Los 24 de marzo

Ayer se cumplió un nuevo aniversario de la toma del gobierno por las fuerzas armadas apoyadas por la iglesia, grupos económicos, embajada de Estados Unidos, medios de comunicación hegemónicos, partidos políticos de oposición, y un largo etcétera. Aquel 24 de marzo de 1976 se transformó en una bisagra para la historia del país. Fue ese grupo al mando del Estado argentino quienes empezaron la obra de modificación de un país que, desde 1945, había buscado su lugar en el mundo como un espacio seguidor del principio de autodeterminación. Ese día todo comenzó a cambiar, el país que vino después se transformó en uno muy diferente del que existió hasta ese momento. Un cambio que no había sido detenido por el radicalismo gobernante desde el 83; y que había profundizado en sus rasgos novedosos de país entregado al capital financiero internacional durante la década del 90. El 24 de marzo de 2004, el primer 24 de marzo de Kirchner presidente, ante un pueblo golpeado una y otra vez, eligió pedir perdón desde un estrado al lado de lo que había sido uno de los centros de detención clandestinos más simbólicos de la dictadura del 76. El año pasado había escrito sobre ese día acá http://wp.me/p97C0-98. Pero con el cumplimiento de 10 años esa fecha va tomando otro valor. Es imposible no recordar aquel acto como un evento extraño para la época. Desde 1996 los 24 de marzo se hacían masivas marchas, que con el correr del tiempo cada vez eran más masivas. Casi siempre había dos actos uno más temprano que otro en la Plaza de Mayo. Cada organización de madres ratificaba su separación y hacía su acto, las organizaciones y los sueltos elegían. El acto que se hacía por la tarde siempre era el más masivo ya que congregaba a una mayor cantidad de organizaciones y tenía más visibilidad. Los 24 de marzo en Capital eran eso, una gran marcha qu venía a ratificar la elección de la democracia por parte del pueblo. Recuerdo la marcha de 2002 como una de las que tuvo un fuerte cariz democrático y popular que enlazaba con la pueblada del 19 y 20 de diciembre de 2001. Pero ese 2004 la convocatoria venía desde el Estado. Y la convocatoria era en un lugar de mucho peso.   El acto fue temprano, cerca del mediodía, si mal no recuerdo, y la impresión que me había dado era que no iba a ser un acto que se iba a destacar por la masividad. Ni siquiera recuerdo si cortaron avenida Libertador. Cuando llegamos con un amigo nos cruzamos con varios compañeros, y había una cosa en el aire sobre que sería eso. Íbamos a un lugar a escuchar un tipo que era el presidente de un país, pero en quien casi ninguno de nosotros ponía una expectativa importante. Era una sensación rara. El tipo que no venía del palo de los derechos humanos tomaba el tema y generaba un acto de justicia que hasta ese momento parecía increible. Después de eso recuerdo que la Revista Barcelona jodía con que nunca se iba a hacer el museo de la memoria y todo quedaría en la nada. Pero ahí habló ese presidente que quizás ese día se convirtió en nuestro presidente. Fue raro escucharlo decir cosas en las que todos los que veníamos peleando desde hacía un tiempo comentábamos siempre. Incluso creo que la gente de Hijos que habló debe haber sentido un poco eso, porque su discurso estuvo enfocado en el tema de la deuda externa. Nadie confiaba en Kirchner, ni siquiera sabíamos como se decía el nombre. Él lo sabía y no se hacía el loco, lo que dijo lo hizo. Ese discurso fue la manera en que él quiso decir: yo quiero ser el presidente de estas cosas, su presidente. Nunca habíamos ido a un acto de un presidente propio, no habíamos tenido la posibilidad, se sentía raro y orgulloso. Me acuerdo que pensé que la figura institucional de un presidente estaba más alejada que la que mostró ahí ese flaco al que poco conocíamos. Realmente parecía uno más. Y creo que no porque el buscara eso, sino que se le daba espontáneamente. Cuando terminó el acto teníamos la sensación de que algo importante había pasado. Hoy 10 años después se puede decir que ese día se transformó en una nueva bisagra en nuestra historia, fue el primer día de la recuperación de nuestra identidad como pueblo soberano. Ese día el pueblo argentino volvió a aplaudir con ganas a su presidente.

Anuncios

¿Quién fue Videla?

Jorge Rafael Videla fue un militar argentino que llegó a general y fue cabeza de la junta militar que derrocó a un gobierno popular elegido en elecciones libres. Ese 24 de marzo de 1976 fue tomado por los sectores dominantes de la Argentina como el inicio de la gran oportunidad de destruir para siempre el país que había creado el peronismo desde 1945.

Videla representó una forma de ser de los militares latinoamericanos que privilegió siempre su cercanía a los factores de poder real y que estuvo siempre dispuesta a dar la espalda a las mayorías populares. Todo lo contrario a San Martín, Mosconi, Savio, Perón. El Estado les daba armas para defender a la patria y esta tendencia siempre creyó que la patria eran los empresarios que les endulzaban el oído buscando su apoyo. Esos empresarios que además eran blancos, occidentales y cristianos como el destino que se imaginaba Videla tenía que correr la Argentina.  Más preocupados por quedar bien con el mundo exterior que con la suerte de su pueblo. En plena guerra fría había que estar con los defensores de esos valores cueste lo que cueste.

