Acerca de losoperariosdelplan

L@s operari@s del Plan somos un grupo de investigación, análisis y difusión de la Historia de Nuestra América. El nombre deviene de sentirnos en la necesidad de forjar aquel Plan de operaciones que se adjudica a Mariano Moreno para la construcción de una Patria Grande independiente, justa y soberana. La coordinación está a cargo del Lic. Ignacio Politzer

El instrumento político del pueblo en la Argentina que viene

Luego de las movilizaciones de una parte importante de nuestro pueblo en los inicios del marzo de 2017 urgen algunas preguntas acerca de cómo se irá componiendo el espacio nacional de nuestro país. ¿Se construirá un espacio nuevo, un frente ciudadano?, ¿se institucionalizarán los espacios existentes? Mientas tanto subimos algunos comentarios acerca del funcionamiento de las organizaciones políticas argentinas creadas en la última década y una reflexión sobre algunos cambios que podrían darse.

 

A democratizar, a democratizar!

Viaja Macri a España y son los representantes del partido PODEMOS quienes dejan en claro las características neoliberales y represivas del gobernante argentino. En nuestro país muchos dirigentes, sobre todo de los representantes de organizaciones políticas surgidas en la última década, son quienes se hacen eco de las expresiones de los españoles. Irene Montero e Iñigo Errejón son los diputados que con sus discursos explican quien es Macri y dan aliento a las organizaciones populares de nuestro país.

Cuando veo esta situación y el tratamiento fraternal que tienen los referentes de PODEMOS con los dirigentes argentinos se me aparecen las diferencias entre unos y otros. En el caso de la organización española, surgida del levantamiento popular llamado comúnmente “los indignados”, se visualiza un claro concepto de democracia interna, en donde cada uno de los referentes es producto de la votación de los integrantes de ese partido. Incluso a principios de este año se refrendó la conducción de Pablo Iglesias por sobre Iñigo Errejón que quería sucederlo con otra visión táctica del quehacer español.

PODEMOS surgió desde una crisis parecida a la nuestra de 2001/2002, fue el armado disruptivo de una generación que se puso al frente para buscar romper el status quo, en donde el PSOE y el PP representaban con diferencias de matices, un mismo destino para España: el sometimiento a las políticas neoliberales de exclusión que se promueven desde Alemania hacia toda la eurozona.
En la Argentina, sin embargo, las nuevas generaciones que se han ido sumando al quehacer político fundamentalmente a través del espacio kirchnerista y que llevan como marca el diciembre de 2001, han desistido de conformar espacios donde prime el debate y la discusión política con resolución electoral, para crear organizaciones verticalistas que mientras se tuvo al Estado como principal organizador y creador de políticas públicas se vio un buen funcionamiento. Nuevas generaciones que siempre han vivido en esta democracia de la que conocemos tanto sus limitaciones como sus beneficios.

Pero luego de la derrota electoral de 2015 se inició una nueva etapa en el país. Sin el Estado atrás se vio a cada uno en su desnudez, si había construido algo ese era su nuevo punto de partida, si no había construido nada corre el riego de terminar como los políticos tradicionales que hacen de su vida un seguimiento de una agenda que no construyen.

Las nuevas generaciones que se han sumado a la construcción de una alternativa política en la Argentina tienen delante de si la posibilidad de ampliar sus bases, logrando incluir cada vez más si pueden resolver sus debates internos de una forma que logre dar cuenta de la voz de todos los interesados. Y nada mejor que un momento de democratización para avanzar de cara al cambio que ha tenido el país. Salir de la lógica hiperverticalista y volcarse a la construcción en cada uno de los lugares, sabiendo que eso se va a, por lo menos, tener en cuenta a la hora de la verdad dirigencial es una manera posible para zanjar diferencias internas que todos sabemos que existen desde hace mucho tiempo.

El parámetro que funcionó en estos años para el armado político tenía que ver con la cercanía a cierta esfera de poder. SI eras amigo del amigo del amigo tenías más chances de acceder a espacios de la organización que si trabajabas por tu cuenta en tu lugar de vida, en una universidad, en un barrio, en un ámbito laboral o gremial, pero no conocías a los dirigentes de Buenos Aires.

