presupone el crecimiento de una organización política.

Los militantes de un espacio político no podemos elegir a quienes nos representan. ¿Por qué? ¿Qué pasaría si pudieran? Han pasado varios años ya, como para que “los plenarios” que hacen las organizaciones no sean sólo una juntada de contención y algo de discusión sino que también incorporen la instancia electiva, que los dirigentes rindan cuentas a sus dirigidos y desarrollar una gimnasia democrática interna que ayude a dar un salto adelante.

Uno de los cánticos iniciáticos del 15M en España era: “que no, que no, que no nos representan”. Hablaban de los partidos tradicionales, pero dejaban un sello de origen en donde cualquier nuevo armado político debería representar a quienes lo componían.

La representatividad en las organizaciones políticas en Argentina es una problemática que va camino a modificarse. La inclusión de las PASO y la posibilidad de elección interna en los partidos han ido creando una base democrática que invita a continuar el camino. Quizás la experiencia organizativa de la CTA en los 90 sea un espejo para mirarse, teniendo en cuenta la búsqueda de generar un espacio que representara a quienes lo integraban. Las elecciones directas de los dirigentes de la central generaron mayor y mejor participación en el movimiento obrero.

Una organización política si dice que representa los intereses genuinos de nuestro pueblo tiene que permitirse la democracia interna, pese al riesgo que conlleva en tanto se pone en juego una cuota de poder. Pero hay que terminar de entender que sin representatividad y sólo con un supuesto seguidismo ciego de un ente infalible, que ya se ha comprobado que no es así, no alcanza para la creación de una organización. Si vamos por el mismo camino ya recorrido nos tropezaremos con las mismas piedras,

Es necesario modificar esta situación y animarse a un nuevo tipo de juego político que premie la decisión de los compañeros, el talento de quienes lo puedan hacer mejor y se aleje del encapsulamiento de las políticas en mesas minúsculas que suponen conocer todo el territorio y muchas veces hacen agua por todos lados

NUEVAMENTE LA CUESTIÓN MALVINAS

Por Mario Rapaport.

En un extenso libro de casi 900 páginas que tuve la oportunidad de dirigir, de inminente aparición, Historia Oral de la política exterior argentina II, 1966-2016, continuación del tomo I que va de 1930 al 66 y se publicó el año pasado, vuelve a replantearse como uno de sus temas principales, el del conflicto sobre las islas Malvinas, desde el siglo XIX hasta la guerra de 1982 y sus secuelas. Una cuestión  que ahora reverdeció por las poco afortunadas declaraciones del presidente Macri, y no por casualidad, sino porque fue la situación más dramática que atravesaron las relaciones argentino-británicas en el curso de su historia. Basado en especial, para el caso Malvinas, en el análisis de destacados especialistas y la opinión, a través de largas entrevistas, de los principales protagonistas diplomáticos argentinos, como el ex canciller Nicanor Costa Méndez, los embajadores Eduardo Roca y Lucio García del Solar y muchos otros, con el agregado de imperdibles documentos históricos, se ve más claramente lo que estuvo y está en juego en ese conflicto. No sólo a la luz de la coyuntura bélica sino también de valiosos antecedentes históricos casi desconocidos. Analizaremos en forma sintética una problemática ampliamente desarrollada en el libro, siguiendo algunas fechas significativas de su tormentosa historia diplomática.

1831: en diciembre de 1831, el capitán Silas Duncan, al mando de la corbeta  Lexington de la armada de los Estados Unidos entró en las islas, las ocupó, arrestó a sus autoridades y voló el depósito de pólvora que encontró allí. Pero se conoce menos que esta acción fue reprobada como contraria a ley por una Corte Federal de Massachusets que reconocía la soberanía argentina. Años después la Corte Suprema de EEUU tomó una posición diferente y fue por esta acción norteamericana que los ingleses tomaron  las islas sin problemas ni enfrentamientos..(Ver Francis Wharton (ed) A Digest of the International Law of the United States, Washington, 1887.