Va a pasar a la historia por ser el jefe político-militar del exterminio desatado por su gobierno, fundamentalmente contra los trabajadores organizados, en pos de cambiar la Argentina favoreciendo a los dueños de siempre. También será recordado por promover una palabra como destino trágico de los argentinos, fue quien impuso el concepto por el que nos conocen en el mundo además de Maradona y Messi: hoy desaparecido, como forma de terrorismo de estado, se dice en español gracias a Videla.

Hoy se murió, gracias al kirchnerismo que supo interpretar las demandas de todos los familiares y un conjunto social importante, en la cárcel de Marcos Paz. En pleno conurbano donde viven los trabajadores que fueron excluidos por el modelo de país que Videla lideró junto a Martinez de Hoz.

Videla había sido puesto preso en la década del 80 por el gobierno de Alfonsín y luego liberado por los indultos de Menem en los 90. 10 años después fue el gobierno kirchnerista quien lo volvió a colocar tras las rejas en una cárcel común a quien traicionó su juramento militar de defender a la patria y la entregó al capital extranjero.

Murió sin dar más datos sobre el paradero de cientos de chicos secuestrados, sin dar datos del archivo de los detenidos desaparecidos. Quizás su muerte sea la posibilidad de que otros militares puedan contar lo que su jefe ocultó para siempre.

Videla nos legó para siempre el modelo de lo que no debe hacer un militar.

¿Quién fue Martínez de Hoz?

El 24 de marzo de 2005 Nestor Kirchner sacó de las sombras a uno de los tipos que había sido figura principal del golpe cívico militar de 1976. La justicia tenía que llegar a lo actores civiles del golpe y dijo que no no olvidábamos de Martinez de Hoz. Desde ese día ya el proceso político no podría retroceder, e había fijado el objetivo de no sólo dar justicia sino también transformar el sistema político-económico hijo de la dictadura. Ante su muerte sin condena es necesario seguir conociendo cuales fuerons lo cambio que introdujo para continuar el camino de la reconstrucción nacional y no volver atrás en esa pesadilla nefasta que fue la dictadura del 76.

Les dejamos la biografía del ministro de economía de la dictadura por Mario Rapoport


¿Quién fue Martínez de Hoz?

La figura de José Alfredo Martínez de Hoz suscita rápidas definiciones, abrumadoramente negativas, pero aún así está rodeada de muchas ambigüedades. Joe, como lo conocían sus amigos, provenía de una familia prominente de la oligarquía tradicional, con raíces en la colonia. De la vinculación familiar con los intereses agropecuarios venía el grueso de su fortuna, aunque sus lazos societarios se extendían también a otros ámbitos empresariales.

Cuando el 2 de abril de 1976 pronunció el discurso que dio a conocer el plan económico de la dictadura militar, dejó bien claro que entre sus “objetivos explícitos se encontraban los de elevar la eficiencia del sistema productivo (ergo reducir en lo posible el sector industrial y restablecer la primacía del primario, el único eficiente), restringir la participación del Estado en la economía (o sea eliminar todo gasto social, “limpiar” la burocracia existente de cualquier elemento sospechoso y utilizar las empresas del Estado para garantizar los negocios del nuevo gobierno), frenar la inflación (lo que significaba achicar los salarios de obreros y empleados), y equilibrar la balanza de pagos (utilizando el arma del endeudamiento externo, lo que iba a permitir acrecentar la fortuna de los militares y empresarios en el poder).

El terrorismo de Estado cumplía el otro postulado implícito: cortar de cuajo la posibilidad de que se reinstaurara cualquier tipo de alianza populista eliminando físicamente al núcleo principal (dirigencia y militancia) de partidos, movimientos y sectores populares.

Con el fin de elevar la eficiencia se planteaba la necesidad de aprovechar las “ventajas comparativas”, para lo cual el país necesitaba especializarse en los productos de mayor aceptación en el mercado exterior sacrificando industrias existentes y entregando el mercado interno a la competencia extranjera. En este sentido –decía el ministro– “la política agropecuaria constituye un capítulo esencial en nuestra estrategia, tendiente a obtener el máximo de posibilidades que ofrece el país en ese orden”.

A partir de esta premisa, Martínez de Hoz trazaba un conjunto de objetivos para modernizar el sector y mejorar progresivamente los precios relativos, “ya que su depresión ha sido la causa fundamental del estancamiento agrario argentino”. Para lograr esto último redujo las retenciones, que luego fueron suprimidas en 1978, y tomó otras medidas a favor del agro. Las entidades agropecuarias y, especialmente la Sociedad Rural Argentina, de la cual su padre había sido presidente en los años cuarenta, le respondieron entusiastamente, apoyando todas sus medidas y elevando la producción sectorial.