Así se fue conformando una red que más que premiar a quienes obedecían este status quo en donde la cercanía a algún dirigente conocido zanjaba una discusión, castigaba y aislaba por peligrosos a quienes desarrollaban algún talento. Incluso este método se utilizaba y se utiliza para elegir un referente de una Unidad Básica. Se entiende que el verticalismo de la obediencia por ser conocido de tal o cual garantiza cierta lealtad a una persona, pero eso, está demostrado no presupone el crecimiento de una organización política.

Los militantes de un espacio político no podemos elegir a quienes nos representan. ¿Por qué? ¿Qué pasaría si pudieran? Han pasado varios años ya, como para que “los plenarios” que hacen las organizaciones no sean sólo una juntada de contención y algo de discusión sino que también incorporen la instancia electiva, que los dirigentes rindan cuentas a sus dirigidos y desarrollar una gimnasia democrática interna que ayude a dar un salto adelante.

Uno de los cánticos iniciáticos del 15M en España era: “que no, que no, que no nos representan”. Hablaban de los partidos tradicionales, pero dejaban un sello de origen en donde cualquier nuevo armado político debería representar a quienes lo componían.

La representatividad en las organizaciones políticas en Argentina es una problemática que va camino a modificarse. La inclusión de las PASO y la posibilidad de elección interna en los partidos han ido creando una base democrática que invita a continuar el camino. Quizás la experiencia organizativa de la CTA en los 90 sea un espejo para mirarse, teniendo en cuenta la búsqueda de generar un espacio que representara a quienes lo integraban. Las elecciones directas de los dirigentes de la central generaron mayor y mejor participación en el movimiento obrero.

Una organización política si dice que representa los intereses genuinos de nuestro pueblo tiene que permitirse la democracia interna, pese al riesgo que conlleva en tanto se pone en juego una cuota de poder. Pero hay que terminar de entender que sin representatividad y sólo con un supuesto seguidismo ciego de un ente infalible, que ya se ha comprobado que no es así, no alcanza para la creación de una organización. Si vamos por el mismo camino ya recorrido nos tropezaremos con las mismas piedras,

Es necesario modificar esta situación y animarse a un nuevo tipo de juego político que premie la decisión de los compañeros, el talento de quienes lo puedan hacer mejor y se aleje del encapsulamiento de las políticas en mesas minúsculas que suponen conocer todo el territorio y muchas veces hacen agua por todos lados

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NUEVAMENTE LA CUESTIÓN MALVINAS

Por Mario Rapaport.

En un extenso libro de casi 900 páginas que tuve la oportunidad de dirigir, de inminente aparición, Historia Oral de la política exterior argentina II, 1966-2016, continuación del tomo I que va de 1930 al 66 y se publicó el año pasado, vuelve a replantearse como uno de sus temas principales, el del conflicto sobre las islas Malvinas, desde el siglo XIX hasta la guerra de 1982 y sus secuelas. Una cuestión  que ahora reverdeció por las poco afortunadas declaraciones del presidente Macri, y no por casualidad, sino porque fue la situación más dramática que atravesaron las relaciones argentino-británicas en el curso de su historia. Basado en especial, para el caso Malvinas, en el análisis de destacados especialistas y la opinión, a través de largas entrevistas, de los principales protagonistas diplomáticos argentinos, como el ex canciller Nicanor Costa Méndez, los embajadores Eduardo Roca y Lucio García del Solar y muchos otros, con el agregado de imperdibles documentos históricos, se ve más claramente lo que estuvo y está en juego en ese conflicto. No sólo a la luz de la coyuntura bélica sino también de valiosos antecedentes históricos casi desconocidos. Analizaremos en forma sintética una problemática ampliamente desarrollada en el libro, siguiendo algunas fechas significativas de su tormentosa historia diplomática.

1831: en diciembre de 1831, el capitán Silas Duncan, al mando de la corbeta  Lexington de la armada de los Estados Unidos entró en las islas, las ocupó, arrestó a sus autoridades y voló el depósito de pólvora que encontró allí. Pero se conoce menos que esta acción fue reprobada como contraria a ley por una Corte Federal de Massachusets que reconocía la soberanía argentina. Años después la Corte Suprema de EEUU tomó una posición diferente y fue por esta acción norteamericana que los ingleses tomaron  las islas sin problemas ni enfrentamientos..(Ver Francis Wharton (ed) A Digest of the International Law of the United States, Washington, 1887.