1889: Un importante diplomático ruso, Alexander Semionovich Ionin que visitó las Malvinas decía en un libro publicado ese año que las islas tenían un valor estratégico y les anunciaba un futuro dramático aunque no lo pareciera, entre otras cosas, porque “son el único lugar en el Atlántico donde se puede pisar tierra firme”. Cierto que hasta ahora –agregaba–“no ha resultado tan firme la que pisa allí Inglaterra, pues sólo mantiene a un gobernador y no tiene ni un solo cañón, ni considera necesario establecer comunicaciones con la metrópoli […] parecería que esto le es suficiente […] Sin embargo, estando seguro de sus derechos jurídicos nadie puede ignorar las protestas del gobierno argentino y en cualquier momento éste tiene la posibilidad de enviar allí fácilmente cañones, soldados y naves. Por consiguiente, yo aconsejaría a las potencias marítimas que prestaran más atención a las protestas anuales del ministro de Relaciones Exteriores de Buenos Aíres, pues no son éstas tan carentes de razón como a primera vista parecen.”

Estas palabras explican, ya desde esa  época, mucho antes de la Guerra Fría, el  porque los rusos, aunque con reticencias para evitar un enfrentamiento directo con las potencias occidentales, apoyaron la posición argentina en 1982.

1915: Durante la Primera Guerra Mundial el emperador alemán Guillermo II prometió a algunos prominentes argentinos que si ganaban la guerra devolvería las islas a sus verdaderos dueños. Algo que entusiasmó a directivos de empresas de origen germano en el país como Bunge y Born, que lo apoyaron.

1965: Gracias a la gestión del embajador Lucio García del Solar la Asamblea de las Naciones Unidas reconoció por primera vez, por la resolución 2065, que se trataba de un caso de soberanía que había que resolver en común entre ambos  países.

1968: Costa Méndez, en ese entonces canciller del gobierno de Onganía, respondiendo a nuestras preguntas veinte años después dijo: “Lo que le quería señalar es que realmente la confrontación empezó a no tener solución en marzo de 1968. Entonces el Sr. Stewart (secretario del Foreign Office) va a la Cámara de los Comunes, y proclama: “No va a haber solución que no tenga en cuenta los deseos de la población de las islas. Vamos a respetarlos” sin tener en cuenta el tema de la soberanía. De cualquier modo, “se hace una negociación que se plasma en el “Memorándum de entendimiento” de 1968, pero fracasa pues, Gran Bretaña no se distancia de esa posición de subordinar todo a los deseos de los habitantes […]. Bueno, el caso fue que lo enviaron a las islas y, trató de convencer a los isleños, pero volvió completamente desilusionado, estuvo dos días en Argentina y al regresar a Londres hizo dos declaraciones interesantes: la primera, asegurando que en los argentinos encontró alguna tendencia al compromiso, y en cambio en los isleños ninguna; y la segunda, que la pasión argentina por el tema Malvinas y la pasión de los isleños por quedarse solos allí era tal que casi veía inevitable un caso bélico.”.

1982: Palabras de Costa Méndez, ahora canciller de Galtieri:  “Con respecto a Haig (el secretario de Estado norteamericano, presunto mediador en el conflicto). A mí juicio, ya le digo que, o era un gran ingenuo o un gran mentiroso.

Pero ¿por qué mentir?

CM: Yo creo que […] se lanzó a esta aventura mediadora de buena fe, creyendo que iba a ser un éxito, si no sería un idiota, y tan idiota  no era. Creyó que iba a ser un éxito como Kissinger en Medio Oriente. Tal es así que él le pregunta al mismo Kissinger, me lo cuenta éste varios años después: “¿qué hago?” -y Kissinger le responde- “No vayas, no te metas que en Latinoamérica un americano no puede tener éxito nunca, pero no me hizo caso”.

Y además, el desconocimiento que él tenía de la cuestión.

CM: no sabía nada del tema, pero nada […] en la primera entrevista él me dice: “Tenemos que hacer una comisión de seis países para ordenar la administración de las islas”. Yo le digo: ”General, ¿sabe cuántos habitantes tienen las islas? 1.800.”

¿No sabía la cantidad de habitantes de las islas?

CM: No sabía donde estaban las islas.