Martínez de Hoz buscó readaptar la economía en los marcos de un tipo de división internacional del trabajo que se presentó como un retorno a las fuentes: a la Argentina “abierta al mundo” de la época agroexportadora que había construido la generación de 1880. De esto no caben dudas, así como tampoco de la apertura hacia nuevos mercados, como el de la Unión Soviética, que se transformaría en el principal cliente de los cereales argentinos. La negativa a participar del “embargo de granos” que Estados Unidos implementó para castigar la invasión soviética a Afganistán partió de él mismo y lo indispuso con el gobierno de Washington.

Sin embargo, la economía mundial había entrado desde principios de los años ’70 en una etapa diferente. La crisis del dólar, que genera el abandono de los principios de Bretton Woods, y la elevación de los precios del petróleo por parte de la OPEP, crean una gran liquidez internacional de capitales que se dirigen, para hacer negocios más rentables, hacia la periferia. Es entonces cuando las buenas relaciones de Martínez de Hoz y su equipo con los organismos financieros internacionales y grandes banqueros, como David Rockefeller, junto a una amplia apertura hacia el mercado de capitales, posibilita la entrada en el país de ingentes cantidades de divisas baratas. De este modo, el eje central de la política económica de la dictadura pasaría a ser, a principios de 1977, una reforma financiera que ubicaría a las finanzas en una posición hegemónica en la economía nacional, adelantándose a una tendencia que poco a poco conquistaría el mundo. Comenzaba así una segunda etapa, en la cual el comando económico se apartaría progresivamente de las políticas que caracterizaron el liberalismo clásico argentino en la posguerra, embarcándose en un curso de acción que empalmaría con la “escuela monetarista de Chicago”.

En 1982, en el prefacio de uno de sus libros, Milton Friedman, el jefe de fila de esa Escuela, escribe: “Sólo una crisis […] produce cambios reales. Cuando las crisis arriban las acciones que se toman dependen de las ideas que predominan en el entorno”. El neoliberalismo supone que la intervención del Estado genera únicamente estancamiento económico e inflación. A partir de ello se propone desmantelar una a una las instituciones del régimen de políticas públicas de la inmediata posguerra, y volver a poner al mercado y a la libre elección de los consumidores como determinantes centrales del modelo de organización de la economía. Ésas son las ideas de las que hablaba Friedman y que él y la Escuela de Chicago ensayan primero en países periféricos como el Chile de Pinochet y la Argentina de Videla y Martínez de Hoz, para hacerlas triunfar plenamente en el Reino Unido en 1979 con Margaret Thatcher y en 1981 en Estados Unidos con Ronald Reagan.

La reforma financiera tuvo un papel determinante sobre el conjunto de la economía, ya que la liberalización de los movimientos de fondos y de las tasas de interés, que pasaron a ser positivas y fueron creciendo, modificó drásticamente las condiciones de rentabilidad de los distintos sectores económicos. Esto afectó en forma negativa a las actividades productivas, incentivó la valorización especulativa y produjo la hipertrofia del sector: en poco tiempo se abrieron 1.200 casas y sucursales bancarias y financieras, que la crisis de 1981 iba a hacer en gran parte desaparecer.

Las fórmulas de indexación, como la circular 1050, y la tablita cambiaria, que anticipaba futuras minidevaluaciones, completaron el cuadro y la valorización financiera pasó a ser el eje central del modelo económico. Desindustrialización, pobreza, aumento de las desigualdades y deterioro de las condiciones de vida, altos costos financieros, fuertes movimientos especulativos, fugas de capital y un ritmo inflacionario que se mantuvo inconmovible, nunca menor al 100% anual, pese a que el pretexto de combatir la inflación había sido uno de los principales del programa económico de 1976. Por otra parte, dado que la tasa de inflación era mayor a la de devaluación, se producía una apreciación cambiaria, que perjudicaba incluso a sectores productivos, como el agropecuario, del cual Martínez de Hoz se decía su principal representante como uno de los mayores terratenientes del país.

De modo que también desde allí se hicieron sentir voces críticas, que se acentuaron cuando el aumento de las tasas de interés internacionales a fines de 1979 y principios de los ’80 terminó produciendo una formidable crisis económica y financiera, y también el principio del fin de la dictadura militar.

Con Martínez de Hoz se muere el introductor del neoliberalismo en la Argentina. El fracaso de sus políticas fue también las del núcleo de ideas que las sostenían, aunque no resultara así para quienes se enriquecieron con ellas.

El dolor sin después. Once, el país devastado y las posibilidades.

Cuando sufriste tanto dolor por algo tan absurdo, sobretodo por muertes tan boludas tan pero tan evitables. Da bronca, dan ganas de mandar todo a la mismísima mierda. Pero, entonces qué. ¿Le regalamos la vida? ¿Nos metemos para adentro a vivir nuestra vida como podamos llevando las marcas que nos van a hacer ser un “familiar de” toda la vida? ¿Qué queda? ¿Existe un manual para continuar?

Las Madres mostraron un camino, pero es un camino sinuoso de idas y vueltas. Lo que se puede decir es que siempre estuvieron y con lo que podían y tenían siguieron en la palestra. Haciendo eso se terminaron transformando en un emblema para la comunidad, para que el pueblo se una y las cosas que pasaron ya no pasen. Fue difícil que quienes querían agarrar un flaco torturarlo y desaparecerlo no puedan hacerlo. En un país en donde todo eso se permitió desde el Estado, ¿qué queda para el resto? Con ser buen tipo no alcanza, te tenés que meter y comprometer, arrastrar y llevar.