1889: Un importante diplomático ruso, Alexander Semionovich Ionin que visitó las Malvinas decía en un libro publicado ese año que las islas tenían un valor estratégico y les anunciaba un futuro dramático aunque no lo pareciera, entre otras cosas, porque “son el único lugar en el Atlántico donde se puede pisar tierra firme”. Cierto que hasta ahora –agregaba–“no ha resultado tan firme la que pisa allí Inglaterra, pues sólo mantiene a un gobernador y no tiene ni un solo cañón, ni considera necesario establecer comunicaciones con la metrópoli […] parecería que esto le es suficiente […] Sin embargo, estando seguro de sus derechos jurídicos nadie puede ignorar las protestas del gobierno argentino y en cualquier momento éste tiene la posibilidad de enviar allí fácilmente cañones, soldados y naves. Por consiguiente, yo aconsejaría a las potencias marítimas que prestaran más atención a las protestas anuales del ministro de Relaciones Exteriores de Buenos Aíres, pues no son éstas tan carentes de razón como a primera vista parecen.”

Estas palabras explican, ya desde esa  época, mucho antes de la Guerra Fría, el  porque los rusos, aunque con reticencias para evitar un enfrentamiento directo con las potencias occidentales, apoyaron la posición argentina en 1982.

1915: Durante la Primera Guerra Mundial el emperador alemán Guillermo II prometió a algunos prominentes argentinos que si ganaban la guerra devolvería las islas a sus verdaderos dueños. Algo que entusiasmó a directivos de empresas de origen germano en el país como Bunge y Born, que lo apoyaron.

1965: Gracias a la gestión del embajador Lucio García del Solar la Asamblea de las Naciones Unidas reconoció por primera vez, por la resolución 2065, que se trataba de un caso de soberanía que había que resolver en común entre ambos  países.

1968: Costa Méndez, en ese entonces canciller del gobierno de Onganía, respondiendo a nuestras preguntas veinte años después dijo: “Lo que le quería señalar es que realmente la confrontación empezó a no tener solución en marzo de 1968. Entonces el Sr. Stewart (secretario del Foreign Office) va a la Cámara de los Comunes, y proclama: “No va a haber solución que no tenga en cuenta los deseos de la población de las islas. Vamos a respetarlos” sin tener en cuenta el tema de la soberanía. De cualquier modo, “se hace una negociación que se plasma en el “Memorándum de entendimiento” de 1968, pero fracasa pues, Gran Bretaña no se distancia de esa posición de subordinar todo a los deseos de los habitantes […]. Bueno, el caso fue que lo enviaron a las islas y, trató de convencer a los isleños, pero volvió completamente desilusionado, estuvo dos días en Argentina y al regresar a Londres hizo dos declaraciones interesantes: la primera, asegurando que en los argentinos encontró alguna tendencia al compromiso, y en cambio en los isleños ninguna; y la segunda, que la pasión argentina por el tema Malvinas y la pasión de los isleños por quedarse solos allí era tal que casi veía inevitable un caso bélico.”.

1982: Palabras de Costa Méndez, ahora canciller de Galtieri:  “Con respecto a Haig (el secretario de Estado norteamericano, presunto mediador en el conflicto). A mí juicio, ya le digo que, o era un gran ingenuo o un gran mentiroso.

Pero ¿por qué mentir?

CM: Yo creo que […] se lanzó a esta aventura mediadora de buena fe, creyendo que iba a ser un éxito, si no sería un idiota, y tan idiota  no era. Creyó que iba a ser un éxito como Kissinger en Medio Oriente. Tal es así que él le pregunta al mismo Kissinger, me lo cuenta éste varios años después: “¿qué hago?” -y Kissinger le responde- “No vayas, no te metas que en Latinoamérica un americano no puede tener éxito nunca, pero no me hizo caso”.

Y además, el desconocimiento que él tenía de la cuestión.

CM: no sabía nada del tema, pero nada […] en la primera entrevista él me dice: “Tenemos que hacer una comisión de seis países para ordenar la administración de las islas”. Yo le digo: ”General, ¿sabe cuántos habitantes tienen las islas? 1.800.”

¿No sabía la cantidad de habitantes de las islas?

CM: No sabía donde estaban las islas.

Los norteamericanos le dieron un respaldo total a Gran Bretaña algo que no extraña si tenemos en cuenta la historia de las relaciones entre ambos países. Todo empezó con la fragata Lexington y el libro que comentamos valioso por su  documentación, análisis y testimonios de cancilleres, embajadores y destacados especialistas, en este y otras cuestiones cruciales de la política exterior argentina desde mediados del siglo pasado hasta la más reciente actualidad, será sin duda un hito en la literatura sobre la política internacional del país y de América Latina.