Los norteamericanos le dieron un respaldo total a Gran Bretaña algo que no extraña si tenemos en cuenta la historia de las relaciones entre ambos países. Todo empezó con la fragata Lexington y el libro que comentamos valioso por su  documentación, análisis y testimonios de cancilleres, embajadores y destacados especialistas, en este y otras cuestiones cruciales de la política exterior argentina desde mediados del siglo pasado hasta la más reciente actualidad, será sin duda un hito en la literatura sobre la política internacional del país y de América Latina.

2016: Esto lo reconoce uno de los principales funcionarios actuales de la cancillería brasileña, Paulo Roberto de Almeida, quien leyó el primer tomo, en un mail que me dirigió  personalmente: “Tu libro Historia Oral de la Politica Exterior Argentina, 1930-1966, es precioso, y supongo que el segundo volumen, pos-1966, sea igual de excelente, incluso porque las fuentes mas cercanas tendrán mayor abundancia de recuerdos y materiales. Yo propuse, hace muchos años, algo similar, o equivalente, al Centro de Historia e Documentação Diplomática, CHDD, de la Fundação Alexandre de Gusmão, pero no se llevó a cabo”. Si no en las olimpíadas en algo nos adelantamos a nuestros vecinos brasileños.

Fidel: un fuera de serie

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Era inevitable, pero cuando se produjo la muerte de Fidel Castro a los 90 años, fuera de la gestión cotidiana del gobierno de Cuba se movió el mundo. Una muerte buscada por años por el presupuesto de inteligencia norteamericano, pagado por los plomeros estadounidenses como dijo alguna vez un secretario del tesoro yanki cuando Argentina pedía refinanciamiento de deuda en el 2001. Y no pudieron, y el tipo se murió de viejo en su patria, venerado por su pueblo. Alguna vez le dijo a Hugo Chavez que a los líderes de estos tiempos no les podía ocurrir lo que había pasado con San Martín, Bolívar que murieron exiliados sin poder volver a sus patrias y creyendo que habían arado en el mar, como escribió Bolívar. Fidel Castro fue un líder que fue aprendiendo de cada etapa que le tocó vivir, no concuerdo con que fue el último líder del siglo XX porque el siglo XXI lo encontró con un protagonismo y una inventiva que permitió que el gobierno socialista de esa isla insignificante a la escala mundial pudiera resistir y además dar ejemplo. Fidel no sólo fue el conductor que revisó cada uno de los fusiles con los que un grupo de jóvenes se subió al granma. Demostró como gobernante una cercanía cotidiana con su pueblo, no sólo poniendose al frente de la invasión militar cubano-norteamericana en playa Girón, sino cada vez que un ciclón azotaba alguna localidad cubana el presidente estaba ahí analizando y buscando que las condiciones de seguridad funcionaran adecuadamente. También con la caída del muro de Berlín cuando el PBI cubano cayó más de 20 puntos en un suspiro, no había electricidad, no había casi nada. Y se organizó una manifestación para reclamar ante esta situación en la cual Fidel Castro se puso al frente para poner la cara y exponer sobre las posibles salidas que tenía el país para atravesar lo que llamaron período especial. Cuba se transformó en un país turístico donde Fidel avisó que esa situación crearía una situación de desigualdad que ante la situación que atravesaba la isla era el mal menor. En los 90 la avanzada norteamericana pisó el acelerador buscando barrer del mapa esta experiencia de gobierno que sobreviví pese a un bloqueo económico inédito a nivel mundial por la extensión en el tiempo. Cuba fue un faro para todas las resistencias latinoamericanas de los años 90 que se enfrentaban a las políticas neoliberales a lo largo y a lo ancho del continente. Y marcó a cada una de las generaciones que pasaron desde los 60. De Cuba se habla aún en las mesas de café, se dice livianamente andate a vivir  a Cuba si alguien plantea alguna política medio estatista, es un logro inconmensurable de una isla que estaba destinada a ser el casino-cabaret de los ricos norteamericanos. Su acción de gobierno la acompañó con una reflexión que lo hace ser una figura de la talla de Simón Bolívar o José Martí. Decía a mediados del siglo XXI que el principal error que habían cometido en los 60 era haber creído que existía alguien en el mundo que supiera como se hacía el socialismo una vez que se tenía el gobierno. Un verdadero maestro que enseñaba  a cada paso sobre la humanidad. Incluso en los momentos más duros en donde el gobierno cubano fusiló a altos dirigentes de la revolución vinculados con el narcotráfico o a secuestradores de barcos que buscaban generar un incidente con los yankis. En esos momentos se dedicó a explicar las medidas que tomó un tribunal, siempre dando la cara a su pueblo y al mundo. De estos líderes nacen pocos, y son menos los que pueden lograr su cometido y morirse de viejos en su país. Nunca la tarea está terminada, pero vaya si Fidel arrimó un poquito.