Muertes y muertes cada vez más boludas. Que choque un tren con un andén, debe ser la forma más boluda de morir. Morir aplastado por gente y por una máquina a la que le faltaba todo y que no tenía que andar circulando. Metal de los años 60. Da bronca que esa forma sea la que se haya llevado a alguien querido. Uno espera grandeza de la muerte, pero no. Entonces queremos que la muerte absurda valga la pena, que cobre un sentido de grandeza. En el país devastado que era la Argentina esas fueron las formas de morir que se crearon. Las conocí en 1997 cuando se cayó el avión donde viajaba mi papá. Años después me enteré que el piloto creyó que iba a una velocidad que no era tal, porque faltaba una alarmita que indicaba que se había congelado el velocímetro. Así sencillamente. Al día siguiente de la caída del avión Austral le puso la alarmita a los 7 aviones iguales al que se cayó. Pero igualmente a nosotros nos decían que fue la tormenta o en todo caso un piloto cansado bastante inútil.

Es verdad que hay un tridente que termina matando. Empresarios a los que les chupa todo un huevo por ver un fajito más sobre la mesa, políticos que creen haber entendido el juego y como saben que no van a salvar al resto se salvan ellos, y sindicalistas dispuestos a arreglar para mantener un status quo que les permita estar 80 mil años al frente de un gremio, y si se puede transformarse en socios de los patrones, o montarse una pyme. Habría que agregar otro factor: una sociedad dormida, asustada, que ve como las cosas pasan rezando que no le pasen a ellos para después ir a consumir un rato y ya fue, listo a otra cosa. Próxima noticia en el noticiero. Un canguro en Australia estaba borracho.

Por último eso que llaman “la justicia”, que es verdad que está mal dicho. El poder judicial que debería impartir justicia, y cuando hablamos de justicia hablamos de igualdad. Igualdad es que si el que tiene mucha mosca se mandó un moco va a tener que pagarla igual que el que no tiene nada. Eso no existe acá. Una de las cosas que aprendí en estos 15 años desde el 97 es que no le deseo a nadie que tenga que pasar por instancias judiciales. Son bandas que se reparten el poder de juzgar que trabajan con la policía y que en última instancia deciden sobre nosotros. Y son tipos como cualquiera que han accedido a ese lugar por contactos, por rosca de la peor, y hoy siempre están amparados en el poder real de la Argentina, ese poder que busca estar oculto y que ha gobernado el país desde que decidimos ser un país. ¿Por qué los tribunales no pueden ser del pueblo? ¿Qué nos dirían? Que cuidado porque se puede llegar a elegir a alguien poco capacitado para una tarea importante. Les diríamos tu sistema ya lo probamos 200 años, y mirá que lindo país.

En América Latina estamos viendo como hacemos equilibrio para garantizar una forma democrática y a la vez profundizar la justicia social. Fidel le dijo a Correa: “yo no sé cómo hacen ustedes para hacer lo que hacen con esos tipos adentro del país, yo los eché o los fusilé”. Ayer miraba Canal 13, el canal del grupo que ayudó mucho a que la Argentina sea un país con menos estado favoreciendo siempre el negocio del privado y con una constante campaña contra lo público, para luego volcarse a lo que llaman el agronegocio, que es lo mismo de siempre: el destino que nos marcaron en la frente:“Uds. van a ser un país exportador de granitos y no rompan las bolas”. A algunos les cierra eso, claro que el problema es que te queda afuera la mitad de la población. Entonces a criminalizar a los negros, y mucho discurso de que el problema es que en la vida triunfa el inteligente. Bueno uds que empezaron con las tierras que les chorearon a los indígenas entréguenlas al Estado y empecemos así a ver como triunfa la inteligencia. Entonces miraba la tele y veía una cobertura desde la estación de Once, cuanta hipocresía. La hipocresía es el sentido de las cosas en ese mundo que nos proponen. Y todos estos años de darles vueltas a los medios para mostrar que no son medios sino fines en sí mismos. Y que tienen la justicia de su lado, que hoy vas a salir en la tele, pero en cuanto empieces a putearlos a ellos desaparecés y entonces tenés que volver a valorar a los tipos que aunque estén rodeados de mucha mierda son los únicos que te dicen vení con nosotros y peleala hasta morir, no se si vamos a ganar pero lo único que podemos decir es que lo vamos a intentar. Y claro que esto tiene que ver con Néstor Kirchner, quien se animó a hacer algo que muchos chamuyaban, a decir como funciona esto y comenzar a juntar tropa para salir de esta encrucijada. Tropa nueva, sin las marcas del ayer, una que se haga su propio camino. Y priorizó que todos laburaran y mantener el resto más o menos como se podía. Y yo que vengo de aviones caídos te digo que no se murió nadie después de LAPA  en el 99 para acá. Hoy no se murió nadie, mañana no sé. Pero eso dice algo. No tengo idea de como funciona una aerolínea, pero evidentemente a eso le dieron bola. Pero faltó el resto del transporte. Trenes, bondis, también el tema de los boliches con Cromañón. Hoy por lo de Once tienen un juicio oral, nosotros tardamos 14 años para llegar ahí, y todavía el juez Martinez de Giorgi se hace el distraido y no lo eleva. Pero no crean en esto, nunca se duerman y lamentablemente la lucha no termina con los juicios si es una lucha verdadera. Porque vimos que la cosa no era un freno o una alarma. Esto es una forma de vivir la vida, de robar sin escrúpulos de una red de complicidades. Entonces para cambiar eso hace falta tiempo, huevo/ovario y que estemos bancando. ¿O no sabemos que estos tipos matan hasta a sus propios hijos? No tenés que creer en los que vienen con espejitos de colores a decirte que bien que lo harían ellos, tenés que saber que esto pasó en la Capital y por eso, como lo de LAPA tiene más visibilidad y muchos ven su negocio electoral acercándose hoy. Hay que hacer la prueba, que pasen un par de años y estos ñatos que hoy andan como cuervos van a estar con el kilombo de moda y de vos se olvidan. ¿O por qué después de que lo de LAPA era un escándalo y una aberración quedaron todos libres y nadie prendió fuego los tribunales? Ellos tienen el tiempo a favor, te cagan con eso. En diez años ya pasó de ser la papa caliente a ser una cosa más, y los medios comprados ya no se indignan porque corren los sobres para que no la pudran.