2016: Esto lo reconoce uno de los principales funcionarios actuales de la cancillería brasileña, Paulo Roberto de Almeida, quien leyó el primer tomo, en un mail que me dirigió  personalmente: “Tu libro Historia Oral de la Politica Exterior Argentina, 1930-1966, es precioso, y supongo que el segundo volumen, pos-1966, sea igual de excelente, incluso porque las fuentes mas cercanas tendrán mayor abundancia de recuerdos y materiales. Yo propuse, hace muchos años, algo similar, o equivalente, al Centro de Historia e Documentação Diplomática, CHDD, de la Fundação Alexandre de Gusmão, pero no se llevó a cabo”. Si no en las olimpíadas en algo nos adelantamos a nuestros vecinos brasileños.

Fidel: un fuera de serie

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Era inevitable, pero cuando se produjo la muerte de Fidel Castro a los 90 años, fuera de la gestión cotidiana del gobierno de Cuba se movió el mundo. Una muerte buscada por años por el presupuesto de inteligencia norteamericano, pagado por los plomeros estadounidenses como dijo alguna vez un secretario del tesoro yanki cuando Argentina pedía refinanciamiento de deuda en el 2001. Y no pudieron, y el tipo se murió de viejo en su patria, venerado por su pueblo. Alguna vez le dijo a Hugo Chavez que a los líderes de estos tiempos no les podía ocurrir lo que había pasado con San Martín, Bolívar que murieron exiliados sin poder volver a sus patrias y creyendo que habían arado en el mar, como escribió Bolívar. Fidel Castro fue un líder que fue aprendiendo de cada etapa que le tocó vivir, no concuerdo con que fue el último líder del siglo XX porque el siglo XXI lo encontró con un protagonismo y una inventiva que permitió que el gobierno socialista de esa isla insignificante a la escala mundial pudiera resistir y además dar ejemplo. Fidel no sólo fue el conductor que revisó cada uno de los fusiles con los que un grupo de jóvenes se subió al granma. Demostró como gobernante una cercanía cotidiana con su pueblo, no sólo poniendose al frente de la invasión militar cubano-norteamericana en playa Girón, sino cada vez que un ciclón azotaba alguna localidad cubana el presidente estaba ahí analizando y buscando que las condiciones de seguridad funcionaran adecuadamente. También con la caída del muro de Berlín cuando el PBI cubano cayó más de 20 puntos en un suspiro, no había electricidad, no había casi nada. Y se organizó una manifestación para reclamar ante esta situación en la cual Fidel Castro se puso al frente para poner la cara y exponer sobre las posibles salidas que tenía el país para atravesar lo que llamaron período especial. Cuba se transformó en un país turístico donde Fidel avisó que esa situación crearía una situación de desigualdad que ante la situación que atravesaba la isla era el mal menor. En los 90 la avanzada norteamericana pisó el acelerador buscando barrer del mapa esta experiencia de gobierno que sobreviví pese a un bloqueo económico inédito a nivel mundial por la extensión en el tiempo. Cuba fue un faro para todas las resistencias latinoamericanas de los años 90 que se enfrentaban a las políticas neoliberales a lo largo y a lo ancho del continente. Y marcó a cada una de las generaciones que pasaron desde los 60. De Cuba se habla aún en las mesas de café, se dice livianamente andate a vivir  a Cuba si alguien plantea alguna política medio estatista, es un logro inconmensurable de una isla que estaba destinada a ser el casino-cabaret de los ricos norteamericanos. Su acción de gobierno la acompañó con una reflexión que lo hace ser una figura de la talla de Simón Bolívar o José Martí. Decía a mediados del siglo XXI que el principal error que habían cometido en los 60 era haber creído que existía alguien en el mundo que supiera como se hacía el socialismo una vez que se tenía el gobierno. Un verdadero maestro que enseñaba  a cada paso sobre la humanidad. Incluso en los momentos más duros en donde el gobierno cubano fusiló a altos dirigentes de la revolución vinculados con el narcotráfico o a secuestradores de barcos que buscaban generar un incidente con los yankis. En esos momentos se dedicó a explicar las medidas que tomó un tribunal, siempre dando la cara a su pueblo y al mundo. De estos líderes nacen pocos, y son menos los que pueden lograr su cometido y morirse de viejos en su país. Nunca la tarea está terminada, pero vaya si Fidel arrimó un poquito.

