Venezuela: 1 año sin Chávez, 15 años de revolución bolivariana

Ayer se cumplió el primer aniversario de la partida física del comandante Chávez y hubo varios homenajes y recordatorios. En Venezuela dieron especial lugar a la película que hizo Oliver Stone  que se llama mi amigo Hugo. La pueden ver acá. http://www.correodelorinoco.gob.ve/politica/vea-documental-mi-amigo-hugo-oliver-stone-video/

Es una mirada desde el mundo norteamericano del rol del comandante Chávez en Venezuela y en la región. Hace no mucho Stone había hecho el filme al sur de la frontera que buscaba ser una clave de análisis de los gobiernos populares asentados en varios países de América Latina a inicios del siglo XXI. Por eso se llamaba al sur de la frontera: buscaba ser un explicativo para el norteamericano medio que consume medios masivos de comunicación y solo escucha una campana. Como anécdota recuerdo que en Argentina se estrenó en el convulsionado 2009 y ante la aparición de la presidenta Cristina, estando en un céntrico cine de la calle Lavalle, iniciamos un aplauso al que se sumaron varios y casi que terminamos abrazados cantando la marcha. Eran momentos de repliegue.

La nueva película está centrada una búsqueda, descifrar y a la vez poner en todo su justo valor la figura de aquel hombre tan satanizado. Con entrevistas a los principales funcionarios venezolanos, Maduro, Cabello, Jaua, Ramirez, Cilia Flores, la película está cargada de un dejo nostálgico de alguien que siente que ha perdido verdaderamente un amigo. Muy buena edición de la cobertura de la muerte de Chávez desde las cadenas norteamericanas destacando en primera instancia que era un “dictador posado sobre la reserva de petróleo más importante del mundo incluso mayor que la Arabia Saudita” . Elías Jaua el canciller comentó al pasar en la entrevista que nunca les iban a perdonar estar haciendo una revolución en la mayor reserva de petróleo mundial. Lo tienen bastante claro los muchachos por donde va la cosa. Se ven escenas de un Chávez estadista que cumplió el rol de padre para gran cantidad de militares y se muestra como una persona en constante formación, con esa cuota de obsesión mañana y noche sobre a cuanto estaba el precio del barril de petróleo. Stone lo dice clarito “Chávez cuando inició su gobierno pensó en un proyecto de tercera vía que financiara, a partir de las ganancias del petróleo, proyectos sociales”. No se lo permitieron y se lanzó a construir el socialismo bolivariano a gran escala. Antes de eso negoció con los países de la OPEP defender un precio justo del barril para los países exportadores. Esa fue su primera misión internacional.

La película muestra a hombres de estado que extrañan a Chávez pero que lo sienten cerca, que les ha dejado un camino, e incluso un plan para muchos años, como es el plan de la patria.

La película hace hincapié en la posibilidad de que haya sido asesinado y Maduro plantea que está esperando que llegue el tiempo histórico para hacer el análisis.

Algo que no contiene la película por haberse hecho para el publico norteamericano, así como para los propios en cada país es lo que han hecho las derechas latinoamericanas con la figura de Venezuela.

Nadie podría haber imaginado en 1998 que 10 años después habría marchas u opiniones de políticos, empresarios, etc, en las que se expresaría como el alter ego de lo que no se quiere ser a Venezuela. Todo lo que se dice nada menos de un tipo que ganó con una imagen de militar fuerte que podría ordenar la seguridad. En Paraguay que parece que todavía no salió de la guerra fría la acusación de chavista sumada a castrista parece ser el latiguillo de moda para los partidos que expresan ideas liberales económicamente y conservadoras políticamente. Lo mismo en Perú y Chile y ni que hablar de Colombia, donde el fantasma de cualquier mal se llama Venezuela o castrochavismo. Incluso teniendo una guerra civil de 50 años de duración en su territorio, maravillas de los medios de comunicación. A la vez que se creaba el movimiento bolivariano se creaba su estigmatización y su demonización en todo el continente con el discurso, fácil de replicar, de que era un dictador que quería llevar al socialismo a gente que hasta hacía cinco minutos eran los principales aliados petroleros de Estados Unidos. Chávez, como Fidel, han logrado ser un parteaguas de la discusión latinoamericana. Nadie queda sin opinión hoy acerca de Chávez como ocurre con Cuba y Fidel.

La decisión de estigmatizarlo de la manera que lo han hecho corre con el riesgo, tarde o temprano, de que los pueblos se empiecen a preguntar porque tanta saña contra este hombre, que era lo que no querían que se enterasen. Y así el ejemplo de Hugo Chávez cada vez se va a ir ampliando porque si algo vio y prefiguró Chávez es que el futuro para todos nosotros, tiene cara de unidad latinoamericana.

Es algo recurrente decirlo, pero el ejemplo de Chávez está vivito y coleando. Intentarán mil maneras de destruirlo: denigrándolo, apropiándoselo, vaciándolo de contenido, oponiéndolo al gobierno del partido que formó. Mil maneras como hicieron con Bolívar, pero siempre habrá quienes logren acercarse a la verdad histórica de la figura que fue y puedan continuar su ejemplo.

Le tienen mucho miedo al fantasma del loco Chávez. Mirá si les pasa de nuevo.

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