Por eso unidad, y por más que hoy les resulte difícil verla, estén con toda la razón calientes, tendrán que hacer el esfuerzo de ver que hay una puerta abierta pero no tenemos que estar esperando de los otros, metámonos. El día del acto escuchaba a un chabón que perdió un familiar que decía: es mentira que tenemos que agradecer por el trabajo, dar trabajo es es una obligación del estado.  Y ahí está un poco todo, si es el estado neoliberal dar trabajo no es obligación. Que el estado haga una cosa u otra no es un designio divino ni es que lo dice la constitución, es que hay movilización popular, que hubo un 17 de octubre o un 19 y 20 de diciembre. Pero si queremos otro estado que represente a una comunidad no sólo nos tenemos que meter a ver que pasa con nuestros asuntos, sino que tenemos que dejar de esperar que las cosas nos las resuelvan otros. Meterse en donde está la oportunidad de meterse para cambiar. Hoy en política el único lugar que creó nuestro pueblo para hacer eso se llama peronismo y más actual kirchnerismo. Ahí está la posibilidad. Te puede ir bien o te puede ir mal pero ahí es, el resto es más de lo mismo que ya conocemos. Porque digo, ¿encima que ya pasamos tanto dolor y teniendo la posibilidad de cambiar el esquema y dar vuelta la media  no lo vamos a hacer? Esto nos tocó, hay que bailar, con las mochilas pesadas con las que venimos, hay que bailar.

¿Qué es un fondo buitre?

Es una burla cruel

El fallo del juez Griesa que le da la posibilidad a fondos buitre de pasar por encima de las atribuciones de un Estado soberano, es una burla cruel.

 

Por  MARIO RAPOPORT 

 

La existencia de esos fondos se hizo posible por la reestructuración del sistema financiero internacional hacia mediados de los años ’70.
Desde esa época se fueron desregulando poco a poco todas las actividades financieras, lo que permitió, entre otras cosas, la desintermediación, es decir la participación directa en él de inversores institucionales: fondos de pensión, hedge funds –fondos de cobertura de carácter especulativo, denominados también fondos buitre porque se alimentan de la carroña de títulos en caída o en default–, y otros similares, por fuera, aparentemente, del sistema bancario. Esos fondos incorporaron en sus negocios riesgosos activos financieros y potenciaron el accionar de la especulación, como implica el de comprar bonos por centavos y después pretender cobrarlos a su valor nominal.
Otra operación promovida por los fondos especulativos y el sistema bancario fue el negocio de la subprime, donde se colocaron hipotecas en el mercado inmobiliario a individuos que no tenían la suficiente capacidad de pago (camufladas luego en títulos financieros) hasta que el derrumbe de esa cadena ficticia constituyó el detonante en 2007 de la primera gran depresión de este siglo, no menos grave que la de los años ’30 del siglo pasado. En este caso, se crearon gigantescas deudas soberanas y privadas, cuyo ránking encabeza ampliamente los Estados Unidos, el mayor deudor del mundo. Ya lo decía hace más de 25 años Charles Kindleberger, uno de los más destacados especialistas financieros internacionales: el problema más grave con que se enfrenta la economía financiera mundial no es la deuda del Tercer Mundo “sino la balanza de pagos de EEUU, con grandes déficits que continúan en declive [a lo que se agregan] cuantiosos déficits federales.”
En tanto, en la Argentina, desde la última dictadura militar hasta los Menem o de la Rúa, no sólo se creó un endeudamiento externo impagable sino que también se violó impunemente nuestra soberanía monetaria, bien establecida por la doctrina Drago, atando esa deuda en dólares a tribunales extranjeros. Para superar el default en que cayó la Argentina con la crisis del 2001-2002, por hacernos creer falsamente que un dólar valía un peso, se realizaron dos canjes de deuda e incluso se pagó la totalidad de la que se tenía con el FMI. Pero parece que la buena conducta en este sentido, que además permitió la recuperación de nuestra economía, no basta. Hay que dar una lección a todos los países con deudas soberanas para que no incurran en reestructuraciones que impiden lo que verdaderamente les interesa a los acreedores: cobrar los crecientes intereses y amortizaciones de una deuda eterna, que es como vivir con una renta permanente de por vida.  Por lo menos, hasta que los “indignados” españoles, griegos o de otros países afectados no obliguen por la fuerza a sus respectivos gobiernos a parar con las políticas de ajuste y seguir el camino argentino, estas tareas de disciplinamiento de los poderes financieros internacionales, como el que intentan castigando nuestra buena voluntad, van a seguir por largo tiempo.