 

6 años de que nos fue Néstor y un hallazgo

Otro aniversario, esta vez con un gobierno que hace que se lo extrañe más aún. Néstor vino a reparar los sueños rotos de varias generaciones emparchando el pasado e inventando un futuro totalmente diferente al que esperábamos hasta el 24 de mayo de 2003.

Este aniversario nos encontró iniciando una nueva experiencia en la Universidad del Comahue. Comenzamos un seminario sobre la historia del peronismo para mantener viva la memoria de los hombres y las mujeres que entregaron sus tiempos y sus vidas para que nuestro país nos contenga a todos los que vivimos en él. Primero la felicidad del pueblo decía Perón. Quien, y acá va el hallazgo que encontramos releyendo, asumió la Secretaría de Trabajo y Previsión un 27 de octubre pero de 1943. Fechas que marcan inicios, finales y nuevos inicios para nuestro pueblo.

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UN CAPITALISMO SIN RUMBO

UN CAPITALISMO SIN RUMBO

10 reglas de la globalización

Por Mario Rapoport

Estos son los diez principios económicos, sociales y políticos que rigen hoy al mundo. La economía está manejada por una suerte de nuevo capitalismo que navega de crisis en crisis, imponiendo una estabilidad ficticia sólo para garantizar la libertad de los movimientos de capital, demoliendo todas las instituciones de las economías de bienestar. También se oponen a la existencia de un gobierno mundial democrático porque su poder y fortuna se basan en las desigualdades del actual. Su único motor es la acumulación en sí misma. Puede decirse que a su modo son populistas con todos aquellos que se benefician con sus políticas, lo que deberíamos llamar populismo del capital.

1 Si aplicamos la matemática de los conjuntos podemos dibujar el mundo dividido en uno principal de ciudadanos ricos y poderosos y muchos otros secundarios de ciudadanos que van de la estrechez económica a la pobreza. En ese primer conjunto se aferran a sus bordes como garrapatas partes pequeñas de los otros conjuntos del mundo desfavorecido ocupando superficies pobladas por grupos minoritarios con riqueza y poder. También una parte de ese primer conjunto se une a los otros compartiendo pobreza y desigualdades.

2 Siempre existió en el pasado este tipo de relaciones, pero antes había una diferenciación más neta entre las elites de poder de uno y otro conjunto. Hoy confluyen en un mismo espacio de ideas y políticas intercambiables aunque sus recursos no sean iguales en lo tecnológico o lo militar. La música que silban es la misma y las maneras en que se mueven entre esfera y esfera no supone la existencia de ningún pasaporte. Que el peso concentrado de esas riquezas no haya todavía producido movimientos sociales tectónicos es un problema que ni la teoría matemática ni la social pudieron resolver. Exige arrojar como lastre para mantener ese mundo en equilibrio a millones de pobres, lo que ocurría más rápidamente en el siglo pasado con las guerras mundiales.

3 La globalización de los mercados no es sino una “anarquía generalizada”, con características claramente negativas en relación a los cada vez más limitados derechos soberanos. El lugar estratégico lo ocupan las multinacionales, principales actores de la globalización, cuyas características son la fragmentación mundial de los procesos de producción, la supremacía de las finanzas, la deslocalización de los servicios y la constante relocalización de sus actividades productivas. La competencia no se da entre una multitud de oferentes y demandantes, como sostenía la teoría neoclásica, sino que esta monopolizada y regulada por las grandes empresas, tanto por sus precios como por sus capacidades de innovación o especulación. En este sentido no se diferencia demasiado del monopolio de los mercados por el fenecido régimen soviético, de allí la rápida adaptación de los países que estaban sujetos a él a esta suerte de capitalismo.

4 No existe más el juego de la oferta y la demanda donde el consumidor se beneficiaba por la posibilidad de elegir entre los distintos productores los bienes que necesitaba. El único mercado que debe ser libre es el de los capitales, que se mueven de un lugar a otro en función de sus vectores de rentabilidad. Las políticas de oferta rigen las reglas de la globalización y crean un conjunto de normas para el conjunto de la sociedad que obliga a los ciudadanos a actuar conforme a ellas. Son menos sangrientas u opresivas que las de los campos de concentración o Gulags pero más insidiosas y se asemejan a los viejos túneles de la Primera Guerra Mundial donde los soldados no podían salir del sendero que le marcaban sus bunkers a riesgo de ser alcanzados por las balas enemigas. Hoy ese sendero a falta de balas está amenazado por crisis y desequilibrios permanentes.