 

6 años de que nos fue Néstor y un hallazgo

Otro aniversario, esta vez con un gobierno que hace que se lo extrañe más aún. Néstor vino a reparar los sueños rotos de varias generaciones emparchando el pasado e inventando un futuro totalmente diferente al que esperábamos hasta el 24 de mayo de 2003.

Este aniversario nos encontró iniciando una nueva experiencia en la Universidad del Comahue. Comenzamos un seminario sobre la historia del peronismo para mantener viva la memoria de los hombres y las mujeres que entregaron sus tiempos y sus vidas para que nuestro país nos contenga a todos los que vivimos en él. Primero la felicidad del pueblo decía Perón. Quien, y acá va el hallazgo que encontramos releyendo, asumió la Secretaría de Trabajo y Previsión un 27 de octubre pero de 1943. Fechas que marcan inicios, finales y nuevos inicios para nuestro pueblo.

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UN CAPITALISMO SIN RUMBO

UN CAPITALISMO SIN RUMBO

10 reglas de la globalización

Por Mario Rapoport

Estos son los diez principios económicos, sociales y políticos que rigen hoy al mundo. La economía está manejada por una suerte de nuevo capitalismo que navega de crisis en crisis, imponiendo una estabilidad ficticia sólo para garantizar la libertad de los movimientos de capital, demoliendo todas las instituciones de las economías de bienestar. También se oponen a la existencia de un gobierno mundial democrático porque su poder y fortuna se basan en las desigualdades del actual. Su único motor es la acumulación en sí misma. Puede decirse que a su modo son populistas con todos aquellos que se benefician con sus políticas, lo que deberíamos llamar populismo del capital.

1 Si aplicamos la matemática de los conjuntos podemos dibujar el mundo dividido en uno principal de ciudadanos ricos y poderosos y muchos otros secundarios de ciudadanos que van de la estrechez económica a la pobreza. En ese primer conjunto se aferran a sus bordes como garrapatas partes pequeñas de los otros conjuntos del mundo desfavorecido ocupando superficies pobladas por grupos minoritarios con riqueza y poder. También una parte de ese primer conjunto se une a los otros compartiendo pobreza y desigualdades.

2 Siempre existió en el pasado este tipo de relaciones, pero antes había una diferenciación más neta entre las elites de poder de uno y otro conjunto. Hoy confluyen en un mismo espacio de ideas y políticas intercambiables aunque sus recursos no sean iguales en lo tecnológico o lo militar. La música que silban es la misma y las maneras en que se mueven entre esfera y esfera no supone la existencia de ningún pasaporte. Que el peso concentrado de esas riquezas no haya todavía producido movimientos sociales tectónicos es un problema que ni la teoría matemática ni la social pudieron resolver. Exige arrojar como lastre para mantener ese mundo en equilibrio a millones de pobres, lo que ocurría más rápidamente en el siglo pasado con las guerras mundiales.

3 La globalización de los mercados no es sino una “anarquía generalizada”, con características claramente negativas en relación a los cada vez más limitados derechos soberanos. El lugar estratégico lo ocupan las multinacionales, principales actores de la globalización, cuyas características son la fragmentación mundial de los procesos de producción, la supremacía de las finanzas, la deslocalización de los servicios y la constante relocalización de sus actividades productivas. La competencia no se da entre una multitud de oferentes y demandantes, como sostenía la teoría neoclásica, sino que esta monopolizada y regulada por las grandes empresas, tanto por sus precios como por sus capacidades de innovación o especulación. En este sentido no se diferencia demasiado del monopolio de los mercados por el fenecido régimen soviético, de allí la rápida adaptación de los países que estaban sujetos a él a esta suerte de capitalismo.