Hoy: La historia de “esto es una dictadura”

Con la noticia de que se levantaron las formalidades burocráticas para poder salir de la isla de Cuba, hoy se entera el mundo que no había prohibición, sino una serie de requisitos que tenía que tener quien se iba. Cuba es un país bloqueado económica y militarmente desde la década del 60. ¿No deberían haber tomado ninguna medida los jefes del proceso revolucionarios para cuidar a su gente? Los cubanólogos de Argentina que van con el revolucionómetro en el bolsillo para medir hasta donde es revolucionario y hasta donde es dictadura seguramente dirán “por fin libertad de salir=más libertades individuales=está todo bien”. Desde acá esperamos que al haber otorgado esa medida que era solicitada por diferentes actores políticos de la región, se pueda terminar con el bloqueo infame que aisla aún más a la isla del caribe. Y que de paso que devuelvan la propiedad del territorio de la provincia de Guantánamo, eso sería una gran noticia.

Pero me sentaba a escribir pensando en ese caballito de batalla que parece inoxidable que se expresa en la palabra dictadura y del cual viene escribiendo bastante Lucas Carrasco http://lucascarrasco.blogspot.com.ar/2012/10/sos-miami-pendeja.html. Se está escuchando bastante esa palabra, esto es una dictadura, como la dictadura, y algunas más que operan como sinónimos de esa idea. La idea de monarquía, de la reina, etcétera, etcétera. Y pensaba como los discursos de quienes tienen puestos sus intereses en juego siempre buscan el mismo lugar, que verdaderamente da buenos resultados. Podría hablar de lo que decían de Perón, la tiranía, la dictadura y muchas otras cosas. Pero pensaba antes de eso, la figura de San Martín.

José de San Martín nuestro padre de la patria, libertador de Chile y Perú es recordado por la historiografía oficial y la aledaña a la oficial como un buen militar pero pésimo político. Con ese reduccionismo se pretende ver que la obra política sanmartiniana no sirve para mucho estudiarla porque no fue buena, o más bien fue pésima. Y cuando nos metemos a ver a San Martín gobernando tenemos dos opciones ver la gestión en Cuyo o la de Perú. Si vamos a la de Perú ahí entendemos por qué hay quienes dicen que fue un pésimo político.

Si se analizan las medidas que tomó se observa que iba directamente contra el negocio de los esclavizados, como con la continuidad de la servidumbre por parte de las grandes masas de pobladores de las comunidades originarias. San Martín buscó que el Estado que nacía los protegiera como primera instancia. Esas medidas provocaron en la burguesía comercial criolla, que vivía de las comunidades,  un temor a perderlo todo si los sujetos que en la colonia eran de una casta muy inferior comenzaban a tener los mismo derechos que ellos. Y era un temor no infundado porque en ese territorio se había producido el levantamiento más importante de América hasta el proceso de independencia, la rebelión de Tupac Amaru, que había puesto en jaque no sólo el poder español, sino también el poder criollo. Por eso la independencia de Perú fue una de las que más tardó en darse, recién en 1821, consolidada en 1824. Porque los criollos no estaban muy seguros de poder controlar el proceso de liberación que ellos podían desatar.

Por eso cuando San Martín y lo mismo le ocurrirá a Simón Bolivar, pretende llevar la libertad y la igualdad a todos los sectores que habitaban el suelo peruano, se prendieron las luces rojas en todos estos. Y por supuesto no le dijeron que querían que las castas inferiores lo continuaran siendo, sino que plantearon la problemática a través de la crítica por un supuesto interés de San Martín en coronarse rey. El rey José le decían, y lo defenestraban en los periódicos de la época, controlados por los criollos. Quiere eternizarse en el poder, nos pondrá una monarquía nueva, etcétera. Y se lo decían al tipo que había batallado contra los españoles para que ellos puedieran comerciar libremente y controlar su estado. Para ellos no había contradicción, sus intereses tenían que cuidarse por sobre todas las cosas, y no interesaba entregar una parte de la población o mantenerse bajo la sujeción de España si con eso podían mantener los espacios de privilegio. Claro que la figura de San Martín les resultaba contradictoria, era quien simbolizaba la ampliación de derechos que tenían una legitimidad muy grande en toda América. Por eso para liquidarlo lo tenían que aislar, dejándolo solo políticamente e intentar que sus órdenes se cumplieran lo menos posibles. Dirían que para evitar el caos que podría significar darles derechos a quienes no están acostumbrados a usarlos.