5 Ese conjunto de reglas o leyes definen no solo logros del proceso de acumulación sino también otra sociedad en el cual la superestructura jurídica global es un elemento clave. Los movimientos de capital no actúan dentro de las fronteras de los Estados ni tienen en cuenta las preferencias o necesidades de los habitantes de uno u otro, ni menos aun los poderes negociadores de los sindicatos u organizaciones sociales. Nada en resumen que pueda afectar los intereses de las grandes empresas. Los países tomados individualmente ya no son más un reservorio de mano de obra a la que los dueños del capital están obligados a recurrir por estar radicados allí. No existe la necesidad de mantener a esos trabajadores potenciales en buenas condiciones económicas, se los puede conseguir en otros lados. También se retrae cualquier compromiso anterior con el Estado de Bienestar, la inversión y el consumo interno. Los bienes públicos, “elementos insustituibles de los privados”, como decía Julio Olivera, dejan de existir y el Estado, según Aldo Ferrer, cumple sus funciones reguladoras al revés destruyendo el empleo y el mercado interno. Por el contrario, se favorece la competencia sin límites y el egoísmo, las divisiones sociales y las desigualdades de ingresos, la completa dependencia de los mercados exteriores. Al mismo tiempo se subestima la política y la democracia representativa deja de tener sentido.

6 Para hacer más complejo el panorama del mundo, éste sigue dividido jurídicamente en Estados que teóricamente (en su mayoría) se rigen por un sistema democrático donde cada uno elige con su voto un gobierno. Antes se necesitaba recurrir a amenazas, intervenciones o guerras para influir desde afuera en los distintos países o lugares que podían dañar sus intereses. Ahora les basta en gran medida con el dominio de los medios de información que utilizan los que manejan el llamado poder mundial tanto en los Estados ricos como en los más pobres. Estos últimos son soberanos sólo de nombre. En este sentido son clave las elites locales. La mayoría de los que los dirigen forman parte de esas elites y están vinculados a compañías o entidades transnacionales directa o indirectamente. La justicia no es más local sino global y asociada a ese dominio.

7 No hay que confundir esta globalización con el libre comercio que resulta perjudicado, no beneficiado, por sus características y extensión, y salvo para los grandes países y sobre todo Estados Unidos por más que se concreten diversos tratados multilaterales como los del Pacífico y los del Atlántico. Predomina el intercambio con precios de transferencia entre las empresas multinacionales y continua el proteccionismo de las grandes potencias en sus sectores más débiles como el agrario. Incluso, puede afectar los sistemas de salud y alimentación de aquellos países que los firman. Por eso la oposición de muchos europeos a un Tratado de libre comercio con Estados Unidos. Además de trastocar las tradiciones o costumbres locales implicaría la utilización de productos transgénicos en los alimentos en una Europa donde están prohibidos. Por otra parte, con esta globalización el poder anteriormente contenido dentro de las fronteras del Estado-Nación se ha evaporado yendo hacia el espacio de los flujos de capital, donde la política es permanentemente condicionada y vaciada de todo contenido democrático, no ha través de golpes de Estado sino de la permanente corrupción que genera el sistema. Todas estas cuestiones exacerban el problema de las identidades nacionales y regionales y los nacionalismos neofascistas. Frente a ese poder omnipotente y la ausencia de una democracia real se levantan procesos de división de países y regiones con el surgimiento de movimientos separatistas entre los Estados-Naciones y en el seno de ellos, como el Brexit. Las guerras y conflictos regionales y nacionales han recrudecido así como los atentados terroristas.