4 No existe más el juego de la oferta y la demanda donde el consumidor se beneficiaba por la posibilidad de elegir entre los distintos productores los bienes que necesitaba. El único mercado que debe ser libre es el de los capitales, que se mueven de un lugar a otro en función de sus vectores de rentabilidad. Las políticas de oferta rigen las reglas de la globalización y crean un conjunto de normas para el conjunto de la sociedad que obliga a los ciudadanos a actuar conforme a ellas. Son menos sangrientas u opresivas que las de los campos de concentración o Gulags pero más insidiosas y se asemejan a los viejos túneles de la Primera Guerra Mundial donde los soldados no podían salir del sendero que le marcaban sus bunkers a riesgo de ser alcanzados por las balas enemigas. Hoy ese sendero a falta de balas está amenazado por crisis y desequilibrios permanentes.

5 Ese conjunto de reglas o leyes definen no solo logros del proceso de acumulación sino también otra sociedad en el cual la superestructura jurídica global es un elemento clave. Los movimientos de capital no actúan dentro de las fronteras de los Estados ni tienen en cuenta las preferencias o necesidades de los habitantes de uno u otro, ni menos aun los poderes negociadores de los sindicatos u organizaciones sociales. Nada en resumen que pueda afectar los intereses de las grandes empresas. Los países tomados individualmente ya no son más un reservorio de mano de obra a la que los dueños del capital están obligados a recurrir por estar radicados allí. No existe la necesidad de mantener a esos trabajadores potenciales en buenas condiciones económicas, se los puede conseguir en otros lados. También se retrae cualquier compromiso anterior con el Estado de Bienestar, la inversión y el consumo interno. Los bienes públicos, “elementos insustituibles de los privados”, como decía Julio Olivera, dejan de existir y el Estado, según Aldo Ferrer, cumple sus funciones reguladoras al revés destruyendo el empleo y el mercado interno. Por el contrario, se favorece la competencia sin límites y el egoísmo, las divisiones sociales y las desigualdades de ingresos, la completa dependencia de los mercados exteriores. Al mismo tiempo se subestima la política y la democracia representativa deja de tener sentido.

6 Para hacer más complejo el panorama del mundo, éste sigue dividido jurídicamente en Estados que teóricamente (en su mayoría) se rigen por un sistema democrático donde cada uno elige con su voto un gobierno. Antes se necesitaba recurrir a amenazas, intervenciones o guerras para influir desde afuera en los distintos países o lugares que podían dañar sus intereses. Ahora les basta en gran medida con el dominio de los medios de información que utilizan los que manejan el llamado poder mundial tanto en los Estados ricos como en los más pobres. Estos últimos son soberanos sólo de nombre. En este sentido son clave las elites locales. La mayoría de los que los dirigen forman parte de esas elites y están vinculados a compañías o entidades transnacionales directa o indirectamente. La justicia no es más local sino global y asociada a ese dominio.

7 No hay que confundir esta globalización con el libre comercio que resulta perjudicado, no beneficiado, por sus características y extensión, y salvo para los grandes países y sobre todo Estados Unidos por más que se concreten diversos tratados multilaterales como los del Pacífico y los del Atlántico. Predomina el intercambio con precios de transferencia entre las empresas multinacionales y continua el proteccionismo de las grandes potencias en sus sectores más débiles como el agrario. Incluso, puede afectar los sistemas de salud y alimentación de aquellos países que los firman. Por eso la oposición de muchos europeos a un Tratado de libre comercio con Estados Unidos. Además de trastocar las tradiciones o costumbres locales implicaría la utilización de productos transgénicos en los alimentos en una Europa donde están prohibidos. Por otra parte, con esta globalización el poder anteriormente contenido dentro de las fronteras del Estado-Nación se ha evaporado yendo hacia el espacio de los flujos de capital, donde la política es permanentemente condicionada y vaciada de todo contenido democrático, no ha través de golpes de Estado sino de la permanente corrupción que genera el sistema. Todas estas cuestiones exacerban el problema de las identidades nacionales y regionales y los nacionalismos neofascistas. Frente a ese poder omnipotente y la ausencia de una democracia real se levantan procesos de división de países y regiones con el surgimiento de movimientos separatistas entre los Estados-Naciones y en el seno de ellos, como el Brexit. Las guerras y conflictos regionales y nacionales han recrudecido así como los atentados terroristas.