Lo mismo ocurrió con Bolivar, el tipo que había entregado su vida para la construcción de la libertad soberana de las nuevas Repúblicas fue acusado de querer eternizarse, y frustrar la obra que había construido.

Si miramos toda la historia argentina, se ve que cada vez que se ampliaron derechos los sectores que perdieron algunos lugares de privilegio atacaron por ese lado, diciendo que “seremos como Cuba”, actualizado en “seremos como Venezuela” y que estamos ahogados por el cepo a la libertad. ¿vale la pena darles la discusión sobre qué significa la libertad a la Marina argentina, por ejemplo? Si ves que el día que condenaron a los responsables del fusilamiento de presos políticos por parte de un Estado copado por las Fuerzas Armadas se va el jefe de la Marina, supuestamente por el tema de la Fragata libertad. ¿Vale la pena sentarse con los tipos que te quieren tirar abajo por lo que les estás haciendo a sus privilegios?

Si se lo dijeron a San Martín, a Bolivar, a Perón, ¿por qué no se lo dirían a Cristina?

La operación ya está corriendo, estemos tranquilos, unidos, organizados y explicando que esto pasó y pasará hasta que desaparezcan para siempre los privilegios de las corporaciones. Más allá de las faltas, que son muchas, que tenga nuestra democracia, la salida la tenemos que hacer por adentro, no fogoneando aún más una situación en la que quien se pone en la dirección del descontento de los sectores medios (totalmente entendible) son las corporaciones que gobernaban la Argentina como querían.

Uno elige instrumento de que quiere ser.

IP

Las clases medias y los cacerolazos

Lo que conocemos como establishment argentino, que hoy podríamos pensar representado por la AEA (Asociación de Empresarios Argentinos), ha tenido desde 2003 hacia la fecha un vacío en la representación política para realizar sus designios en cuanto al destino del país se refiere. Sin posibilidad de acceder electoralmente por la falta de un candidato que seduzca a grandes mayorías, o la imposibilidad de un abroquelamiento de todas las fuerzas políticas opositoras al oficialismo actual porque resulta difícil unir dentro de esa bolsa a la oposición de derecha de la oposición de izquierda.

Pero quienes realmente han gobernado la mayoría de la historia argentina, grupos económicos locales ligados al capital internacional que construyó la argentina agroexportadora, conocen muy bien sobre que pueblo deben volcar sus políticas. Sarmiento se lo había dicho a Mitre alguna vez: en Buenos Aires triunfa mejor la política de atemorizamiento, a través de la generación de un terror infundido a través de los principales medios de difusión, que  una política frontal que exprese algún tipo de esperanza. Y por eso cuando no fueron gobierno, en nuestra historia sólo con los gobiernos de Yrigoyen, Perón, Kirchner y el actual, se volcaron a construir mayorías opuestas a los gobiernos elegidos democráticamente a partir de la generación de climas trágicos donde por la constante repetición logran hacer sentir una supuesta pérdida de libertad. Y esa libertad, que encubre sus intereses a mantener el rumbo de país fijado por ellos mismo, se transforma en una bandera nunca sostenida por ellos sino por diferentes sectores sociales de nuestro país.

Así fue que habiendo perdido las elecciones de 2003 sin poder imponer un personero propio, como podían ser Menem o Lopez Murphy  intentaron generar a través de las movilizaciones lideradas por el padre de una víctima del delito, Juan Carlos Blumberg, un discurso político de la inseguridad como tema principal de los argentinos que debería ser resuelto primariamente, antes que educación, salud, trabajo, cloacas o lo que sea. Se preparaba un clima para las elecciones venideras en donde los candidatos que podrían crear tenían que utilizar como lema el atemorizamiento de la población haciéndonos creer, y creyéndonos, que no se podía salir más de nuestras casas porque seguramente nos matarían. Más allá de las cifras reales , hay que reconocer que han logrado instalar el tema dentro de la agenda política y hoy no importa citar números, porque el temor está instalado.

Pese a ello esto no se logró traducir en una variante en 2007, ya que fundamentalmente por el crecimiento de la economía la rueda había vuelto a girar y nadie iba a oponerse a un gobierno en crecimiento. Sabiendo de los ciclo económicos de la Argentina esperaban que cuando tocara la crisis pudieran tener una fuerza política de reemplazo. Esto ocurrió en 2008-9, primero con la crisis política generada por esa entelequia que se autodenominó como “el campo” que estaba viendo como, supuestamente, se estaban aprovechando de su posición privilegiada y de los precios de la soja para quitarles una parte que les correspondía. El discurso fue que el gobierno, que había ganado legítimamente las elecciones en octubre de 2007, en 2008 quería destruir al campo. Liso y llano. Esto provocó que en las ciudades alejadas de la vida rural, pero no de sus beneficios económicos, se produjera una movilización muy importante de lo que podríamos denominar como clase media urbana, para apoyar a quienes estaban sufriendo los atropellos de un gobierno autoritario y soberbio. Las cosas que se dijeron en esos momentos quedarán para la historia. El vicepresidente electo se prestó para este atropello, transformando el senado en un campo más de la batalla contra un gobierno al que no controlaban. Cobos se fue como un ídolo popular en auto de Buenos Aires a Mendoza, recibiendo las ovaciones de los grupos que se habían opuesto a las políticas del gobierno nacional en cuanto a retenciones.