8 Desde el punto de vista de la subjetividad ya no interesa la figura del trabajador como fuerza de trabajo o como consumidor. El neoliberalismo trae consigo una dimensión ideológica empresarial pero no puramente mercantil. Si se parte de la ideología del egoísmo y el superhombre de Ayn Ran, no se puede discutir desde la óptica de la solidaridad con los pobres y el Estado juega, en ese sentido, un rol de total indiferencia o favorece directamente a los que más ganan. El destino personal de cada uno depende de sí mismo. Más aún, la relación de los ciudadanos con su vida es análoga a la relación de cada empresario con su propia empresa. Existe una forma distinta de ciudadanía en la que el individuo está afuera de toda norma jurídica de derechos o deberes, salvo el penal, como el ideal de Von Hayek. De allí el rol creciente en los mecanismos de poder de la justicia castigando por doquier a quienes se oponen al sistema. En una “democracia” no delegable y no representativa, si es que tal cosa puede existir, cada uno es responsable de su propia suerte y el ciudadano es en sí mismo una empresa no una fuerza de trabajo en el sentido que le daban los economistas clásicos; su aptitud y/o competencia es un tipo particular de capital humano y su salario es un ingreso que incluye su rentabilidad como capital. Bajo la teoría clásica eran una fuerza de trabajo equiparable a una mercancía y aun siendo explotados podían discutir sus condiciones de trabajo e ingresos. A Henry Ford le interesaba vender sus autos a su asalariados, su acumulación dependía en parte del consumo de éstos. Ahora se considera al trabajador un empresario sin protección alguna (los verdaderos empresarios si la tienen). Su trabajo se valoriza o desvaloriza a lo largo de su vida y deviene un flujo de capital que va a subsistir sólo en aquellos que todavía están en sistema financiado por los bancos. De allí el rol creciente de la tarjetas de crédito y otros instrumentos financieros. Pan de hoy hambre para mañana.

9 Los políticos, distanciados de los que los votaron, están sujetos a la corrupción de las empresas en los negocios del Estado y son cada vez más reemplazados por empresarios que utilizan el Estado para favorecer sin intermediarios su propios intereses de rentabilidad y competencia, manipulando más fácilmente desde ese poder a las poblaciones en función de sus necesidades. Es un tipo de corrupción “interna” en el cual el Estado se transforma en parte de sus propias empresas. Usan los renovados medios de información a su guisa y paladar y dominan el mundo al estilo del Orwell de 1984. No tienen las formas de un Hitler o un Stalin, pero consiguen sus propósitos dominando la mente de la gente. Goebbels los envidiaría. La información y desinformación es su principal arma y el aparato de Justicia el medio del que disponen para terminar con sus adversarios.

10 Por último, es un capitalismo cada vez más de rapiña, basado no en el consumo productivo sino en la intoxicación de la gente desesperada a través del juego financiero y del narcotráfico, y en la mayor fragilidad y fugacidad de los mismos productos (como en la construcción). Distraen a la gente con grandes espectáculos, llámese fútbol u otros, con lo que se parecen a los emperadores romanos. Tiene en sus manos el dinero mundial. ¿Es un mundo sostenible? Sólo por algún tiempo. El hombre ha sabido escapar de los Goulags y hasta resistir los campos concentración. Esta nueva sociedad no durará más que el tiempo que se tomen los ciudadanos para derrotar una cultura que los ha separado entre ellos para mejor dominarlos. Como dijo Karl Polanyi las sociedades no se suicidan. Son volcanes que parecen apagados, pero la efervescencia corre por dentro hasta que su lava resurge un día con toda la potencia acumulada por las heridas causadas en el torrente sanguíneo del tejido social

 

Hebe

Hebe

Para quienes nos sumergimos en las luchas del pueblo argentino, Hebe de Bonafini es un emblema de una organización que nunca se calló frente a los poderes concentrados de nuestro país y del exterior. La Asociación Madres de Plaza de Mayo fue, desde su gestación en 1977, un símbolo de la lucha por el reconocimiento de los derechos de nuestro pueblo. Demandaban saber que había pasado con sus hijos, pero a la vez, sabían que se los habían llevado porque querían peleaban por una Argentina que incluyera a toda su población. La dictadura cívico-militar que se implantó en el país en 1976 no hubiera tenido la efectividad que tuvo para desarmar las organizaciones libres del pueblo, si el poder judicial en su conjunto hubiera resistido un gobierno de facto. Esta situación permitió visibilizar a la sociedad argentina que el poder judicial no iba a ser fácilmente “la justicia”, sino más bien la injusticia. El tercer poder del estado nunca se limpió, sino que a partir de la llegada de los diferentes gobiernos de la democracia funcionó como una corporación que se mantuvo en el tiempo defendiendo intereses alejados de las demandas de la sociedad argentina. Se fueron amoldando a los distintos tiempos que vivió el país, pero nunca intentaron trastocar el orden injusto de nuestra sociedad porque se acoplaron a corporaciones económico-mediáticas que les permitieron subsistir en el tiempo y evitar que las intentonas de reforma judicial cayeran en sacos rotos. Las Madres de Plaza de Mayo están respondiendo sobre deudas que dejó el titular de Sueños compartidos en lo que era una obra espectacular (la construcción de viviendas en villas y asentamientos en todo el país) que se fue a pique. Las madres optaron por ser el nombre de un programa de construcción de viviendas, porque no sólo querían que se las recordara en un museo, sino ser artífices del cambio de vida de nuestro pueblo. Esa era la idea que fracasó por las personas que se puso a cargo. Pero lo que se quiere hacer con el arresto de Hebe es otra cosa. Y ella mejor que nadie sabe que decirle que no a esta citación judicial no es quebrantar la ley, sino decirle que no a una justicia perversa que ha cajoneado causas históricas sobre el robo a nuestro pueblo una y otra vez. Podríamos enumerar infinidad de causas que no llegan a nada por contar un poder judicial fácilmente corrompible. Hebe se para y dice que no cooperará. Los enfrenta una vez más. No se pudo reformar este poder, pero se le puede poner un freno. Hebe hoy está demostrando eso, y lo hace con un cuerpo de 90 años. Ahí tenemos que acompañarla todos.