8 Desde el punto de vista de la subjetividad ya no interesa la figura del trabajador como fuerza de trabajo o como consumidor. El neoliberalismo trae consigo una dimensión ideológica empresarial pero no puramente mercantil. Si se parte de la ideología del egoísmo y el superhombre de Ayn Ran, no se puede discutir desde la óptica de la solidaridad con los pobres y el Estado juega, en ese sentido, un rol de total indiferencia o favorece directamente a los que más ganan. El destino personal de cada uno depende de sí mismo. Más aún, la relación de los ciudadanos con su vida es análoga a la relación de cada empresario con su propia empresa. Existe una forma distinta de ciudadanía en la que el individuo está afuera de toda norma jurídica de derechos o deberes, salvo el penal, como el ideal de Von Hayek. De allí el rol creciente en los mecanismos de poder de la justicia castigando por doquier a quienes se oponen al sistema. En una “democracia” no delegable y no representativa, si es que tal cosa puede existir, cada uno es responsable de su propia suerte y el ciudadano es en sí mismo una empresa no una fuerza de trabajo en el sentido que le daban los economistas clásicos; su aptitud y/o competencia es un tipo particular de capital humano y su salario es un ingreso que incluye su rentabilidad como capital. Bajo la teoría clásica eran una fuerza de trabajo equiparable a una mercancía y aun siendo explotados podían discutir sus condiciones de trabajo e ingresos. A Henry Ford le interesaba vender sus autos a su asalariados, su acumulación dependía en parte del consumo de éstos. Ahora se considera al trabajador un empresario sin protección alguna (los verdaderos empresarios si la tienen). Su trabajo se valoriza o desvaloriza a lo largo de su vida y deviene un flujo de capital que va a subsistir sólo en aquellos que todavía están en sistema financiado por los bancos. De allí el rol creciente de la tarjetas de crédito y otros instrumentos financieros. Pan de hoy hambre para mañana.

9 Los políticos, distanciados de los que los votaron, están sujetos a la corrupción de las empresas en los negocios del Estado y son cada vez más reemplazados por empresarios que utilizan el Estado para favorecer sin intermediarios su propios intereses de rentabilidad y competencia, manipulando más fácilmente desde ese poder a las poblaciones en función de sus necesidades. Es un tipo de corrupción “interna” en el cual el Estado se transforma en parte de sus propias empresas. Usan los renovados medios de información a su guisa y paladar y dominan el mundo al estilo del Orwell de 1984. No tienen las formas de un Hitler o un Stalin, pero consiguen sus propósitos dominando la mente de la gente. Goebbels los envidiaría. La información y desinformación es su principal arma y el aparato de Justicia el medio del que disponen para terminar con sus adversarios.

10 Por último, es un capitalismo cada vez más de rapiña, basado no en el consumo productivo sino en la intoxicación de la gente desesperada a través del juego financiero y del narcotráfico, y en la mayor fragilidad y fugacidad de los mismos productos (como en la construcción). Distraen a la gente con grandes espectáculos, llámese fútbol u otros, con lo que se parecen a los emperadores romanos. Tiene en sus manos el dinero mundial. ¿Es un mundo sostenible? Sólo por algún tiempo. El hombre ha sabido escapar de los Goulags y hasta resistir los campos concentración. Esta nueva sociedad no durará más que el tiempo que se tomen los ciudadanos para derrotar una cultura que los ha separado entre ellos para mejor dominarlos. Como dijo Karl Polanyi las sociedades no se suicidan. Son volcanes que parecen apagados, pero la efervescencia corre por dentro hasta que su lava resurge un día con toda la potencia acumulada por las heridas causadas en el torrente sanguíneo del tejido social