Sin embargo toda esa presión popular no logró destruir a un gobierno que eligió profundizar la democratización de las instituciones de la Argentina antes que volverse a sus pagos sin poder desarrollar el proyecto que tenían pensado. Las elecciones de 2009 plantearon el último momento de la caída para verificar después el nuevo crecimiento político. El establishment prefirió no dar un golpe, y mantener un gobierno desgastado que les cumpliera sus demandas. Los pliegos con medidas propuestas por la oposición política y social argentina dejaron claro que el rumbo que se pretendía era muy distinto al que estaba realizando el gobierno que había recibido el apoyo de la mayoría de los ciudadanos.

Así fue que el kirchnerismo se transformó en una entidad con peso propio en la política nacional y fue con la dolorosa pérdida del jefe político del nuevo espacio que ese camino planteado por este gobierno comenzó a llegar cada vez más a esos grupos que antes habían confrontado con las políticas llevadas a cabo. El mensaje de reparación social empezó a atravesar a las clases medias y a lograr construir un nuevo bloque de alianzas en donde surgió como figura indiscutida el liderazgo de la presidenta Cristina Fernandez de Kirchner. En este nuevo bloque de alianzas la clase media se transformó en un actor clave de la disputa entre el proyecto clásico del establishment argentino contra el intento de desarrollo nacional con inclusión de todos los excluidos en un nuevo proyecto de Nación. A raíz de esto es que en estos días estamos escuchando repetidamente que el gobierno nacional está en contra de las clases medias, y vemos expresarse a quienes se consideran parte de esa clase como víctimas de las políticas del Estado que no les permite desarrollarse.

Otra vez la oposición real, el establishment argentino, a través de todos sus medios de difusión y con gran astucia, buscan con un discurso homogeneizante (como lo de “el campo” que igualaba a un peón víctima de trata de personas con Cargill o la Sociedad Rural) decir que hay sólo una clase media, que es víctima de una política despiadada para destruirla y, supuestamente, quitarle las libertades que la hacen ser eso que es.

Sin meternos en el terreno epistemológico que indague sobre la definición precisa sobre este sector, podemos decir que Argentina siendo un país que ha construido sus clases medias, y también sus sindicatos, en oposición al establishment hoy no posee una clase media homogeneizada, porque pensemos que este sector engloba a quien posee determinados bienes materiales o culturales, que vive en determinado lugar y tiene unos hábitos de consumo parecido. Es un concepto muy difuso, porque se iguala a quien viaja a Miami una vez por año, con quien tienen una vivienda propia en frente de una villa y su trabajo, quizás no sea estable. Es decir quienes descienden de las clases altas con quienes ascienden de las clases bajas. Por lo que mejor podríamos hablar de clases medias en lugar de clase, si la definiéramos por su lugar en la producción, o sus ingresos económicos, y su acceso a los bienes culturales. También podríamos hacer esa diferencia tomando en cuenta la posición con respecto a un proyecto inclusivo de Nación o a un proyecto más restrictivo en cuanto a ese tema. Seguramente no surjan sólo dos clases medias, sino varias más. El caso de Venezuela, que es un país en donde los sectores medios son minúsculos por haber tenido 80% de la población en situación de pobreza durante 80 años, sirve para ejemplificar estas separaciones: en pleno conflicto por el golpe de Estado de 2002 surgió un grupo que se autodenominó clase media en positivo, que apoyaba el proyecto de inclusión social que planteaba el presidente Chavez. Es decir que la clase media aunque fuera poca no se la regalarían a las filas del establishment venezolano. Entro en crisis la interpretación cerrada que se había construido durante casi 1 siglo.

El discurso que escuché en la marcha del 13 de septiembre en Plaza de Mayo fue un discurso que pedía la detención del ascensor social. Como si un sector de la clase media gritara que el ascensor estaba lleno y que había que detenerlo porque en cualquier momento un joven del conurbano bonaerense recibido en alguna de esas universidades donde el gobierno “gasta” dinero público podría ser más culturalmente que cualquier pequeño comerciante.

Estos sectores que son movidos por el miedo lo sepan o no están construyendo el clima para que las elecciones del año que viene sean nuevamente la expresión de dos proyectos de país diferente: uno en donde las clases medias, sean sólo una clase que será cola de ratón de los sectores más poderosos del país u otro en donde estos sectores junto con el resto de la población logremos generar un país soberano en sus decisiones con verdaderas oportunidades para todos. Para eso habrá que desenmascarar una y mil veces a los verdaderos profetas del odio, como los llamó Jauretche.

 

IP