Chávez

El nombre de Hugo Chavez empezó a escucharse en Argentina como un milico golpista venezolano que al contrario del carapintada Seineldín había logrado ganar una elección. Se igualaba a todos los militares del continente y el desconocimiento era tan grande que eran lo mismo los levantamientos contra Alfonsín en pos de anular las leyes de obediencia debida y punto final, que el levantamiento en contra de políticas neoliberales que Chavez condujo en 1992. La Argentina estalló a fines de 2001 y nuestra generación vio como al año siguiente se producía un golpe de estado en un país latinoamericano petrolero. Demasiada desinformación sobre la figura del presidente venezolano hacían que muchas organizaciones de la izquierda argentina no tomaran una posición clara en contra del golpe. Ese día muchos nos hicimos chavistas. Un golpe dado por la oligarquía, en donde se ubicaba de presidente a un empresario de principal corporación no podía dejar lugar a dudas. Y ese pueblo venezolano que también empezaba a conocer a quien había elegido salió a defenderse y a exigir que el presidente debía terminar su mandato. Fue el primer golpe que se dio vuelta en la historia en América Latina y quizás de la humanidad. Y lo hizo el pueblo venezolano. Ahí empezó el verdadero baile. Vino a la Argentina en 2003 con la asunción de Nestor Kirchner y después en 2005 en Mar del Plata cuando se animaron varios patriotas que ocupaban las presidencias de nuestros países, a decirle que no en la cara al presidente de la mayor potencia de la humanidad. Y fue la tumba del ALCA, como él dijo, allá en Mar del Plata. Recuerdo que Chávez le regaló un libro de Perón y de San Martín a Hebe de Bonafini, y creo que él tiene mucho mérito en haber hecho reconciliar a las madres y a los hijos de desaparecidos con la historia nacional y con el uniforme militar. Cuando Chavez vino a inaugurar la carrera de historia en la universidad de las madres, recuerdo que no había una bandera argentina, en 2005, y hubo que salir a comprar una (a pedido del embajador de Venezuela que quería que hubiera una bandera venezolana y una argentina). Chávez hizo que en la Argentina de la desaparición forzara se entendiera que ser milico era otra cosa que los tipos que masacraron una generación, hizo que ser militar volviera a tener un sentido heroico.

Al Comandante Chávez seguramente le debamos ser uno de los artífices de la etapa de avances populares en América Latina, uno que permitió volver a transitar los sueños de varias generaciones. Fue quien trajo de nuevo a Simón Bolívar, a  José de San Martín y nos enseñó a todos como entender la historia de América, como pararnos frente a esta vida que nos encuentra en esta región con esta cultura. Recuerdo cuando se plantó en la facultad de Derecho y pese a que el PC había participado de la organización del acto dijo que era un soldado de Perón. Desde ese día hizo que muchos en Argentina entendiéramos y confiáramos como él lo hacía en nuestro Nestor, en que una parte de la juventud volviera a cantar la marcha peronista y a extender los dedos en V. Era uno de esos imprescindibles. Y pasarán los años y lo seguiremos extrañando, pero sabiendo que el camino que dejó vale la pena continuarlo.